Bayern y PSG serán campeones de la Bundesliga y la Ligue 1, el Arsenal genera opiniones divididas. No obstante, con el Inter fuera hace semanas de la principal competición de clubes, solo el equipo en la cima de La Liga no aparece entre los cuatro semifinalistas de la Champions League.
A 22 puntos de la primera posición en España se encuentra el Atlético de Madrid. No es un panorama extraño en el ecosistema del Cholo. Ahora, la regularidad requiere de argumentos de diferente rango y las eliminatorias a otro partido van de otra cosa.
De esto sabe mucho el entrenador argentino si de sacar al Barcelona del camino europeo. Tras los sucedido en 2014 y 2016, una década después lo ha vuelto a hacer. Los Rojiblancos no aspiran a controlar los partidos de principio a fin. Saben sufrir y se aferran a la imprescindible contundencia.
Con Musso en plan héroe, la idea estaba clara. Balones al espacio para castigar la innegociable línea adelantada de Hansi Flick. Dos expulsiones, par de contragolpes, una obra maestra a balón parado y la siempre cuestionada capacidad de entregarse a la resistencia.
Críticas a un lado al estilo, en apenas un mes los Colchoneros se han cargado a los azulgranas dos veces. Si bien los catalanes han celebrado victorias en los duelos ligueros, el Atlético aguantó los intentos de remontada y mira de cerca el título copero, así como un pasaporte a Budapés.
Para ello deben apartar a un elenco con dotes camaleónicas. Los de Arteta se presentan con opciones de convertirse en espejo Rojiblanco. Saben vivir sin el balón. Golpean fuerte a través del juego aéreo y tras mantenerse ordenados al alcance de su portero, salen en tromba para herir a campo abierto.
Claro, las recientes demostraciones, tanto en Premier League como en Champions invitan a la duda. El cero a cero contra el Sporting tiene varias lecturas. La positiva en medio de la incertidumbre, un equipo con herramientas para cortar el ritmo de juego y desesperar a su oponente.
La otra semifinal, una pelea por la Orejona para muchos. Este Bayern tiene imperfecciones y el PSG se parece en demasía al de la pasada campaña. Luis Enrique apuesta por lo colectivo, retocado con la brillantez de sus estrellas. Si bien el Liverpool luce horas bajas, el destrozo parisino fue evidente.
Tres de los cuatro tiempos resultaron un repaso de los franceses sobre los Reds. La primera mitad de Anfield fue un espejismo. En la ida Kvaratskhelia, de la vuelta se encargó el Balón de Oro. A pesar de algunas ausencias, el sistema es invariable de punta a punta.
Por su parte, los Bávaros necesitaron de su carácter competitivo para responder a un Real Madrid con el habitual vestuario de las grandes citas. Güler se aprovechó de una noche errática de Neuer y Mbappé amenazó el récord de Cristiano con su tanto 15 en 11 choques.
Y sí, la segunda amarilla a Camavinga pareció un castigo excesivo, aunque el gol de Luis Díaz para equilibrar el marcador y darle vida a los alemanes se apunta más al libreto de los cracks. Debió emplearse a fondo el conjunto teutón porque los Merengues saben morir cuando de Europa se trata.
