Volvió la avenida Martí a reventar de color, a ser el escenario en el que se juntaron los pinareños para desfilar este Primero de Mayo con la mezcla abigarrada de pieles, edades, profesiones, sueños y motivaciones…
La bandera cubana reitera su protagonismo en esta concurrida marcha, lo mismo en pequeño formato que en grandes dimensiones que exige unirse para sostenerla, y es que ella simboliza a esta nación que una vez más sus hijos están urgidos de defender para preservar el derecho a que sobre el suelo patrio prevalezca la voluntad de quienes la habitamos.
Hoy los pinareños desfilaron por la paz, porque nuestros niños que sufren apagones y otras carencias no conozcan el espanto y el rigor de la guerra, para que sus cuerpos no sean de los mutilados por bombas, ni sus vidas truncas por una muerte temprana como “daños colaterales” de un conflicto bélico.
Fue una marcha para que solo tengamos que lidiar con los yerros propios y no con las consecuencias de una política injerencista como el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos a Cuba.
Y sí, la Patria está dolida por la oscuridad, las privaciones, la inflación, la migración y otras heridas que con mayor o menor intensidad nos merman la esperanza, e incluso, la alegría, pero hoy hubo risas y ambiente festivo, se hizo una pausa para que el lamento no nos arrebate las fuerzas de transformar el presente y sentar los cimientos del futuro.
Nuevamente la unidad prevalece ante las diferencias, porque Cuba nos junta desde el surco, los talleres, las aulas, los hospitales, los escenarios… y desde cualquier rincón en que un cubano batalla porque como país nos vaya mejor, ahí, se defiende a esta Isla, que es mucho más que un espacio geográfico.
Somos los hombres y mujeres que día a día sorteamos adversidades en el orden económico, social, familiar para apartarnos de la desidia. Vamos contra viento y marea por los sueños individuales y colectivos; por el derecho a edificarlos en la tierra que nos vio nacer, legarlos a la descendencia y ofrendarles un puñado de certidumbres.
Sobran razones para desfilar, porque lo hicimos en defensa nuestra.
