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¡Ay, Bartolino!

¡Ay, Bartolino!

Ella notó que una parte de sus labios vaginales comenzó a hincharse. El dolor era muy intenso y punzante. No sabía qué le sucedía, solo que si aquello continuaba terminaría desequilibrada mentalmente. Así que consultó a su médico, quien le hizo saber que padecía Bartolinitis: inflamación de las glándulas de Bartolino.

Según la bibliografía médica consultada, esta infección es la más frecuente en la región vulvar, aparece normalmente en mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 29 años y al menos el tres por ciento de las mujeres tendrá alguna enfermedad relacionada con estos ganglios alguna vez en la vida.

Explican los estudiosos del tema que las glándulas de Bartolino son dos suprarrenales simétricas ubicadas a los costados de la abertura vaginal, las cuales secretan un líquido que ayuda a lubricar la vagina. Mas a veces, los conductos de estas se bloquean y el fluido se acumula, lo que produce quistes y, en algunos casos, genera una infección.

Al respecto, los expertos de la Asociación Española de Ginecología y Obstetricia (AEGO) explican que la forma más adecuada de diferenciar ambos casos es tener en cuenta que cuando existe un absceso, la glándula aumenta de tamaño, más en el caso de la Bartolinitis hay signos inflamatorios alrededor de la glándula, con fiebre y dolor local.

¡Ay, Bartolino!

Acerca de la sintomatología que presentan quienes padecen dicha patología, los especialistas de Mayo Clinic precisan:

“Si tienes un quiste de Bartolino pequeño que no está infectado, es posible que no lo percibas. Si aumenta de tamaño, tal vez sientas un bulto o una masa cerca de la abertura vaginal. Si bien un quiste no suele causar dolor, la zona puede volverse sensible.

“Un quiste de Bartolino se puede infectar completamente en cuestión de días. Si el quiste se infecta, es posible que notes lo siguiente:

un bulto cerca de la abertura vaginal que es doloroso, incluso a la palpación, molestias al caminar o al sentarte, dolor durante las relaciones sexuales y fiebre”.

El portal web de promoción de salud CuídatePlus distingue dos tipos de Bartolinitis: la ocasionada por obstrucción y la aguda infectada.
En la primera, el conducto que conecta la glándula con la vagina se obstruye por la acumulación de secreciones y no es dolorosa ni presenta síntomas. En el segundo caso, se presenta inflamación en la zona y suele ser necesaria la intervención quirúrgica para tratarla.

De manera que la comunidad científica considera que la obstrucción del conducto de la glándula responda quizás a una infección o a una lesión.

“Un quiste de Bartolino puede infectarse y formar un absceso. Diversas bacterias pueden dar origen a la infección, entre ellas la Escherichia coli (E. coli) y las bacterias que causan infecciones de transmisión sexual, como la gonorrea y la clamidiosis”, argumentan los de Mayo Clinic.

Según apunta la práctica médica, el tratamiento al que se somete la paciente depende de la severidad del caso. Y va desde la administración de antibióticos y analgésicos hasta la cirugía para drenar el contenido del absceso y evitar que vuelva la infección.

Sin embargo, “el drenaje del absceso no elimina por completo la infección”, asegura la AEGO. Eso genera que en algunos casos, sea necesario un tratamiento más invasivo que puede llegar a requerir la extirpación de las glándulas de Bartolino.

También existen algunos remedios caseros que pueden ser útiles para paliar las molestias, como los baños de asiento con agua tibia durante 10 a 15 minutos, con una frecuencia de 3 o 4 veces al día.
Coinciden los expertos en Ginecología en que no hay forma de prevenir la Bartolinitis. Sin embargo, practicar sexo más seguro, en particular, con preservativo, y mantener buenos hábitos de higiene puede ayudar a prevenir la infección de un quiste y la formación de un absceso.
CURIOSO:
“Antes se creía que hasta un tercio de estas infecciones eran causadas por las relaciones sexuales, pero ahora se sabe que ocurren por las bacterias del cuerpo, como puede ser alguna bacteria del ano que contamine los labios" de la vagina, explica la ginecóloga la ginecóloga Beatriz Stamps de la Clínica Mayo de Estados Unidos.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

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