El junio pinareño es naturaleza pura: lluvioso, cálido, húmedo, de cangrejos, mangos y algún aguacate a finales de mes. Las noches son bien oscuras y calurosas con ranas e insectos de goce por las lluvias. Los junios invitan a la estancia en el hogar, la comida y el amor; en ocasiones se tornan aburridos por la soledad de los árboles y las sombras mojadas, del agua y la tierra, el mar y los ríos; a veces nos sentimos solos como la carretera de una sola vía.
El calor de junio es asfixiante cuando se unen sudor, chin-chin y sol. Un aguacero de junio te arruina el día, puedes adquirir una gripe, perder un ómnibus, ganarte un apagón nocturno o crear fantasmas en tu pareja: «Ya no viene”. «¿Por qué ha llegado tarde?». En junio se «echan” las cercas porque los suelos están blandos y las lluvias estimulan el crecimiento de los retoños de los nacientes.
En junio se comienza a comer algún que otro tamal del maíz sembrado en abril: «Siembra maíz en abril y acuéstate a dormir», mientras que el grano sembrado en mayo se queda sin limpiar debido a las lluvias: «Maíz en mayo, maloja para los caballos», reza el dicho. También se elabora dulce de maíz (majarete) y fritas. El maíz es alimento muy apetecido en América, particularmente en México para la elaboración de tacos y tortillas, en Venezuela para las arepas. El maíz se da todo el año, de invierno y de lluvia; su cosecha demora solo tres meses, como el boniato, son sembrados de ciclos cortos.
Aparece en junio la floración de la guayaba y el limón, mientras que el mango, el aguacate y la chirimoya florecen en diciembre y enero. Asimismo, los insectos festejan la llegada del calor y la humedad, desde los mosquitos, los jejenes y las pulgas hasta las desagradables santanillas, cuyos nidos prefieren en las ramas de la yuca, la guayaba, el naranjo, el cocotero y el plátano, cuya maduración se dispara en este mes.
Las clarias, con tanta lluvia, salen asustadas de las charcas y arroyos desbordados, cuando bajan las aguas, tratan de regresar a sus charcas, pero no pueden debido al fango en que han quedado varadas, momento idóneo para capturarlas. Fueron introducidas en Cuba en la década de 1980, traídas desde China, famosas por su valor nutritivo, aunque han dañado la cría de otros peces endémicos como la trucha y la biajaca, la anguila y la sardina.
Los cangrejos salen de las cuevas en mayo cuando comienza la época de lluvia; sin embargo, no deben cogerse después del 24 de junio ya que comienzan a desovar, con alrededor de 2 000 nuevas crías cada cangreja. En grandes zonas de cangrejos como las costas de La Altura, San Pedro y el Cabo de San Antonio es fascinante capturarlos en medio de los manglares y potreros en las noches. Qué emoción al día siguiente en familia debajo de los árboles sacar la masa de los pechos y las patas.
Muchas personas no distinguen bien la «manteca», que le da un exquisito sabor a la masa enchilada, de la mierda abundante; no se distinguen con facilidad. Según el viejo Pirulo, son una misma cosa, por eso, sus enchilados eran tan sabrosos.
Los aguacates son clave en la alimentación de la población, por ser abundantes y deliciosos, duraderos en el tiempo, desde junio hasta octubre. Se comen como ensalada, aunque en algunos países como Brasil también se utilizan como postre, con azúcar añadida. Tumbando aguacates con una vara, a mi amigo le cayó uno en la cabeza y le desfiguró el rostro, con mandíbula rota y todo, cuatro meses en el hospital.
No hay junio sin mango ni mango sin junio. «Año de mango, año de hambre». Los últimos tiempos han visto buenos años de esta fruta. Para muchos es el equivalente de la manzana, para otros la supera en sabor y suavidad. Para los niños era una exclusividad estar jugando debajo de una mata de mango, y que de pronto apareciera un vientecito anunciado la tormenta. Los mangos caían a la vez, ellos los recogían apresuradamente, mientras que otros pegaban en sus espaldas. ¡Qué locura!
Hoy abundan los mangos grandes de clase, antes predominaban los criollos chiquitos, más tarde, los mangos injertados invadieron campos y mercados. También han subido de tono los precios sin que puedan competir con aquellos de la papa, por supuesto. Jugando dominó debajo de una arboleda de mangos, uno cayó, rayó el rostro del viejo Juanelo, cruzó entre sus brazos y le estropeo los testículos, impotente para siempre quedaría.
En junio se acentúan los sentimientos amorosos producto de la soledad en casa y las interrupciones para los encuentros amorosos en lugares de la naturaleza. Por eso, muchos dicen que se siente más la necesidad del otro o la otra. A pesar de las incomodidades de la lluvia, la humedad humana sigue apareciendo cada noche y las flores se tornan más bellas en medios del verdor pinareño, el tintineo de las estrellas y las luces ingenuas de los cocuyos en el monte. No faltará el canto de los pájaros, de rama en rama, secando su plumaje: zorzales, sinsontes y pájaros negros en los nobles pinares y montes pinareños.
Por: DrC. Rodolfo Acosta Padrón
