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Anorgasmia: ¿el otoño del placer sexual?

Anorgasmia: ¿el otoño del placer sexual?

Foto: Vanguardia.

Luego de experimentar determinadas sensaciones durante aquella relación sexual, Marta confirmó que nunca antes había llegado al orgasmo.

Para su pareja el sexo se resumía a unas pocas caricias y a la penetración. Simulaba placer, por temor a que Julio la tildara de frígida, pero después de la eyaculación todo acababa. Ella enmudecía para no echarse a llorar. Y él se creía el súper macho.

Las dificultades para alcanzar el orgasmo constituyen uno de los principales motivos de consulta en cuanto a sexualidad femenina, aunque también pueden darse en hombres.

Específicamente, la anorgasmia es una disfunción sexual en la que la persona es incapaz de alcanzar el orgasmo durante una fase de excitación erótica normal. Esta dificultad puede aparecer a pesar de que la persona reciba una estimulación adecuada o de que experimente un intenso deseo sexual.

Según el sitio web Psicología-Online existen 5 tipos de anorgasmia:

1- Anorgasmia primaria: Se refiere a personas que nunca en su vida han experimentado un orgasmo, ya sea mediante el coito o mediante la autoestimulación.

2- Anorgasmia secundaria: Personas que sí han tenido orgasmos a lo largo de su vida, pero que han dejado de experimentarlos de manera sistemática.

3- Anorgasmia relativa: Cuando se obtiene el orgasmo únicamente mediante determinadas maneras, por ejemplo mediante posiciones sexuales específicas.

4- Anorgasmia situacional: Cuando la persona sólo puede alcanzar el orgasmo cuando se encuentra ante circunstancias o situaciones específicas.

5- Anorgasmia absoluta: La persona es incapaz de alcanzar el orgasmo mediante ningún procedimiento.

Acerca de las causas de esta patología, los especialistas del hospital Mayo Clinic plantean que las dificultades en cualquiera de las áreas físico, emocional y psicológica pueden afectar la capacidad para alcanzar el orgasmo, esa sensación de placer físico intenso y liberación de tensión, acompañada de contracciones rítmicas e involuntarias.

Existe una amplia gama de enfermedades, cambios físicos y medicamentos que pueden interferir, como la esclerosis múltiple, el Parkinson, las cirugías ginecológicas, la incomodidad o el dolor durante las relaciones sexuales, el consumo de drogas para la presión arterial, antipsicóticos, antihistamínicos y antidepresivos. También el alcoholismo, el tabaquismo y el envejecimiento.

Por otra parte, hay muchos factores psicológicos que influyen en la capacidad para llegar al orgasmo, entre los que figuran: la ansiedad, la depresión, la imagen corporal negativa, el estrés, las presiones financieras, las creencias culturales y religiosas, la sensación de vergüenza, el sentimiento de culpa por disfrutar del sexo y el abuso sexual o emocional en el pasado.

Asimismo los problemas en la relación impiden que la pareja llegue al clímax de la relación erótica. La falta de conexión, los conflictos sin resolver, la comunicación defectuosa sobre las necesidades y preferencias sexuales, la infidelidad o falta de confianza y la violencia constituyen factores que pueden conllevar a una anorgasmia.

El tratamiento de esta dependerá del origen de la misma y será el profesional, tras su diagnóstico, quien especifique la terapia más adecuada para cada paciente en particular. En la mayoría de los casos, el trastorno es producido por causas puramente psíquicas, por lo que la terapia psicológica será uno de los puntos fuertes a tratar.

“Se sabe que alrededor del 90% de los causas de la anorgasmia se deben a cuestiones psicológicas y no fisiológicas”, así publicó el diario argentino Clarín.

El procedimiento básico para tratar la anorgasmia requiere, en primer lugar, de una adecuada educación sexual, que ayude a comprender cómo funciona realmente la sexualidad y a descubrir las interesantes peculiaridades de nuestro cuerpo.

Una vez que descubras aquello que te hace levitar y alcanzar el clímax durante la relación sexual, tienes el desafío de aprender a intensificarlo, comunicarlo a tu pareja y hacer del momento una experiencia espiritual inolvidable.

“En esa búsqueda del orgasmo redentor o de orgasmos múltiples —a los que se llega con entrenamiento y complicidad—, hay mucho de fantasía y desinhibición. Dejar todo a la pericia ajena puede ser inconsecuente y frustrante”, advierte Mileyda Menéndez Dávila, editora de la sección Sexo sentido, del periódico Juventud Rebelde.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

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