Quiero a todo mi país profundamente, pero amo especialmente a esta provincia, aseguró el 12 de enero de 1997 el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en una de sus tantas visitas a Pinar del Río.

Aquí Maceo libró sus últimos combates junto a los orientales que lo acompañaban en la Invasión, y aguerridos pinareños que se le sumaron; aquí, por San Andrés, despedí al Che antes de partir hacia Bolivia, dijo en el acto por el inicio del año de preparación para la defensa del Ejército Occidental.
Aquí nació mi madre (Lina) — continuó– y cuando el equipo de pelota de la provincia gana o Linares da un jonrón, lo disfruto igual que ustedes.
Esas palabras entrañables, pronunciadas en el parqueo del estadio Capitán San Luis, se conservan en los archivos del periódico Guerrillero y demuestran los sentimientos del líder de la Revolución hacia un territorio que antes del triunfo del primero de enero de 1959 era considerado el más atrasado de Cuba.

Muchas fueron las oportunidades en las que Raúl llegó a esta tierra e intercambió con trabajadores, estudiantes, jóvenes y pueblo en general, pues quería conocer cuánto hacían y las perspectivas de desarrollo de la región.
Así sucedió del 16 al 18 de marzo de 1989 cuando en el municipio de Minas de Matahambre estuvo en la Unidad Presupuestada de Inversiones de lo que sería el Complejo Minero Industrial de Castellanos, de Santa Lucía.
De acuerdo con reportes de prensa, se interesó por todo el proceso tecnológico y por reducir a la mínima expresión los factores contaminantes del medioambiente.
También visitó la Fábrica de Sulfometales de Santa Lucía y en la mina de cobre bajó al pozo número dos nivel 36, a mil 017 metros de profundidad; dialogó con mineros e hizo hincapié en el empleo de los medios de protección.
Dudo que exista en Cuba un trabajo más heroico que el de los trabajadores de Minas de Matahambre. Mi admiración hacia ellos, rubricó entonces en el libro de visitantes de la mina.
En esa ocasión igualmente comprobó las acciones para el desarrollo del Plan Turquino, así como las actividades cañera y cafetalera, programas con aportes del Ejército Juvenil del Trabajo.
Pinar del Río marcha a la vanguardia del país en la concreción del Plan Turquino, apuntó.
Y en otro momento de su recorrido dijo: «Fidel se fue impresionado por lo que vio en el llano, y yo me voy tan impresionado como él y tan optimista como él de lo que vi también en la montaña».
Con la lucidez de siempre, el 27 de febrero del 2000, en un Pleno del Comité Provincial del Partido, reflexionó sobre la continuidad de la Revolución:
«La Revolución sí se puede destruir, si no hacemos bien hoy lo que nos corresponde a todos …», ponderó.
Allí, asimismo, enfatizó en las tareas de los militantes, cuadros y todos los revolucionarios en la formación de las nuevas generaciones, sin formalismos.
Según publicó la prensa, razonó, además, sobre la necesidad de no estigmatizar a estudiantes y jóvenes que presentan problemas ideológicos por tener algunas conductas propias de la edad, como en ocasiones podía ser el mal uso del uniforme, entre otras.

El 29 de diciembre de 2001 en la Tribuna Abierta de la Revolución del municipio de Consolación del Sur, con más de 40 mil participantes, disfrutó de la interpretación por Polo Montañez del poema musicalizado «Regresaré», escrito por Antonio Guerrero, uno de los cinco cubanos encarcelados injustamente en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo.

Raúl asistió a los tres actos nacionales por el 26 de Julio que se han celebrado en Pinar del Río: 1976, 2000 y 2017; y luego del paso de los huracanes Gustav e Ike, el 21 de septiembre de 2008 visitó el municipio de La Palma, uno de los más afectados.

Allí conversó con el pueblo acerca de los daños de esos fenómenos y dejó clara la política de la Revolución de no dejar desamparado a nadie.
A punto de cumplir 95 años y con una imputación absurda del departamento de Justicia de Estados Unidos, el General de Ejército sigue con el pie en el estribo y dispuesto a dar su vida por el proyecto social que ayudó a construir.
Recientemente estudiantes, profesores y trabajadores de la pinareña Universidad Hermanos Saíz, rechazaron la acusación del gobierno norteamericano, por considerarla carente de legitimidad y jurisdicción.
Y así ha ocurrido en centros de trabajo y de estudio a lo largo y ancho de la isla, desde el pasado 20 de mayo, porque Raúl sigue siendo ejemplo y guía.

