Educar, cuidar y enseñar a un niño en los primeros años de vida es garantizar el futuro. No cualquier persona tiene la paciencia y el amor necesario para ser educadora de un círculo infantil, pero mujeres como Madelyn Artigas Martínez sí lo logran.
A esta «tita» la conocimos bien joven, aunque ya era muy diestra en su labor, y en estos momentos suma 39 años en el centro Los Hermanitos del consejo popular Hermanos Cruz.
La mayoría del tiempo, 27 años, estuvo con la edad temprana.
«Porque es lo que me gusta, pero ya estoyviejuca y tengo que rotar porque los niños más grandes te ayudan, los pequeños necesitan mucho más del adulto, ellos se hacen pipi, caca, hay que ayudarlos a comer, y los mayores juegan mucho más, te sacan de estos dolores de cabeza que tenemos ahora en las familias por la situación económica que tiene el país.

«Ellos me sacan de la tristeza que uno tiene, y me ponen feliz el tiempo que estoy aquí, que aveces porque hay falta de personal, llego a las ocho de la mañana y son la seis de la tarde y no he regresado a la casa.
» Y todas las familias tenemos problemas, unos más o menos, pero todas, y a veces la mía me dice: ‘Pero tú estás loca, todo es el círculo y el círculo, y nosotros qué’, y yo les digo: ‘Tienen que ayudarme porque ese es mi trabajo, a eso me dediqué yo toda la vida’.
Sonríe y a la vez se le aguan los ojos cuando recuerda a muchos de sus niños , respira y dice:
«Tengo muchas historias, niños que recuerdo con mucho amor, los tengo que hoy son médicos, y me ven en el hospital y a veces recuerdos sus caritas, pero hoy son adultos, y me dicen: ‘Tita Madelyn qué necesitas, yo soy cirujano, o yo soy clínico’, y todos me tratan con un cariño enorme.
«A veces los veo en la calle y me llaman, y yo me quedo así… y les digo. ¿ y quién tú eres Son muchos, a veces me acuerdo, otras no, tengo fotos que me han enviado ellos, hoy son personas adultas y trabajadoras, y me dicen que recuerdan esa etapa tan linda en que estuvieron conmigo».
“Los hay que me dicen. ‘Yo me quiero ir para tu casa, porque te quiero mucho, cuando mi mamá venga me voy contigo’. Esas cosas te dan dolor, y sientes un regocijo porque sientes el deseo de continuar trabajando, porque no sé si me hago entender, son momentos que ellos tienen, y yo soy un ratico en sus vidas, pero parece que llegó bien adentro de ellos, y eso se siente bien bonito”.
Un enjambre de amor
Julia Rodríguez Crespo lleva 10 años dedirectora de Los Hermanitos, el centro que fue escogido en la provincia para celebrar el aniversario 65 de la creación de los círculos infantiles, por Fidel y Vilma Espín.

Su mayor orgullo es su colectivo de trabajo, muy sostenido, así como Madelyn muchas otras educadoras llevan años dedicados a la institución.
«Tenemos a otra noveles, que tenemos la responsabilidad de terminarlas de pulir y darles las herramientas, habilidades y conocimientos para el desempeño de sus funciones», nos comentó.
El círculo tiene 39 trabajadores, de ellos 24 docentes, de las cuales 12 son licenciadas y siete master, una potencialidad de la institución.
«La preparación se realiza a través de diferentes vías, la preparación metodológica, la de área concentrada y el colectivo docente», nos dijo Julia, mientras nos habló del trabajo con la familia y la estrecha relación que existe, todo en aras de lograr un mejor desarrollo en los niños.
Los Hermanitos tiene una matrícula de 159 infantes, desde el segundo año de vida hasta el preescolar y además es el único que tiene un salón de Enseñanza Especial.
«Infantes con necesidades educativas especiales, los cuales son muy acogidos y muy queridos en la institución, y quienes en dependencia de su nivel de desarrollo se incluyen en los demás grupos. Gozamos de la satisfacción de que los demás niños los quieren, comparten con ellos, los cuidan, les brindan sus juguetes …»
Para su atención cuentan con las educadoras y auiliares pedagógicas, y además con los especialistas como logopeda, psicopedagoga, maestra terapeuta, y otros.
Con amor de sobra
En el salón de Enseñanza Especial encontramos a Carmen Rosa Puente Monterrey, defectóloga y especialista en Retraso Mental, trabajaba con uno de los niños.

Luego de una rica trayectoria laboral, Carmen lleva 10 años en el círculo Los Hermanitos y aquí en este recinto se siente como en casa. Por eso se jubiló y se reincorporó.
«En el salón trabaja una educadora que es la queme aporta el conocimiento relacionado con la educación preescolar y yo le brindo a ella los de Defectolgía».
Funcionan en equipo, según nos afirmó la defectóloga y así atienden a los tres pequeños del salón, dos con una lesión estática en el Sistema Nervioso Central y uno que está diagnosticado con el Trastorno del Espectro Autista.
A Bienvenido Juan Álvarez Torres, lo encontramos trabajando con un niño de quinto año. Delante de ellos unas tarjetas con imágenes, y el pequeño repetía los sonidos que el profe le indicaba.

«Soy logopeda, máster en la especialidad y vine al círculo por el salón especial.
«En el mes de septiembre hacemos laexploración de todos los niños de los diferentesaños de vida. Se trabaja sobre todo con los dequinto y sexto años de vida, en el caso de losque tengan dificultades severas en el lenguajeen cuarto año de vida también».
Juan es de los hombres que se hace indispensables, por eso lo vimos en el círculo desdoblarse y ayudar en las labores de las educadoras.
También averiguó si te la historia del centro, por eso nos dijo que se inauguró en 1976, y que se puso el nombre primero de República Popular de Angola, luego pasó a ser los Hermanitos.
Son un colectivo que trabajan, todos a una, cómo los tres mosqueteros, personajes de la novela de Alejandro Dumas, por eso logran buenos resultados, y aunque el país tiene dificultades económicas y hay carencias, asumen las actividades con entrega ,responsabilidad y sentido de pertenencia.
