En un ejemplo contundente de unidad y rechazo a las injerencias extranjeras, miles de avileños se han sumado al movimiento Mi firma por la Patria.
La iniciativa, que comenzó el pasado 19 de abril, cuando se cumplieron 65 años de la victoria de Playa Girón –primera gran derrota del imperialismo en América Latina–, se extenderá hasta el 1ro. de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, como parte de las jornadas de movilización popular en respuesta a la creciente escalada guerrerista del Gobierno estadounidense contra Cuba.
En centros de estudios y laborales, en círculos de abuelos, unidades militares, consultorios médicos, oficinas administrativas, y en los propios Comités de Defensa de la Revolución, los avileños han acudido, de manera espontánea, a estampar su rúbrica.
«No es un acto forzado, sino un clamor genuino de paz. Firmamos por nuestras familias, por la vida, por el derecho a existir como nación libre», expresó a Granma Niurka Ferrer Castillo, secretaria general de la CTC en Ciego de Ávila.
El gesto, sencillo pero cargado de simbolismo, implica un «sí» rotundo a la paz y un «no» categórico a la guerra. Los firmantes rechazan el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, así como las recientes declaraciones y acciones que amenazan la estabilidad de la Isla. «Cuba no se doblega a los designios del imperio», reiteró la dirigente sindical.
Según datos oficiales, cinco municipios de la provincia sobresalen por su alta participación: Chambas, Baraguá, Ciro Redondo, Primero de Enero, y el propio Ciego de Ávila, en un verdadero ejercicio de soberanía popular.
«Cada firma es una piedra más en el muro de la dignidad», declaró Radamés Alemán Alonso, jubilado de las FAR. «Aquí no hay lugar para el miedo ni la intimidación».
«Firmo por mis hijos, por el futuro, porque entendemos que la paz no se implora, se defiende», sentenció Martha María González Gutiérrez, ama de casa del consejo popular Centro de la ciudad, mientras estampaba su nombre en uno de los pliegos habilitados en su comunidad.
Con esta acción, se envía un mensaje claro al mundo: por más amenazas que provengan del Norte, en Cuba la conciencia revolucionaria y el amor por la Patria siguen vivos.
La firma de los avileños se suma a la de sus compatriotas en todo el país, en un acto que trasciende lo simbólico: es la reafirmación de que esta tierra no renunciará jamás a su autodeterminación.
