Envejecer, un desafío para todos
- Escrito por Yaima Gorrín Díaz
El envejecimiento es parte integrante y natural de la vida. La forma en que envejecemos y vivimos este proceso, nuestra salud y capacidad funcional, dependen no sólo de nuestra estructura genética, sino de lo que hemos hecho durante nuestra vida; del tipo de cosas con las que nos hemos encontrado a lo largo de ella; de cómo y dónde hemos vivido nuestra vida.
El envejecimiento cutáneo incluye dos fenómenos independientes: envejecimiento intrínseco o envejecimiento real, es un cambio universal, presumiblemente inevitable, escapa al control voluntario, solo atribuible al paso del tiempo. Por su parte el envejecimiento extrínseco es un proceso de disminución progresiva del funcionamiento máximo y la capacidad de reserva de todos los órganos del cuerpo, incluso la piel.
Los principales cambios cutáneos relacionadas con la edad, en cuanto al aspecto de la piel son: sequedad, arrugas y laxitud, la piel envejecida pierde la elasticidad y se recupera con mayor lentitud después de una lesión.
La manifestación más evidente del envejecimiento es la aparición de las arrugas estas son causadas por cambios en la dermis, si bien los consumidores gastan millones de dólares en productos para el cuidado de la piel conocidos como ”anti edad”, pocos componentes de estos pueden penetrar la dermis como para incidir en la arrugas profundas, por tanto lo más importante es prevenir la formación de ellas.
Si bien no hay productos que puedan reponer estas estructuras cutáneas importantes, sí existen productos que estimulan la producción de estos componentes.
El envejecimiento es un proceso que dura toda la vida. Es multidimensional y multidireccional, en el sentido de que hay diferencias en el ritmo y dirección del cambio (ganancias y pérdidas) de las distintas características de cada individuo y entre individuos.
Sobre el Autor
Dra. Yaima Gorrín Díaz
Especialista de Primer Grado en Medicina General
Especialista de Primer Grado en Dermatología
Profesor Asistente




