“Cuando me senté aquí por primera vez, andaba como loca buscando la palanca de velocidad, porque estaba adaptada a manejar carros mecánicos, y entonces, cuando iba a cambiar de velocidad buscaba la palanca; cuando iba a parquear la emergencia, y aquí todo es botoncito, pedal del freno y del acelerador; esto es una divinidad, no hay que hacer esfuerzo físico”, con 70 años Santa Lucía Izaguirre González aprendió a conducir vehículos automáticos.
Desde el año 1976 trabaja como taxista. Cuando cerraron las piqueras de los hospitales y la Agencia asumió la transportación de pacientes que requerían tratamiento de hemodiálisis, estuvo entre los choferes que iniciaron esa prestación, y ahora forma parte de los 10 seleccionados para conducir igual número de vehículos eléctricos que refuerzan ese servicio en la provincia.

“Dicen que son personas difíciles, malcriados, pero hay que ponerse en su lugar, ¿usted sabe lo que es depender de una máquina un día sí y otro no? Tienen sus características por la enfermedad, pero yo nunca he tenido problemas con ellos”, afirma esta mujer que se confiesa tan enamorada de la profesión tras medio siglo de trabajo, como cuando la eligió.
UN SOPLO DE AIRE FRESCO
Como un soplo de aire fresco, define Yuri Lozano Suárez, director de la Agencia de Taxis en Viñales, subordinada a la Empresa de Taxis Cuba, la entrada de 10 vehículos eléctricos importados por el Ministerio de Transporte (Mitrans), de la marca Dongfeng y el modelo Box 01 y financiados por el Fondo de Desarrollo para el Transporte Público.
Actualmente hay más de 170 pacientes que reciben tratamiento de hemodiálisis en el territorio. El nuevo parque reducirá la carga sobre los 83 carros de combustión que hoy garantizan el traslado y traerá un ahorro de más de 120 litros de combustible a diario.
Con una autonomía de 353 kilómetros cubrirán rutas de la ciudad cabecera, donde se encuentra la base de carga, así como hasta los municipios de San Juan y Martínez, San Luis y Consolación del Sur. La explotación está pactada mediante un contrato de comisión mercantil que les posibilitará la formación de un salario superior a los 18 000 pesos y el 70 por ciento de los ingresos que generen por la transportación de pasajeros.
“El objetivo principal es el traslado de los pacientes de hemodiálisis, pero el tratamiento dura cuatro horas, y en ese tiempo cubrirán cinco autos la ruta del hospital al FrutiCuba, y los otros desde el mismo destino hasta la parada de Cavada”, precisó Lozano Suárez.
Explicó, además, que tanto en el trayecto para la recogida como en el del regreso a los hogares de los enfermos, también pueden recoger viajeros en las vías. En un inicio, la carga de los vehículos se realiza con energía del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), pero ya tienen el proyecto ejecutivo para la solinera que contrataron con Innova y contará con 288 paneles solares, un sistema de almacenamiento que garantizará que en las noches puedan cargar.
Todos estarán subordinados a la base, ubicada en el municipio de Pinar del Río, donde se encuentra la estación de carga, y ya está identificada el área para la instalación de la solinera, la cual esperan convertir en otra fuente de ingresos al prestar servicios a terceros, durante las horas de mayor intensidad solar entre las 10 de la mañana y las cuatro de la tarde.
MÁS QUE UN CARRO
El confort de los carros fue resaltado por Lozano Suárez, quien puntualizó que tres de los choferes ya tenían experiencia en el traslado de pacientes que reciben hemodiálisis y los otros siete provienen de la misma Empresa, que conocen el sistema, pues son conscientes de que más que un viaje se trata de hacerle camino a la vida.
Profesionalidad, responsabilidad y sensibilidad deben caracterizar a este servicio que se presta con las manos en el volante, pero requieren que las guíe el corazón. “Hay que dejar los problemas en casa”, sentenció Izaguirre González, quien sostiene que es imprescindible el humanismo para la labor que realizan.

