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Parecieran estar en su "propio mundo"

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Foto: Webconsultas.

Grandes genios de la historia como Albert Einstein, Isaac Newton, Mozart, Beethoven, Inmanuel Kant y Hans Christian Andersen sufrieron alguna forma de autismo a lo largo de su vida; según estudios realizados por Michael Fitzgerald, psiquiatra irlandés del Trinity Collage de Dublín.

Los expertos de la revista de salud y bienestar Webconsultas definen el autismo como “un conjunto de trastornos complejos del desarrollo neurológico, caracterizado por dificultades en las relaciones sociales, alteraciones de la capacidad de comunicación, y patrones de conducta estereotipados, restringidos y repetitivos”.

También se le nombra “trastorno de espectro autista" (TEA) porque es el más conocido de los trastornos generalizados del desarrollo y ello implica que la sintomatología difiera en dependencia del paciente y del grado de afectación.

Existen diversos tipos de TEA atendiendo aspectos como el grado de desarrollo del lenguaje, la edad en que aparecieron los primeros síntomas y la severidad del trastorno. A partir de la observación de las manifestaciones clínicas y entrevistas con el paciente y su familia se determina si se trata de: autismo infantil o síndrome de Kanner, síndrome de Asperger, síndrome de Rett, trastorno de desintegración infantil o trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Se considera que la incidencia de esta patología a nivel mundial es de tres a seis niños de cada 1.000, existiendo cuatro veces más probabilidades de aparición en los varones que en las mujeres, sin distinción entre razas, nivel socioeconómico o área geográfica.

De acuerdo con una investigación dada a conocer en Biological Psychiatry, las personas que sufren autismo tienden a tener problemas en cuanto a las habilidades sociales y les resulta casi imposible mostrar empatía al comunicarse con otra persona. Ello se debe a fallos en el sistema de las neuronas espejo (las encargadas de comprender y anticipar los deseos y las acciones de los demás), que no se bloquean pero se desarrollan con extremada lentitud.

Explican los especialistas del hospital Mayo Clinic que un niño o un adulto con trastorno del espectro autista puede tener problemas con la interacción social y las habilidades de comunicación, incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:

- No responde a su nombre o, en ocasiones, parece no escucharte

- Se resiste a los abrazos y las caricias; además, parece que prefiere jugar solo y se abstrae en su propio mundo

- No suele hacer contacto visual y carece de expresión facial

- No habla o tiene un desarrollo tardío del habla, o bien pierde la capacidad que tenía para decir palabras u oraciones

- No puede mantener ni iniciar una conversación o, tal vez, inicia una solamente para pedir algo o nombrar elementos

- Habla con tono o ritmo anormal y es posible que utilice una voz cantarina o que hable como un robot

- Repite palabras o frases textuales, pero no comprende cómo usarlas

- No parece entender preguntas o indicaciones simples

- No expresa emociones ni sentimientos y parece no ser consciente de los sentimientos de los demás

- No señala ni trae objetos para compartir sus intereses

- Aborda interacciones sociales de forma inadecuada comportándose de manera pasiva, agresiva o perturbadora

- Tiene dificultad para reconocer señales no verbales, como la interpretación de las expresiones faciales de otras personas, las posturas corporales o el tono de voz

Los individuos con autismo puede además tener intereses, actividades o patrones de comportamiento repetitivos y limitados como:

- Realizar movimientos repetitivos, como balancearse, girar o aletear con las manos

- Realizar actividades que podrían causarle daño, como morderse o golpearse la cabeza

- Desarrollar rutinas o rituales específicos y se altera con el mínimo cambio

- Tener problemas con la coordinación o muestra patrones de movimientos extraños, como ser torpe o caminar en puntas de pie, y muestra un lenguaje corporal extraño, rígido o exagerado

- Deslumbrarse con los detalles de un objeto, como las ruedas que giran en un auto de juguete, pero no entiende el propósito general o el funcionamiento del objeto

- Sensibilizarse más con la luz, el sonido o el contacto físico que con lo habitual, pero puede ser indiferente al dolor o la temperatura

- No participar en juegos de imitación o de simulación

- Obsesionarse con un objeto o una actividad con una intensidad o concentración anormales

- Tener preferencias específicas con respecto a los alimentos, como comer solamente unos pocos alimentos o no comer alimentos con una determinada textura

Los TEA no tienen una única causa conocida. Según Webconsultas, se ha demostrado que en el trastorno autista existe una importante base genética. También las alteraciones neurológicas como la epilepsia guardan relación con dicha condición de salud. Asimismo determinadas infecciones (el herpes genital, fiebre…) o exposición a ciertas sustancias (pesticidas agrícolas) durante el embarazo pueden provocar malformaciones y alteraciones del desarrollo neuronal del feto. Otras posibles causas pudieran ser las complicaciones obstétricas durante el parto, el abuso de drogas y algunos agentes bioquímicos.

La comunidad científica coincide en que no hay manera de prevenir el trastorno del espectro autista, pero hay opciones de tratamiento. El diagnóstico e intervención tempranos resultan lo más útil, y pueden mejorar el desarrollo del lenguaje, las habilidades y la conducta. Sin embargo, la intervención es útil a cualquier edad. Si bien, los pacientes no dejan de tener los síntomas cuando crecen, pueden aprender a desempeñarse adecuadamente.

El plan de tratamiento ideal coordina las terapias e intervenciones que cubren las necesidades específicas de los infantes o adultos a nivel individual. El tipo de intervención más efectiva es la psicoeducativa, proporcionada por psiquiatras, psicólogos, pedagogos, logopedas...

Algunos, generalmente los que tengan problemas menos graves, quizá -con el tiempo- puedan llevar una vida normal o casi normal.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

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