Cada día, detrás de los trámites, las orientaciones legales y la atención a la ciudadanía, hay hombres y mujeres que hacen del Derecho una herramienta al servicio de las personas. En la Dirección Provincial de Justicia (DPJ) de Pinar del Río, muchos de ellos acumulan años de experiencia y aprendizaje.
A propósito de este ocho de junio, Día del Trabajador Jurista en Cuba, Guerrillero conversó con varios especialistas que comparten sus vivencias, los desafíos que enfrentan en el ejercicio de su profesión y las razones que los mantienen vinculados a un sector en el cual la vocación de servicio es la principal motivación.
EL COMPROMISO POR ENCIMA DE LAS DIFICULTADES

Para muchos de ellos, permanecer durante años en el sector significa asumir sacrificios personales y familiares. Así lo reconoció Noarys Mena Hernández, una de las juristas entrevistadas, quien asegura que, más allá de las dificultades económicas o las limitaciones materiales, el deber profesional siempre ocupa un lugar prioritario.
“No se puede poner de por medio el hecho de que no hay corriente, de que no hay conexión o de que existen dificultades. Cada vez que nos orientan una tarea hay que hacer el mayor sacrificio posible para cumplirla y responder a las necesidades de la DPJ”, afirmó.
“Por otra parte, trabajar con público siempre es difícil. Las personas llegan con preocupaciones, problemas y expectativas. A veces la solución no depende únicamente de nosotros, pero lo importante es que se vayan satisfechas con la atención recibida, que sientan que fueron escuchadas y orientadas”, señaló.
UNA VOCACION QUE CRECE CON LOS AÑOS

Una historia similar comparte Dayana Valladarez Pérez, quien acumula más de 10 años de experiencia en la institución. Tras graduarse en la universidad en 2014 fue asignada a la DPJ, donde ha desarrollado toda su trayectoria profesional. Apenas tres años después asumió la jefatura de su departamento, responsabilidad que mantiene hasta la actualidad.
Para ella, el centro ha sido una verdadera escuela. “Hemos vivido momentos difíciles, pero siempre he estado aquí, para cumplir con las tareas diarias y con las orientaciones de quienes nos dirigen. Este trabajo me ha enseñado a asumir responsabilidades y a crecer profesionalmente”, explicó.
Entre sus funciones se encuentran procedimientos de gran sensibilidad social como la cancelación de antecedentes penales y las revisiones penales. Se trata de procesos que influyen directamente en la vida de las personas, permitiéndoles reincorporarse plenamente a la sociedad, acceder a empleos o realizar diversos trámites.
“Son procedimientos complejos que requieren mucha responsabilidad y dedicación. Pero también exigen sensibilidad humana. Detrás de cada caso hay una persona y una familia, y eso nunca puede perderse de vista”, asegura.
Dayana reconoce que desde sus primeros años se sintió identificada con la labor que desempeña. El contacto permanente con abogados, jueces, fiscales y otras instituciones vinculadas al sistema de Justicia contribuyó a fortalecer su vocación. “Nuestro departamento es un punto de comunicación entre muchas instituciones, y eso hace que cada día sea diferente”.
A pesar de las dificultades actuales, no contempla alejarse de la profesión. “Este centro ha sido mi vida, considero a mis compañeros como mi familia. Aquí he crecido personal y profesionalmente, por lo que nunca he sentido la necesidad de buscar trabajo en otro lugar porque hago lo que me gusta y valoro mucho el ambiente humano que existe”.
PREPARACIÓN CONSTANTE PARA SERVIR MEJOR

También Diosmany Aguiar Lezcano llegó a la Dirección Provincial de Justicia en 2014, recién graduado de la carrera de Derecho. Comenzó como especialista en el departamento de Consultoría Jurídica de la DPJ y actualmente se desempeña como jefe de esa área, además de asumir responsabilidades vinculadas al Registro del Estado Civil.
Recuerda que cuando se incorporó desconocía gran parte de las funciones que allí se desarrollaban. “En la universidad se habla mucho de otras esferas del Derecho, pero no tanto de esta actividad. Sin embargo, cuando uno comienza a conocerla descubre un campo muy amplio que obliga a prepararse constantemente».
Con el paso de los años encontró en la consultoría jurídica un espacio de crecimiento profesional. “Aquí convergen prácticamente todas las ramas del Derecho: Laboral, Económico, Mercantil, Civil y eso exige estudio permanente. Uno termina enamorándose de la actividad porque cada día representa un reto diferente”.
Su trayectoria está marcada por la superación constante. Ha cursado varios diplomados y actualmente realiza una maestría en la Casa de Altos Estudios; no obstante, reconoce que alcanzar esas metas requiere esfuerzo adicional en las condiciones actuales.
“El país atraviesa momentos complejos y no siempre es fácil encontrar el tiempo o las condiciones para estudiar, pero es necesaria nuestra preparación para brindar un mejor servicio a la población”, comentó.
Para Diosmany, uno de los factores que más influye en su permanencia dentro de este centro ha sido el apoyo recibido por parte de sus compañeros y directivos. “Siempre he contado con el respaldo de la dirección, cuando existe una buena relación entre trabajadores y jefes, todo funciona mejor, ese acompañamiento es parte importante en mi desarrollo profesional.
“Las personas llegan en busca de respuestas y nuestra responsabilidad es ayudarlas. Muchas veces basta con escucharlas, orientarlas correctamente o dedicar tiempo a revisar una situación, pues lo importante es que se sientan atendidas y respetadas”, concluyó.
En cada uno de estos testimonios se repite una misma idea: el ejercicio de la profesión jurídica trasciende la aplicación de normas y procedimientos. Implica compromiso, preparación constante y una profunda vocación de servicio. Son valores que distinguen a los juristas pinareños y que adquieren especial relevancia durante la Jornada del Trabajador Jurídico, una celebración que reconoce a quienes trabajan cada día por fortalecer la legalidad y garantizar los derechos de la población.
