Una flor, ya sea obsequiada como apoyo emocional, u ofrecida como simple muestra de afecto o cariño, es siempre bien recibida. Máxime cuando en ella van alojados todos los sentimientos puros del ser humano.
Esta, entre tantas otras, fue una de las razones por las que hace poco más de 15 años, Francisco Castillo Salgado dejó atrás el pizarrón y las tizas como profesor de matemáticas, y dio un vuelco a su vida hacia las labores agrícolas.
Hoy, este apasionado de las ciencias, como todavía se considera, asegura que, en su momento, no pudo haber tomado mejor decisión que la de dedicarse por completo al cultivo de las flores.
Hoy Guerrillero se adentra en la finca y los pensamientos de este floricultor, que más que flores, siembra y cosecha esperanzas para todos.
CAMPOS DE PERFUME
La finca “La Mina”, ubicada en la Cooperativa de Crédito y Servicios “Isidro Barredo”, en la demarcación de Pilotos perteneciente al municipio de Consolación del Sur, no es una mera extensión de tierra.

FOTO: Pedro Lázaro Rodríguez Gil
Para Francisco, es mucho más que eso, pues la define como un campo de perfume, de paz y alegría.
“Esta finca se fundó en diciembre de 2010, pues aquí en “Pilotos” teníamos muchas dificultades con los arreglos florales para los cortejos fúnebres. Por otro lado, era sumamente difícil obtener arreglos florales para regalar en los días señalados como el 14 de febrero, los días de las madres y otros”.
“La decisión detrás de este proyecto vino ese mismo año, cuando se abrió el trabajo por cuenta propia en el país. Yo vi la posibilidad de darle a mi vida un giro desde el punto de vista profesional, para dedicarme por entero a la vida del campo”.
Según contó el floricultor, la demora fue cuestión de solicitar las tierras a la delegación de la agricultura en el municipio, pues la voluntad, el interés y el conocimiento ya estaban esperando por él.
“Desde niño siempre estuve vinculado a las labores de la tierra, y aunque me apasiona el magisterio, siento que esta es verdaderamente mi vocación. Hoy soy muy feliz aquí en el campo, pues sé el valor, la utilidad social y la responsabilidad que conlleva esta tarea”.
Pero lo verdaderamente interesante, es que, los campos multicolores de Francisco no siempre mostraron esa alegría y los aromas embriagadores. Para quien conociera las tierras de antemano, el lugar estaba infestado de aroma, marabú y otras plantas invasoras.
Además, aseguró el propio Francisco, el terreno estaba en pésimas condiciones desde el punto de vista de la calidad de los suelos. La erosión era evidente y se notaba cada vez que desmalezaba algún palmo.
“Por supuesto, todo sueño tiene espinas”, sonrió bromeando. “Sin embargo, eso no me amilanó, todo lo contrario. Me dispuse a limpiar el suelo con la esperanza de poder llevarlo a un estado óptimo”.
“Para ello comencé a rellenarlos con abono y materias orgánicas, logré llevar a cabo un sistema de drenajes para que el agua no fuera mi enemiga, sino una poderosa aliada, y así, de a poco, nació este jardín que hoy todos conocen y tanto disfrutan”.
Desde un inicio, Francisco siempre tuvo sus prioridades e ideas bien concebidas. En su estrategia, en cada espacio de sus tierras debía utilizar prácticas agroecológicas.
Entre estas experiencias, contó, hoy incorpora los desechos tras cada cosecha a las tierras, devolviéndole parte de lo que le obsequian estas; además, la aplicación de humus de lombriz también es parte de cada una de sus jornadas.
“En total aplicamos aquí, en este pequeño espacio de dos hectáreas, más de 12 técnicas y estrategias agroecológicas que para bien facilitan las cosechas y no dañan la tierra. Y esto ha sido sumamente beneficioso, pues ya hoy contamos con cerca de 14 variedades de flores”.
“Entre ellas podemos mencionar girasoles, cajigales, maribela, marigold, extraña rosa, alpínias, heliconias y tantas otras”, explicó.
LAS FLORES Y LA VIDA DIARIA
Para este campesino no hay días francos ni de temporal, pues su labor es ininterrumpida. Cada jornada es de 24 horas, y no existe el descanso mientras alguien necesite de sus servicios.
“Como te decía, aquí en la finca producimos alrededor de 14 variedades de flores, de ellas ocho se mantienen durante todo el año, y alrededor de seis son solo para ocasiones y fechas especiales”.

FOTO: Pedro Lázaro Rodríguez Gil
“Algo importante es que nosotros trabajamos a tiempo completo, pues a la hora que ocurra algún acontecimiento, los vecinos nos llaman y nosotros rápidamente, nos ponemos en función de sus necesidades con el fin de hacerles más llevaderos sus momentos de dolor”.
Sobre la cadena de producción y cosecha, Francisco mencionó que, gracias a los años de trabajo, ya hoy él y sus trabajadores son capaces de obtener sus propias semillas.
El proceso, aunque para nada sencillo, les permite retener una parte de cada cosecha, con el fin de utilizar las mejores flores, las de tallos más gruesos, las de mayor resistencia y de mejor floración.
Así, confesó, comienzan un proceso de secado, beneficio y extracción de las semillas, de forma tal que puedan contar con estas almacenas al menos durante un año.
“Los resultados productivos hasta la fecha son bastante halagadores y yo me siento muy contento. En primer lugar, porque estas flores cubren toda la demanda del consejo popular, que es en sí el principal objetivo del jardín”.
“Además, en determinados momentos aportamos volúmenes considerables al propio municipio de consolación y a la cabecera provincial. Sin embargo, lo más hermoso de todo, es que ya desde hace más de 13 años, los habitantes de esta localidad cuentan con mis flores, las solicitan, las piden, y eso para mí es un orgullo tremendo”.
Lo anterior es precisamente lo que más valora y se lleva a su cama cada noche este campesino. Contar con el agradecimiento, la conformidad y la confianza diaria de las personas para con su proyecto de vida, es incomparable, demostrando así la utilidad de su servicio para la sociedad”.
“Algo a destacar es que producimos y comercializamos las flores sin utilizar combustibles fósiles. El riego es por gravedad, y la preparación de los suelos y el traslado es con tracción animal; esto último de suma importancia debido a la situación actual que atraviesa el país”.
Francisco nunca está quieto, y pese a lo logrado, siempre anda en busca de nuevas motivaciones y metas, razón por la cual, en la actualidad, imparte un círculo de interés con niños de sexto grado en la escuela primaria del lugar.
“Yo me siento muy contento y sumamente afortunado, sabiendo que aún puedo hacer muchísimo más, pues cuando algo te apasiona y te fascina, el límite solo lo pones tú mismo”.
“Hoy confieso con orgullo, que no me pesa haber dejado atrás mi oficio profesional de magisterio en las aulas, pues aquí en el campo disfruto mucho de lo que hago. Me siento verdaderamente feliz”.
