El Día Mundial del Libro y del Idioma, cada 23 de abril, es una jornada que la Unesco instauró para promover la lectura, la industria editorial y la defensa de la diversidad lingüística. En Cuba, esa fecha se enlaza de manera natural con instituciones que sostienen la política cultural de la Revolución. Entre ellas, el Centro Hermanos Loynaz de Pinar del Río ocupa un lugar destacado.
Fundado en 1990 por Dulce María Loynaz y Armando Hart Dávalos, nació con el donativo de la biblioteca y objetos personales de la Premio Cervantes. Desde entonces, se ha consolidado como un espacio de referencia nacional. Su biblioteca conserva colecciones únicas y su sala-museo resguarda manuscritos, fotografías y la medalla original del Cervantes. No es solo un lugar de memoria: es un centro activo que articula la creación contemporánea con la tradición literaria cubana.
La editorial Ediciones Loynaz ha publicado más de 300 títulos y alrededor de un millón de ejemplares, muchos de ellos primeras obras de escritores pinareños. Esa labor responde al principio de democratizar el acceso a la lectura y garantizar que cada comunidad tenga voz en el panorama nacional. El centro organiza, además, el concurso literario Hermanos Loynaz, con más de tres décadas de trayectoria, y el Evento Iberoamericano sobre la vida y obra de Dulce María Loynaz, que refuerza su dimensión internacional y proyecta la cultura cubana más allá de nuestras fronteras.

En entrevista, su director, Luis Enrique Rodríguez Ortega, señaló:
«El centro es la casa de todos los escritores pinareños. Aquí no solo preservamos la memoria de los Loynaz, sino que damos espacio a los jóvenes que comienzan y a los consagrados que siguen aportando a la literatura cubana».
La trascendencia del centro va más allá de lo provincial. Allí se conserva también la obra del mayor general Enrique Loynaz del Castillo, autor de Memorias de la Guerra, considerada una obra monumental de la historia nacional. Esa dimensión histórica enlaza la literatura con la memoria de la Patria y reafirma el papel de la cultura como columna vertebral de la nación.
En el marco del Día Mundial del Libro y del Idioma, el Centro Cultural Hermanos Loynaz reafirma su condición de guardián de la palabra y motor de la creación contemporánea. Desde Pinar del Río contribuye a la política cultural cubana de defensa del idioma español y de promoción de la lectura como derecho universal. Su labor demuestra que la literatura sigue siendo un espacio de encuentro y reflexión, y que la cultura es parte esencial de la soberanía nacional.

