La madre dijo al hijo:
«No sabemos de tu padre. ¡Búscalo!»
Partió el hijo en busca del fuego.
No lo encontró bebiendo o pecando en la oscuridad.
Lo buscó en los arrozales y en las vegas de tabaco,
En los ríos, en el mar, en la eternidad.
Lo buscó en el cielo, y lo encontró en una nube negra fría.
Sufría, sufría por el niño, por ella, por sus antepasados y por su pueblo.
¡Sufría de amor, el padre!
Por: DrC. Rodolfo Acosta Padrón
