Cada 20 de mayo se celebra el Día Mundial de la Metrología, una fecha que recuerda la firma de la Convención del Metro en 1875, acuerdo que sentó las bases para un sistema internacional de mediciones capaz de garantizar precisión, comparabilidad y confianza entre países.
Desde el año 2000, la Conferencia General de Pesas y Medidas instituyó oficialmente esta conmemoración, y en 2023 la Unesco le otorgó reconocimiento formal, elevando su importancia global.
La metrología —la ciencia de las mediciones— sostiene silenciosamente casi todo lo que hacemos. Está presente en la salud pública, la seguridad, la energía, el medio ambiente, la industria, el comercio y la vida cotidiana.
Las mediciones confiables son la base de las decisiones responsables. Permiten evaluar riesgos, diseñar estrategias, proteger a la población y garantizar que los mercados funcionen con transparencia. Cuando los datos son precisos, comparables y trazables, los gobiernos pueden actuar con mayor claridad, y la ciudadanía puede confiar en los resultados, de ahí que este año, el lema oficial de la efeméride sea Metrología: generando confianza en la formulación de políticas.
En sectores como la seguridad alimentaria, la metrología permite medir contaminantes, residuos y valores nutricionales con rigor. En el comercio, asegura que surtidores de combustible, medidores de agua o contadores eléctricos funcionen como deben.
En la salud, respalda la precisión de equipos que miden presión arterial, glucosa o parámetros vitales. En la industria, reduce desperdicios, optimiza procesos y garantiza calidad. Con ella no solo se respaldan datos, sino que sostiene la confianza en las instituciones, los acuerdos y las decisiones que dependen de ellos.

RIGOR TÉCNICO AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD
En Cuba, la red de laboratorios del Servicio Nacional de Metrología (Senamet) sostiene, incluso en medio de limitaciones económicas, la misión de asegurar que las mediciones que intervienen en los distintos sectores sean confiables y cumplan con las normas establecidas.
En Pinar del Río, la Oficina Territorial de Normalización (OTN) es la entidad responsable de la verificación y calibración de instrumentos de medición. Además, desarrolla actividades complementarias como capacitación, diagnósticos técnicos y comercialización de normas especializadas. Su labor promueve una cultura de rigor técnico alineada con estándares nacionales e internacionales.
De acuerdo con Pedro Serrano Urra, director de la OTN en la provincia, a pesar de las dificultades, la oficina logró en el último año un cumplimiento del 98 por ciento de las solicitudes, resultado que la ubicó entre las más destacadas del país. Su equipo técnico acumula décadas de experiencia, lo que garantiza competencia y confiabilidad.

“No se concibe ninguna acción en el mundo sin que participen los instrumentos o medios de medición. Están implícitos en el transporte, la salud, la agricultura, las nuevas tecnologías y hasta en la inocuidad de los alimentos. Uno de los sectores más sensibles es el energético. La OTN verifica los aparatos distribuidores de carburantes, esenciales para el despacho de combustible. Si un equipo no está certificado, simplemente no puede utilizarse.
“Lo mismo ocurre con las balanzas y otros instrumentos usados en el expendio de alimentos, un apartado en el que la inocuidad y la calidad dependen de mediciones exactas”.
Serrano Urra destaca que la metrología legal es exclusiva de la OTN, y que cualquier persona —natural o jurídica— puede acudir para verificar sus instrumentos de medición.
“Con la implementación obligatoria del Sistema Internacional de Unidades (SI) desde 2024, la oficina ha reforzado su intención de capacitar a trabajadores estatales y no estatales en buenas prácticas, higiene, inocuidad, almacenamiento y sistemas integrados de gestión.
“Las inspecciones son parte esencial del trabajo e incluyen comprobar que los instrumentos estén verificados, que cumplan las disposiciones metrológicas y que no se utilicen equipos sin certificación. Las consecuencias por incumplimiento pueden ir desde multas de 3 000 pesos (sanción que se triplica en caso de reincidencia), la invalidación del instrumento y hasta el cierre del local”.
El director insiste en que el mayor interés de la OTN es prevenir, porque en la prevención está la educación.
“La metrología exige responsabilidad. Las normas existen, los procedimientos están establecidos y la OTN ofrece la preparación necesaria para que cada persona -desde un vendedor hasta un técnico industrial- pueda cumplir correctamente. La capacitación no es un trámite, es la garantía de que las mediciones que sostienen la vida diaria sean confiables, justas y seguras. Siempre cito el proverbio de que si usted cree que la capacitación es cara, pruebe con la ignorancia”, sentenció.
