Joven y bien parecido es el licenciado en Derecho Alexei Concepción Morejón. A él no lo encontramos con una toga, ni siquiera de traje.
Traía el sudor del campo en su rostro, venía sobre una carreta con abono, como ese hombre que sale cada mañana, primero al sereno de la madrugada y luego al sol del día, y que termina su jornada bien entrada la noche.
Pero lo cierto es que gracias a su consagración al trabajo, este muchacho es uno de los mejores productores de tabaco del municipio de San Luis, porque exhibe resultados excelentes.
Pertenece a la cooperativa Capitán San Luis, ubicada en El Corojo.
Sus tierras son en usufructo, pertenecen a la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco. Primero comenzó por unas que tenía su hermano, luego se amplió más, tarea esta, según nos dijo, en la cual lleva como 17 años, y por supuesto, del trabajo honrado y esforzado se recogen los frutos.
Desde el año pasado se construyó su propia kalfrisa para la cura de la capa, también la escogida, y el pozo, y ya en la actualidad cuenta con un sistema fotovoltaico con 44 paneles, que le sirve para asegurar el riego, el cual le vendió Tabacuba.
“Hasta ahora he obtenido resultados. Tengo buenos rendimientos, por ejemplo, lo que exige el grupo Tabacuba es 1.5 toneladas por hectárea, y según un estudio, mi rendimiento es de 2.4, o sea, que con esta vega me sobrepaso de la media.

“Esta vez tengo 62 000 posturas sembradas, el promedio debe ser superior, siempre hago en esa vega alrededor de 75 quintales de tabaco.
«En la actual campaña aspiro a romper el récord de 2.4, porque tengo mejores condiciones, por tanto, la planta se desarrolla mejor, tengo más tiempo para hacerle otras actividades necesarias.
“El tabaco es muy complejo, es un cultivo que no merece limitaciones, tiene memoria, como dice un amigo mío, cuando tú hoy le dejaste de hacer una cosa porque no pudiste llegar, y te atrasas, el día de mañana él te lo recuerda.
“Es así, fíjate que lleva dos climas, necesita en el campo frío, y en la casa de tabaco calor con altas temperaturas y humedad relativa alta, por eso se hace la tecnología de la cura controlada.
“El año pasado puse a funcionar la kalfrisa, hice dos ciclos de cura, uno para mí de 2 000 cujes y uno para otro productor; y se ve el resultado, la diferencia es grande. El tabaco tapado es bueno que se cure así, al menos un 50 por ciento de la planta”.
Nos dijo que es nacido ahí en El Corojo, “mi papá trabajó toda su vida en la Empresa de Tabaco, y recuerdo de niño que venía con él aquí y caminaba todas las vegas”.
Alexei comenzó estudiando Agronomía, pero lo dejó y se inclinó por la Licenciatura en Derecho, de esa carrera se graduó.
“Los estudios sí me han servido en mi desempeño, todo lo que uno pueda aprender nunca está de más. El tabaco no te da tregua, es un constante movimiento, porque es un ciclo corto, pero necesita tantas actividades en tan poco tiempo, que es tenso, y te exige demasiado, son necesarios los conocimientos, para en un momento determinado pensar y decir: ahora tengo que hacer esto, mañana aquello, para tratar de ir adelante, y ahora esta tecnología facilita y ayuda al trabajo”.
Sobre Alexei también nos habló José Arencibia Guerra, vicepresidente de la cooperativa Capitán San Luis, quien nos dijo que es un ejemplo de productor, “un joven que ha mostrado eficiencia, y que en los últimos años ha cogido altos índices de capa”.
TRADICIÓN FAMILIAR EN LA FINCA DE ALEXEI

Foto: Jaliosky Ajete
Tiene 76 años y desde los 14 o 15 se dedica a las labores del tabaco. No hay una actividad de este cultivo que no conozca esta señora de rostro marcado por el tiempo, pero de ojos expresivos y llenos de sapiencia.
Se llama Angelina Pacheco, y el día que hablamos con ella se encontraba ensartando en la casa de tabaco de Alexei, sin importar las décadas de trabajo ni los estragos en el cuerpo.
Cuando habla, casi en monosílabos, como si las palabras sobraran, uno aprende a respetar el valor y entereza de esta mujer que con el sudor de su frente supo criar a sus dos hijos.
«El mayor se llama Hanoi, la otra Yadira, ella es metodóloga en Educación», nos comentó.
Angelina, de espíritu muy activo para su edad, sabe dar ejemplo a las nuevas generaciones, ella es de las que piensa que producir es necesario, no solo para su economía familiar, porque ahora sí sale bien salarialmente, sino también para el país.
Al fondo de la casa de tabaco divisamos a Hanoi Valdés Pacheco, su hijo, quien está vinculado al tabaco desde la niñez, sin duda, siguió el camino de su progenitora.
“Me crie debajo de una mata de tabaco”, nos dijo. “Iba a la escuela, y desde las cinco de la tarde tenía que trabajar. Luego, de grande, uno coge lo que pueda, y me incliné por ahí, porque me gusta. Ella siempre ha estado en estas tareas, ciclo verde y seco, y lleva una ‘pelota’ de años. Después se retiró, y mira, todavía sigue”.
Este joven estudió técnico en Agronomía, y desde entonces, es el especialista. “Soy el que tiene que ver con todo el tabaco que pasa por la escogida. Si hay una cosa mala, es mía, y se debe virar para atrás la producción, y eso no se puede permitir”.
BENEFICIOS Y TRABAJADORES
Alexei nos comentó que sus trabajadores tienen un sistema de pago, que aparte del salario en moneda nacional, acumulan un MLC al día, con eso busca asistencia del obrero y calidad en un trabajo que no espera.
Sobre lo bueno de dedicarse al cultivo del tabaco opinó que “los beneficios son disímiles, en primer lugar, es el renglón fundamental de la economía del país, porque genera divisas, y además es retribuyente para nosotros los productores y para los obreros que trabajan en la campaña.

Fotos: Jaliosky Ajete
“Tengo 20 trabajadores, en escogida 14 y en el campo seis, aunque es relativo, porque a veces necesito más, ahora en la recolección tengo que contratar dos o tres más.
Tiene casi cuatro hectáreas destinadas al cultivo, y nos dice que anteriormente cultivaba, en el caso del tapado el Criollo 98, pero esa variedad se enferma mucho, por lo que se han creado otras más resistentes como el Corojo 2020, que es la que están sembrando ahora.
Años anteriores tenía que plantar de noche y regaba en igual horario, porque por el día había poca agua, entonces alguien le dio la idea del pozo, lo hizo, y luego le vendieron el sistema fotovoltaico.

Foto: Jaliosky Ajete
“Ya no necesito corriente ni combustible, solo energía solar. Antes invertía 10 días para regar la vega, esta que está ahí delante, -señala- ahora solo dos, y aquella -apunta más allá- igual, en dos días, y me sobra tiempo, también le doy a productores colindantes”.
Hay jóvenes con los que uno disfruta conversar, este es un hombre culto y a la vez del campo. Conversa de forma diáfana, clara, transparente, como el que sabe que con esfuerzo puede lograr sueños, pero también realidades. Hoy destaca por sus resultados en la cosecha tabacalera. Por su desempeño emprendedor y voluntarioso merece más.
