Actualizado 20 / 10 / 2018

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Piercing, riesgos y precauciones

Piercing en un labio

Desde hace tiempo es moda el empleo del piercing ya sea en la lengua, labio, mejilla, oreja o cualquier otra parte del cuerpo humano.

El vocablo viene del inglés piercing que significa atravesar, agujerear. Consiste en perforar la piel y capas adyacentes, con el propósito de insertar un objeto metálico (arete u otro) que le sirva de adorno con diversos fines; o bien para dar cierto carácter distintivo de marginalidad, rebeldía, religión de un determinado grupo; para incrementar el placer sexual, o sencillamente, para estar al día, a la moda. Mientras que para algunas personas resulte atractivo usarlos, es importante saber que conllevan a una serie de riesgos de salud. Un piercing en el cartílago de la oreja puede provocar una infección cutánea como la aparición de secreciones, inflamaciones o la destrucción del propio tejido. El ombligo, pezón del pecho y cartílago de la nariz son también zonas muy sensibles, aunque el peligro de infección no es tan alto como en la oreja. En los últimos años se ha extendido la moda hasta los genitales, lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades de transmisión sexual, ya que se facilita la traspaso de gérmenes, que en situación normal frenarían las mucosas, y en algunos casos existen hombres que se los ponen en el glande del pene y esto evita colocarse el preservativo a la hora de mantener relaciones sexuales. El uso del piercing en la boca pudiera desencadenar enfermedades en el área donde se exhibe, tales como daño de nervios/sangrado, afección periodontal (el piercing puede perjudicar las encías provocándoles heridas y su recesión, lo que puede comportar dientes sueltos e incluso su pérdida), daño a los dientes con golpes provocados por el elemento decorativo y reacción alérgica al metal. Por otro lado las perforaciones corporales también ocasionan infección en la piel, inflamación del hígado causada por el ataque de virus (A, B, C, D o E) que puede ocasionar que éste deje de funcionar, impétigo, sida y tétanos. Ante esta situación es recomendable o bien no usar piercing, si lo tienes quietártelo, de lo contrario mantenerte atento ante cualquier cambio en tu cuerpo, o realizarte las perforaciones en lugares cerrados donde cumplan con las normas de higiene. Luego los cuidados en casa durante la cicatrización son de vital importancia, así como la limpieza de los piercing con regularidad.

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

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