Otra vez la avenida Martí se colmó de pueblo. Otra vez las familias enteras fueron al desfile: los abuelos con sus medallas, los hijos con sus banderas, los padres y madres con la responsabilidad de un país sobre los hombros.
“Se defiende la Patria ante los intentos de injerencia porque tenemos derecho a la paz, a nuestra autodeterminación y a decidir sobre el futuro de la nación”, aseguró Rubén Lloga Sixto, secretario general de la CTC en Pinar del Río.

“En esta calle están hoy nuestros médicos, nuestros maestros, ingenieros, obreros, campesinos, están nuestros jóvenes llenos de sueños que se levantan en esta Isla promisoria de un mañana digno, sin cadenas, sin tutelas, con amor.
“En estos días marcados por las guerras en el mundo, Cuba se levanta para todos los tiempos, porque es símbolo de resistencia, de valentía, de coraje, de paz y soberanía”, reconoció el líder sindical.
Por eso, trabajadores de todos los sectores marcharon hasta el mismo sitio en el que el 17 de enero de 1959 Fidel hablara por vez primera a los pinareños, como muestra fehaciente de su apoyo al proceso revolucionario cubano y a su derecho a la paz y a la autodeterminación.
Los jóvenes cerraron la marcha, en la que no faltaron las iniciativas de los colectivos laborales, las banderas que distinguen a los centros vanguardias nacionales, y en los más alto siempre la insignia de la estrella solitaria.
Asistieron a esta fiesta de pueblo Caridad Diego Bello, miembro del Comité Central del Partido; Yamilé Ramos Cordero, integrante del Comité Central y secretaria del Partido en Pinar del Río; Joaquín Alonso Vázquez, ministro de Economía y Planificación; Eumelín González Sánchez, gobernador, y Zaily Alonso Gutiérrez, miembro del secretariado nacional del Sindicato de la Administración Pública y heroínas y héroes del Trabajo de la República de Cuba.

