¿Insensibilidad al dolor?
- Escrito por Yurina Piñeiro Jiménez
Fotos: http: / / tomasalud.com
¿Crees posible que una persona se rompa un brazo o que su apéndice esté a punto de estallar y no sienta dolor?
Pues sí, este raro desorden genético que afecta a una persona en un millón recibe el nombre de insensibilidad congénita al dolor y según María Vélez, máster en Psicología y doctorante en el área de Neuropsicología en la Universidad de Granada, quienes lo padecen pueden sentir un estímulo, pero no ser del todo capaces de localizarlo ni de responder de la forma en que reaccionarían frente a algo desagradable.
“Así, por ejemplo, pensemos en una persona que es capaz de diferenciar entre caliente y frío, pero ser incapaz de notar si el agua caliente quema la piel.
“Por todo esto, puede afirmarse que la persona que padece este trastorno no tiene conciencia del dolor. Este trastorno también puede presentarse con pérdida del olfato o de la percepción de la temperatura”, explica Vélez.
De ahí que los individuos con analgesia congénita, como también se le conoce a dicha patología, presenten lesiones que pueden llegar a ser graves, generalmente, daños de la mucosa oral, úlceras corneales de mala evolución, lesiones osteomusculares con fracturas, osteomielitis, artritis sépticas, luxaciones, escoliosis o incluso autoamputaciones.
La comunidad científica coincide en que existen 5 manifestaciones diferentes de la insensibilidad congénita al dolor. Serían:
- Tipo I: la persona comienza perdiendo la percepción del dolor y de la temperatura de las zonas más extremas del cuerpo alrededor de los 20 años de vida. En caso de que la enfermedad progrese, se irá perdiendo además la sensación de tacto y presión por regla general.
- Tipo II: hace su aparición en la propia infancia. Puede expresarse desde un estado de poca sensibilidad al dolor hasta pérdida completa de la sensación, especialmente en las extremidades inferiores. Puede apreciarse torpeza para manipular objetos pequeños o realizar movimientos finos.
- Tipo III: se manifiesta en el período neonatal, y además de la pérdida de la percepción del dolor y la temperatura, suele producirse disfunción de procesos autonómicos como la succión, aspiración, lagrimeo… Además, las personas afectadas suelen presentar irritabilidad, hipotonía, o letargia.
- Tipo IV: aparece durante el período neonatal. Debido a la mala regulación de la temperatura que conlleva, cursa con episodios febriles que se añaden a la insensibilidad al dolor. En los tres primeros años de vida, alrededor de un 20% de los niños afectados fallece debido a fiebres muy altas. Además, es común que estos niños presenten discapacidad intelectual.
- Tipo V: en este caso, la percepción del dolor y temperatura están alteradas, pero se mantienen la sensibilidad al tacto, a la presión y a la vibración.

Acerca de la causa de este padecimiento, argumentan los autores de la investigación Síndrome de Insensibilidad Congénita al Dolor: Sufriendo sin dolor, que esta radica en mutaciones congénitas que tienen lugar en varios genes que afectan a los receptores del dolor.
“El estı́mulo doloroso no es transmitido adecuadamente al sistema nervioso central, debido a un defecto en las vı́as sensitivas; vehı́culos de la mayor parte de la sensibilidad dolorosa, ası́ como de las fibras autonómicas”.
Afirma el doctor David Cañadas Bustos, quien es médico consultor de Advance Medical que este raro desorden genético no tiene tratamiento. Cañadas Bustos explica que lo único que se puede hacer es tomar precauciones para evitar lesiones y examinar a los pacientes con frecuencia en busca de posibles autoagresiones de las cuales no haya sido consciente.

El dolor es la principal señal de alarma que el cuerpo humano posee y en el individuo con analgesia congénita tal señal no existe, por esta razón la vida e integridad del sujeto están en peligro, sobre todo, desde el nacimiento y durante la infancia. No es hasta que toma conciencia de los riesgos de la enfermedad que comienza a cuidar su cuerpo.
A simple vista, la idea de vivir sin sentir dolor parecería puro placer. Sin embargo, lejos de garantizarnos una vida libre de las penurias asociadas al malestar físico, esta condición nos coloca en una situación de alto riesgo.
CURIOSO: A pesar de que los sujetos con insensibilidad congénita al dolor no tienen conciencia del dolor, para la realización de intervenciones quirúrgicas, en ellos resulta necesaria la anestesia ya que la gran mayoría presentan hiperestesia táctil y manifiestan sensaciones desagradables durante la manipulación. Así afirman los autores de la investigación Síndrome de insensibilidad congénita al dolor y anhidrosis: caso clínico.
Sobre el Autor
Yurina Piñeiro Jiménez
Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba