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Los besos pueden comprometer nuestra salud

Los besos pueden comprometer nuestra salud

Foto: Clínica Dental Galván Lobo.

El beso es una expresión social de afecto, de saludo, de respeto o de amor. Sin embargo, y aunque resulte un poco contradictorio, -ya que también refuerzan nuestro sistema inmunológico- a través de ellos se produce un intercambio importante de virus y bacterias que pueden comprometer nuestra salud.

¿Sabías que con solo un beso de 10 segundos se puede llegar a compartir hasta 80 millones de bacterias?

Una de las patologías que se puede trasmitir por esta vía es la Mononucleosis, infección causada por el herpesvirus Epstein-Barr (EBV), que no es un virus muy contagioso pero se trasmite por la saliva, lo que ha llevado a recibir el nombre de ‘Enfermedad del beso’.

Respecto a esta nomenclatura, el sitio digital CuidatePlus hace referencia al criterio de Fernando Pérez Escanilla, miembro del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, quien explica que "lo que indica, sobre todo, es la cercanía entre las personas".

Pérez Escanilla precisa que no solo se transmite por los besos, sino también por la tos, los estornudos y los útiles de cocina, por ello muchas personas afectadas muestran su sorpresa porque no consideran que se puedan haber infectado por esa vía.

De forma general los expertos coinciden en que los síntomas más comunes de la ‘Enfermedad del beso’ son: fatiga, fiebre alta (superior a 38º), dolor de garganta o faringitis e inflamación de los ganglios linfáticos del cuello, de las axilas y de la parte baja de la cabeza. Por eso también es conocida como “fiebre ganglionar”. También puede provocar inflamación del bazo y del hígado. “Muchas veces la Mononucleosis suele ser confundida con una gripe que no termina de desarrollarse, inespecífico, incluso leve, y otras veces ni siquiera provoca síntomas (…) Tras el contagio los síntomas no aparecen de forma inmediata. Al contrario, la persona comienza a notar lentamente algunos síntomas leves que aumentan el malestar progresivamente”, así refiere el portal web TVE vivir y especifica: “El malestar que provoca esta patología puede aparecer entre 1 y 8 semanas después que se haya producido el contagio”.

Acerca de la evolución de esta patología, la plataforma hipermedial Sanitas plantea que lo habitual es que la fiebre desaparezca al cabo de diez días y la inflamación ganglionar y del bazo en el plazo de un mes. Sin embargo, la sensación de fatiga puede durar dos o tres meses.

“Conviene advertir que en algunas ocasiones, aunque pocas, puede tener complicaciones más o menos serias, especialmente en personas con el sistema inmune debilitado, en las que podría llegar a causar la muerte. En otros casos puede verse afectado el sistema nervioso y complicarse con una meningitis, parálisis facial, crisis epilépticas y ataxia (descoordinación de los movimientos). También puede ocasionar un cuadro de anemia o de hepatitis, o producir la inflamación de los testículos. En los casos en que se dé la inflamación del bazo, existe el riesgo de que éste pueda romperse a causa de un golpe”, precisan los expertos de dicho medio de comunicación.

Según los especialistas del hospital estadounidense Mayo Clinic, la Mononucleosis no es tan contagiosa como el resfrío común y los grupos etarios con mayor probabilidad de contraerla son los adolescentes y los adultos jóvenes. “Los niños pequeños por lo general tienen pocos síntomas y la infección pasa sin que se la reconozca”, destacan.

En materia de prevención, la bibliografía consultada aconseja mantener una buena higiene, sobre todo, lavarse las manos con frecuencia y evitar besar o compartir utensilios con personas afectadas. En este sentido, los estudiosos del tema advierten que las personas con la ‘Enfermedad del beso’ pueden ser contagiosas mientras tengan síntomas y hasta por unos cuantos meses después.

Sobre el tratamiento, los expertos explican que al tratarse de una infección vírica, no existe un método específico, por lo que éste se debe centrar en el control de los síntomas: antifebriles, antiinflamatorios, reposo, una buena hidratación, gárgaras de agua tibia con sal para calmar la irritación de garganta y demás indicaciones del médico de la familia.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

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