Cuando han transcurrido 26 capítulos de la novela cubana Entre Aguas, y a pesar de que la falta de electricidad nos juega la mala pasada de no poder verla en la pantalla del televisor, sí creo que es bueno hablar sobre un espacio que en los últimos tiempos no alcanzó consenso entre los televidentes.
Dirigida por Felo Ruiz, en esta ocasión ha logrado captar la atención del público desde los capítulos iniciales (estamos accediendo a ella mediante la página de Facebook Entre Aguas- Novela Cubana). Si bien es cierto que hay opiniones diversas, la mayoría de estas son positivas, pues presenta una narrativa que conecta, de cierta manera, con la realidad social del país.
Conflictos tan cotidianos como las relaciones familiares, las notables diferencias de clases sociales presentes en la Cuba de hoy, los desafíos económicos y otras temáticas propias de la sociedad se ventilan en la trama y las subtramas de la novela.
El punto cardinal en torno al cual gira la misma es la amistad de los protagonistas Yadrián ( Alejandro Cuervo) y Jonathan, interpretado por Alfredo González, cuyo destino cambia y deja atrapada a Lía (Flora Borrego) entre dos aguas.
Las aspiraciones y desafíos de la juventud cubana, y esa búsqueda incesante de independencia económica completan el eje central de la historia.
Un total de 80 capítulos de 42 minutos constituyen, cada uno, un esfuerzo por renovar el género en medio de la policrisis que vive Cuba. Razón por la que tenemos una audiencia conectada con los personajes y sus historias, y una calidad narrativa que no pierde secuencia a lo largo de la novela.
Entendidos en el tema destacan la fotografía e iluminación, así como el diseño sonoro que dota a la propuesta de una carga emocional que logra remover sentimientos en los espectadores.
La obra propone, independientemente del romance, una reflexión intensa sobre las consecuencias de la venganza, y pone alespectador a pensar en todo lo perjudicial que puede resultar el hecho de intentar tomar la justicia por mano propia.
El hecho de pensar y poner en una balanza la ética personal y profesional, la felicidad propia y familiar trasciende en este caso el entretenimiento del que es portador la novela.

Varios televidentes han señalado que la ambientación de Entre Aguas refleja la Cuba contemporánea, con sus realidades cotidianas y sus contrastes, algo que han sabido darle vida muy bien figuras como Fernando Hechavarría, Emilio del Valle, Gretel Cazón, Yamira Díaz, entre otros, que enriquecen el reparto coninterpretaciones de gran calado.
Como televidentes, deseamos que Entre Aguas siga siendo ese catalizador que lunes, miércoles y viernes nos obliga sanamente a reservar megas para disfrutarla, mientras, desde aquí le dejamos aplausos a la Casa Productora de Telenovelas por este loable empeño.
