
No se equivocó el joven Noel Alejandro Díaz Cordovés cuando eligió dedicarse al magisterio. Sencillamente, él sentía que tenía mucho que ofrecer como educador, y la vida le ha demostrado que sí tenía razón.
Primero comenzó en la carrera de Educación Especial, pero al concluir el primer año se cambió a Logopedia, “debido a que tenía más afinidad por lo relacionado con el lenguaje y la comunicación”.
Durante su estancia en las aulas de la Universidad de Pinar del Río, en la sede Rafael María de Mendive, aprendió mucho sobre la teoría relacionada con su especialidad, hasta que llegó el día de las prácticas docentes: “Siento que ahí fue donde realmente me apropié de lo que me faltaba para enfrentarme luego a la vida laboral”.
De esos tiempos en las aulas universitarias, del rebullicio de compañeros, de búsqueda constante de conocimientos, de definición de futuro, recuerda con cariños a sus profesores en especial, y a su tutora Osmary Gómez.
“Porque constituyó una fuente constante de conocimiento y motivación hacia mi profesión, y con ella mantengo en la actualidad una relación de amistad”.
DEL AULA A SU PROFESIÓN

Luego de graduarse en 2019, el círculo infantil mixto Semillitas del Futuro fue su primer centro laboral.
“Recuerdo mis nervios el día antes de comenzar, pues sería un cambio total, ya no era estudiante, sino un trabajador más.
“En ese lugar compartí con varias personas, en especial con tres maravillosas mujeres (Lourdes, Lidia y Rosa Erenys), quienes me acogieron y me guiaron en todo momento, las llamaba mis hadas madrinas.
“Juntos vivimos muchas experiencias en lo profesional, porque además de las actividades en el centro, compartíamos fuera del horario laboral. Siento que nos nutrimos mutuamente y fortalecimos nuestros lazos de amistad hasta la actualidad”.
El trabajar con los niños le hacía bien, no solo contribuía él a la formación y desarrollo de los más pequeños, sino que ellos le aportaban a su persona.
“Era muy gratificante, pues no todos los días estaba al ciento por ciento, y ellos me contagiaban de esa inocencia y alegría que poseían, y cada avance era un logro a celebrar por ellos, por mí, pues me demostraba que era capaz de transmitir conocimientos y felicidad a otros”.
OTRA PASIÓN DE NOEL
Nos confesó que siempre tuvo afinidad por los idiomas, desde que era estudiante, por lo que estando en la universidad cursó la Escuela de Idiomas, en Inglés, y luego cuando ya trabajaba, matriculó en Portugués.
“Me acuerdo con especial cariño de mi profesora Bárbara Perera por su entrega y pasión en todo lo que hacía, una profesional abnegada y maravillosa persona, la cual me inspiró a seguir siempre hacia adelante. Siento que mi paso por esa escuela fue un tiempo de aprendizaje y oportunidades, pues luego de eso continué asistiendo a otros cursos de idioma inglés, pero esta vez con el objetivo de alcanzar metas que me abrieran nuevas puertas a otros lugares”.
Nos contó de cuando le llegó la oportunidad de presentarse a una entrevista de trabajo con personas de Las Bahamas.
“Tuvimos un tiempo de preparación antes, hasta que llegó el día, y entre tantos profesionales me tocó ‘romper el hielo’, y fui el primer entrevistado, sentía un poco de nervios pero mucha seguridad en mí mismo también, eso fue precisamente lo que me ayudó durante este proceso. Llegado el día de anunciar los seleccionados estaba emocionado y ansioso por conocer los resultados, al escuchar mi nombre no pude hablar, literalmente, solo me quedé en silencio y comencé a llorar, ya que no lo creía, luego llamé a mi madre y le conté, en ese momento sentía mucha alegría y a la vez tristeza debido a que sabía que eso significaba irme y estar lejos de ella.
“Mi mayor inspiración para todo siempre ha sido mi mamá, pues es un ejemplo de resiliencia, fortaleza y abnegación. Desde muy pequeño me inculcaba valores como la honestidad y la solidaridad a través de cada situación que se presentaba en la vida.
“Es una mujer incansable, en su trabajo fue excepcional, lo que me servía como referente para mi vida laboral. Ella posee una alegría que me contagia y me alienta cada día a ser mejor persona y profesional, es mi motor impulsor, o como me gusta llamarla: mi amiga fiel”.
EN BAHAMAS

Este educador pinareño nos contó que al llegar a la Mancomunidad de las Bahamas le tocó enfrentar muchos retos, porque ya no era Noel el logopeda, ahora ejercía como maestro de Educación Especial.
“Al principio fue difícil, por el choque con otra cultura, idioma, sistema, todo era diferente, pero poco a poco salí hacia adelante, superando obstáculos, aprendiendo de cada vivencia y apropiándome de nuevos conocimientos que me ayudarían a lidiar con todo eso que era tan nuevo para mí”.
Noel trabaja actualmente en una escuela de primaria con niños desde cinco hasta 12 años, con diferentes diagnósticos (autismo, discapacidad intelectual, TDAH), y esto un gran reto, pues exige de mucha paciencia, amor y preparación para poder enseñar y educar a estos estudiantes.
“Les imparto diferentes asignaturas y los preparo para su futura inserción en la sociedad como personas útiles y de bien, con los mismos derechos y oportunidades como cualquier otra persona. Siento que en este tiempo he aprendido mucho, no solo en lo profesional, sino en lo personal, pues el hecho de vivir solo, en un país diferente y todo lo que esto conlleva me ha ayudado a crecerme como ser humano, a valerme por mí mismo, a ser capaz de enfrentarme a nuevas experiencias y siempre querer superarme cada vez más”.
Estar lejos no ha sido fácil para este educador pinareño que hoy colabora y da lo mejor de sí en otro país.
“La paz del hogar, el apoyo de la familia y la complicidad con los amigos no lo sustituye nada, pero este tiempo me ha hecho replantearme mi forma de pensar y de enfrentar la vida, porque ese muchacho que salió de Cuba con 28 años nunca se hubiera imaginado todo lo que sucedería y cuántos cambios llegarían a su vida, pero hoy estoy agradecido por todo lo que ha acontecido, pues sé que ha servido para formarme como alguien resiliente, decidido y capaz de lograr todo lo que se proponga”.
