Desde que surgió el 22 de agosto de 1961, en aquel histórico Primer Congreso, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) ha preservado ese proyecto de justicia social e independencia nacional que animó a tanta gente buena hace 65 años y que los sigue convocando hoy.
Varias generaciones de cubanos han apostado su obra y empeñado sus sueños a la institución que defiende y protege la creación intelectual y artística.
Por eso, en la víspera de este nuevo aniversario, Guerrillero dialogó con Nelson Simón, poeta de una sensibilidad exquisita y presidente de la Uneac en Pinar del Río, sobre temas esenciales como son el papel de la organización a 65 años de haberse creado, y su desempeño en el momento actual, especialmente en la descolonización de la cultura.

¿Qué balance pudiéramos hacer 65 años después de aquel 22 de agosto fundacional?
“A sus 65 años de fundada, podemos decir que la Uneac ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de la cultura y la sociedad cubanas. Uno de sus principales méritos ha sido crear un espacio de confluencia y unidad en torno a la Revolución. Nuestra organización se enorgullece de contar entre su membresía a los más destacados intelectuales y artistas de la nación, así como seguir siendo atractiva para los jóvenes.
“Los últimos procesos de crecimiento lo demuestran. Seguimos siendo una organización viva que ha sabido ganarse el respeto de nuestra sociedad y de los intelectuales del mundo.
“Cabe reconocer el papel de la Uneac en la preservación de nuestro patrimonio y nuestra identidad. Desde sus espacios de pensamiento y debates se ha incidido en temas tan difíciles como la igualdad de género, la lucha contra la discriminación y el racismo o la violencia contra la mujer”.
Con sobrado orgullo, el autor de A la sombra de los muchachos en flor, se refiere “al trabajo, que en todo momento, realiza la organización para enaltecer nuestros valores y cultura frente a los incesantes mecanismos de colonización cultural, convirtiendo cada acción en un espacio de resistencia cultural. Es un tema que transversaliza nuestro trabajo, pues es el eje principal del mismo.
“Ese es uno de los grandes retos de estos tiempos que no son menos difíciles que aquellos fundacionales en los que Fidel pronunció la frase que ha definido el papel de la cultura, de los artistas y de los intelectuales en una Revolución como la nuestra: “Dentro de la Revolución todo, y contra la Revolución, nada”, lo que implica una militancia, una voluntad de participación y de defensa.
“Hoy la guerra es cultural y por tanto debe librarse desde la cultura. Eso significa que tenemos la obligación de enaltecer, mostrar, promover lo más genuino. Lo que nos identifica, diferencia y a la vez nos universaliza.
“La cultura cubana ha sido admirada por el mundo, nos distingue, nos ilumina. El mundo admira cómo desde una isla pequeñita se puede incidir en la música, la plástica, la literatura, el teatro o la danza de todo un continente o del mundo.
“Pudiera poner muchos ejemplos, pero creo que bastaría con referirnos a la influencia de la música cubana. Es necesario que cada día actuemos con plena conciencia de eso. Que eso nos sirva para mostrar, con orgullo, lo que somos”.
DESAFÍOS…
“Entre los desafíos mayores está el de seguir siendo una organización con el oído y el corazón pegados al pueblo. Hay que retomar el trabajo de nuestras comisiones, porque desde ella se identifican problemas y se proponen soluciones. Ese trabajo nos mantiene conectados a la sociedad y a las instituciones.
“Es importante que nuestra organización evolucione junto con el país, con sus urgencias, con sus proyecciones y que a su vez ayude a pensar e implementar esos cambios que hoy son ineludibles. Para eso se hace necesario participar. Abrir canales de diálogo, de un diálogo maduro, profundo, intelectual, propositivo.
“La Uneac puede ayudar mucho. Por supuesto, cuando digo la Uneac hablo de su membresía, esa que cada día se levanta a crear y pensar el país.
“La Uneac es la misma aunque ya no estén Guillén, Eliseo, Cintio, Fina, Rufo, Caridad Martínez, Corrieri, Corina, Pedro de la Hoz, Rolando Pérez Betancourt, Cortázar o Desiderio. Grandes maestros que fundaron y enseñaron a pensar a las nuevas generaciones.
“Hoy somos otros los que la hacemos y conducimos. Esa es la verdadera continuidad. La que recibe, acepta, respeta el legado y no lo asume como dogma sino como ejemplo, como ruta, como guía.
“Son otros tiempos y otros son los retos y urgencias. Esta Uneac que crece, se rejuvenece, continúa, no puede perder de vista sus orígenes ni traicionar el inmenso legado que nos dejaron los maestros.
