El son cubano, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación en 2012 y reconocido oficialmente con su día nacional en 2020, mediante el Decreto 19 del Consejo de Ministros, ocupa un lugar central en la historia musical del país. La elección del ocho de mayo no es casual: coincide con los natalicios de Miguel Matamoros y Miguelito Cuní, dos figuras emblemáticas que dieron voz y forma a este género.
Desde sus orígenes en las zonas orientales, se convirtió en lenguaje común de campesinos y trovadores, y pronto se expandió hacia las ciudades, donde encontró nuevas sonoridades y públicos. Su capacidad de fusión lo hizo trascender fronteras, alimentando estilos como la salsa y convirtiéndose en símbolo de cubanía en escenarios internacionales.
Cada año, la celebración del Día del Son Cubano se convierte en una fiesta nacional. En plazas, teatros y comunidades se organizan conciertos, peñas y talleres que reúnen a músicos consagrados y jóvenes intérpretes. Lo anterior, con el propósito de mantener viva la tradición y transmitirla a nuevas generaciones, reafirmando que este género no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue siendo parte del presente y del futuro de la música cubana.
El homenaje adquiere un valor especial en un momento en que la música enfrenta retos derivados de la globalización y las plataformas digitales. El son, con su estructura rítmica y su riqueza melódica, demuestra que puede dialogar con las nuevas tecnologías sin perder autenticidad.
El Día del Son Cubano es también un reconocimiento a los portadores anónimos: los músicos de barrio, los decimistas, los bailadores que sostienen la práctica cotidiana. Sin ellos, el género no habría sobrevivido a los cambios sociales y culturales. La celebración es, en esencia, un homenaje colectivo que trasciende escenarios y premios.
La fecha también recuerda que el son es raíz y futuro. Es raíz porque conecta con la historia de un pueblo que encontró en la música una forma de expresión y resistencia; es futuro porque sigue inspirando a nuevas generaciones y proyectándose hacia el mundo como símbolo de identidad.
