Actualizado 24 / 09 / 2018

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

22ºC
32ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

“Hoy te toca”

Mujer y hombre en la cama

En el amor entre parejas todo vale: las fantasías, las caricias, los besos y el respeto, pero nunca el sexo por obligación.

Siempre que una persona sea presionada para realizar cualquier actividad, de antemano, existe una predisposición, y si se trata de tener relaciones sexuales, esta se torna aún más difícil, pues el deseo puede marcar el camino de lo amargo o lo dulce. No pocas mujeres se han visto en situaciones en el que el hombre le exige intimar cuando lo anhela por el simple hecho de estar casados, acción para nada saludable y detonante de discusiones matrimoniales. Ellas, atrapadas en dicho contexto, comienzan a perder el interés y quedan aisladas del mundo exótico y placentero del coito, convirtiéndose el sentimiento en una tarea sexual. Se dice que la tarea sexual se produce cuando uno de los dos, en ausencia de deseo sexual, toma la decisión de tener relaciones con el otro porque cree que lo desea, lo necesita o hace mucho tiempo que no tienen sexo. Al vivirse la sexualidad como un deber en vez de un placer se le da la consideración de obligación, y si el amor se hace porque toca implica realizar algo que no quiere en ese momento, lo cual perjudica la sed de intimar y deteriora la sexualidad de la pareja. Las féminas marcadas por acciones de esta índole o por frases como “hace rato no hacemos nada” tienen una salud sexual en detrimento, en comparación con aquellas que disfrutan al máximo los placeres de la intimidad. De varias maneras la mujer “acepta” y “concientiza” gozar de estos privilegios, y ella lo acredita para sí cuando es sometida a contraer relaciones para no perder al novio, complacerlo o sencillamente para aparentar llevar una vida normal. Lo cierto es que cuando hay deseo sexual, se le pone más ganas a los encuentros, reforzando el sentimiento de amor por la pareja y demostrando pasión y gusto por el otro. El placer se engrana más con la entrega completa de ambas partes y no por si hubo algún orgasmo o por la frecuencia sexual. En estos escenarios la comunicación es el elemento fundamental que permitirá evitar ser rechazado y llegar a una comprensión del compañero mediante un lenguaje asertivo, y mucho más importante que la frecuencia sexual es la forma en que los enamorados continúan con la intimidad emocional, a través de juegos, picardía, besos apasionados y caricias.

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero