Para la profesora Ana Lidia Borges Hernández, quien hoy imparte Dibujo Técnico en la Mancomunidad de Las Bahamas, lo más difícil de la misión es la distancia de su familia y de su pueblo Surí, en Guane Pinar del Río.
“Cuando uno está lejos de su familia se sufre todo, por pequeñas que sean las cosas que pasan en Cuba, uno las sufre, ya sea con un familiar, un amigo, un conocido, y la situación duele, duele mucho.
“Y si algo pasa con un familiar de uno, por ejemplo tengo padres, mi mamá Edilia tiene 90 años; y mi papá Felicio87; y es un temor constante, porque quiero llegar y verlos, y que estén ahí cuando yo vaya de vacaciones.
“Igual pasa con mis hijos, Alejandro y Marianela, que nunca se habían separado de mí, vivía yo sola con ellos, y tuvieron que crecerse ante todas las dificultades que se le han presentado, de cualquier tipo, económica, personales… todas, y salir adelante.
“Tengo que agradecer mucho a algunas amigas, como Tania, que me los ayudaron mucho, y al padre de ellos, que se ha preocupado”.
Esas son las confesiones que por whatsapp nos hizo esta educadora que nació en Matanzas, pero con solo cuatro años su familia la trajo al occidente cubano, y hoy nos expresa con orgullo que se siente ciento por ciento pinareña.
“Ser colaborador es un compromiso con la Patria, un desafío en el plano personal, ya hace tres años que estoy en esta misión, con Dios siempre, y mis hijos son el motor impulsor que me dan fuerzas todos los días para salir adelante”.

Su pueblo querido y su formación
Al hablar de sus padres hay agradecimiento a la educación que recibió de parte de ellos.
“Soy de la generación en que la familia influyó muy fuerte y de manera positiva en nuestra formación, logrando de esa forma lo que soy hoy: una persona de bien, preparada, educada y comprensiva”.
Así inicia Ana Lidia el tema de su niñez y preparación.Para ella nada como su pueblo, el cual no cambiaría por nada, y así lo asegura.
Allí cursó sus estudios primarios, y en las escuelas de Guane y Sandino continuó su formación, hasta que terminó el preuniversitario y siguió la vocación que había sembrado en su corazón su maestra de primaria Josefa Ramos: sería profesora; y escogió la especialidad de Educación Laboral.
En Pinar del Río la acogió el Instituto Superior Pedagógico Rafael María de Mendive, formador de maestros de calidad, del cual se graduó en 1997.
Fue entonces en Candelaria donde cumplió su servicio social, allí en la ESBU República Oriental de Uruguay, en Las Terrazas tuvo a sus primeros alumnos de verdad.
“La primera vez frente a alumnos fue un reto muy grande porque tenía todo el conocimiento para ser profesora, pero era muy joven, y aunque había hecho prácticas preprofesionales, todavía no tenía todo en mis manos para ser profesora, pero gracias a Dios pude encontrar un estilo de trabajo cómodo para mí y aceptado para el aprendizaje de mis alumnos.
“Mis clases siempre las he disfrutado y me he sentido muy halagada al ver a mis estudiantes, después que terminan la escuela, brindando su valioso aporte a la sociedad”.

De Guane y de Bahamas
Luego de su servicio social Ana Lidia regresó a Guanedonde logró una consolidada experiencia como profesora.
“Imparto Dibujo Básico, y en una ocasión un alumno me preguntó para qué servía el Dibujo Básico, y yo sabía que a él le gustaba mucho la música y le dije: “¿Tú quieres construir un bafle, cómo lo harías”.
“Él trató de decirme y explicarme, pero le dije que no lo entendía, entonces me dijo: ¨Espérese un momento profe, para que me entienda, entonces voy a dibujárselo”; y le respondí: ¨Ves, lo importante del dibujo, es una forma de hablar, y que los demás entiendan tus ideas¨. Desde ese momento ese estudiante que se llama Álvaro me prestó mucha más atención durante las clases”.
Actualmente Ana Lidia cumple misión en la mancomunidad de las Bahamas, impartiendo Dibujo Técnico, en New Providens, específicamente en el preuniversitario Government High School, donde imparte clases todos los días de nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde.
La distancia, la añoranza …“El clima de este país es muy parecido al de Cuba, pero de costumbres diferentes, los habitantes son más independientes, más cerrados e interactúan muy poco unos con otros, pero a la vez se caracterizan por ser sociables y humildes.
“Son muy respetuosos, y tienen un nivel muy marcado y alto de religión, el idioma que predomina es el inglés,aunque algunos hablan creole, y este es uno de los retos más grande que he tenido que enfrentar”.
A los 53 años Ana Lidia debe sentirse realizada profesionalmente, porque ha recibido el reconocimiento de sus estudiantes en muchas ocasiones, y recientemente la escuela en Bahamas la premió por haber obtenido el mejor resultado teórico y práctico en el examen nacional de BJC, unas pruebas que se realizan parecidas a los exámenes de ingreso a la Educación Superior en Cuba.
El magisterio lo siente y lo lleva a la práctica, y sus conceptos se avienen a las condiciones actuales y a la importancia de tener educadores consecuentes con su oficio.
“Pienso que el maestro debe conocer las necesidades de sus estudiantes en cuanto contenido, para lograr así el aprendizaje, y utilizar en todas las clases métodos precisos, medios y procedimientos.
“Para mí ser maestro es ser formador de generaciones y preparar a todos los hombres para el futuro”.
