Actualizado 22 / 05 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

22ºC
33ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

A algunas personas las enterraron vivas

A algunas personas las enterraron vivas

Cuando la sirvienta entró al cuarto de la joven Rufina Cambaceres, la encontró sin vida. Ese día, 31 de mayo de 1902, la bella muchacha de la aristocracia argentina, cumplía 19 años. Los médicos dijeron que “se le había detenido el corazón”, por lo que decretaron oficialmente su muerte.

Los padres decidieron no hacer velatorio y la sepultaron en el mausoleo de la familia. Un día más tarde, uno de los cuidadores del panteón escuchó persistentes ruidos desde el interior, por lo que entró al lugar y encontró el féretro de Rufina levemente corrido de su estante e inmediatamente dio aviso a los progenitores de la fallecida.

Cuando se ordenó abrir el ataúd, el cuerpo de la muchacha se encontraba de espaldas y con varios rasguños en su rostro...

“Según informó la prensa, aquel fue uno de los primeros casos conocido de catalepsia en Argentina, y desde ese día a los muertos se los comenzó a velar por un período mínimo de 24 horas”, así apunta el periódico digital el Caribe.

Ser enterrado con vida es uno de los mayores terrores del ser humano. Aunque actualmente existen numerosas formas de confirmar la muerte de una persona, la historia registra que en los albores de la Medicina, hubo personas a las que enterraron vivas.

Explica el neurólogo dominicano José Silié Ruiz que este fenómeno de “muerte aparente” o catalepsia consiste en un trastorno del sistema nervioso que se caracteriza por la rigidez y la inmovilidad muscular, la cual se debe a varios factores , como pueden ser una alteración metabólica, un estado de histeria muy grave, o una esquizofrenia o epilepsia.

“Entre los síntomas que presenta la catalepsia se encuentran: una actividad muscular y sensorial casi en cero, que generalmente es inconsciente. El paciente entra en un metabolismo nasal, donde no hay movimiento de músculos, y ningún signo de vida evidente, pero el paciente está vivo, aunque su sistema sensorial esté apagado”.

El especialista refiere que este estado puede durar minutos o días y, en un caso muy extremo, semanas.

Acerca de los síntomas generales de dicho trastorno, el sitio web Psicología y Mente plantea los siguientes: palidez, descenso o anulación de la respuesta a estímulos visuales, insensibilidad al dolor, lentitud de las funciones corporales como la respiración y el ritmo cardíaco, carencia de control sobre los propios músculos y aparición de flexibilidad cérea.

En declaraciones al sitio digital EFEsalud, el subdirector de la Escuela Profesional de Medicina Legal y Forense de la Universidad Complutense de Madrid, doctor Andrés Santiago, explicó que en su grado más intenso, esta condición de salud provoca que las funciones vitales cardíaca, respiratoria y neurológica estén en un mínimo de actividad.

“Las catalepsias son muy variables, hay personas que pueden oír pero no pueden reaccionar y, en otros grados más profundos, por más que estimules no se produce una respuesta aunque la persona esté viva”.

No obstante, asegura el forense que con la tecnología existente en la actualidad en los centros hospitalarios resulta casi imposible que una persona sea enterada viva, ya que la muerte cierta, otro término médico-legal, se puede confirmar a través del cese del corazón, el cese de la respiración y el cese de la actividad neurológica. Parámetros medibles a través de electrocardiograma y electroencefalograma.

Según la bibliografía médica, la catalepsia no se considera un desorden o enfermedad de por sí, sino más bien un síntoma o producto de alguna patología del sistema nervioso como la epilepsia o el Parkinson. Asimismo, es un síntoma muy característico de ciertos trastornos psicóticos, sobre todo de la esquizofrenia.

Otras personas susceptibles de sufrir una crisis de “muerte aparente” son aquellas que pasan por tratamiento de rehabilitación de alcohol, drogas o de algún tipo de narcótico, por lo que el síndrome de abstinencia puede ser un desencadenante de la catalepsia.

Aunque parezca espeluznante, dado que aparece de forma repentina y de no detectarse puede costarle la vida a la persona, en sí la catalepsia no es una afección grave y la persona puede recuperarse. Por lo que, en el momento en que el afectado presenta algún indicio de vida resultan urgentes maniobras de reanimación cardiopulmonar, oxígeno o entubamiento.

CURIOSO: la expresión “salvado por la campana”, la cual se utiliza para expresar que alguien se salvó en el último momento o por los pelos, tiene su origen en el siglo XVI, época en que se adoptaron medidas para que las personas no fueran enterradas vivas. En algunos países era habitual introducir una campana en el ataúd y en otros lugares preferían la vigilancia automatizada mediante un mecanismo bien simple: un cordel atado por un extremo a los dedos del fallecido y por el otro a una campana.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero