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La ciencia detrás del beso

Pareja besandonse

Sería imposible decir todas las sensaciones y reacciones que provoca un beso en el cuerpo humano, porque muchas de ellas incluso no tienen palabras para describirlas.

El beso en sí es una práctica natural en diversas especies de animales que desarrollaron como método de comunicación. Un antecedente evolutivo resulta en las especies de primates, los cuales lo emplearon como una vía de alimentación a sus crías que eran incapaces de masticar el alimento sólido por sí solos. Históricamente, entre los humanos ha representado un elemento de estudio de los patrones de las relaciones sexuales de la actualidad. En las culturas afroasiáticas se utilizaba el beso como símbolo de amor o afecto. La evidencia más antigua se remonta a la cultura India hacia 1 500 a.C, para el tercer siglo de nuestra era, el Kama Sutra, libro que describe la divinidad natural del sexo, incluía referencias al ejercicio de besar como práctica sexual. Se dice que existen más de 30 formas de besar y se clasifican de varias maneras. Por ejemplo está el beso como saludo, el afectivo o amoroso; de subordinación y respeto, cuando alguien te besa las manos; el esquimal, mariposa, el beso de Judas, en fin, muchos más que influyen positivamente en la salud del ser humano. Este acto es la acción más clara de expresar cariño, sentimientos, emociones y pasiones. La boca, según la teoría freudiana, es el primer lugar donde se asienta el deseo sexual. Estudios científicos demuestran que los besos son terapéuticos porque queman calorías, aumenta la autoestima y aleja la tristeza, el estrés, activa la circulación sanguínea si se hace con frecuencia, además da bienestar ya que se libera oxitocina, una hormona importantísima en el enamoramiento, adrenalina y endorfinas, también fortalece las defensas inmunológicas y mejora las funciones metabólicas. En el acto del beso intervienen la mezcla de tres a cuatro sentidos; el gusto, el olfato, el tacto y en ocasiones la vista, que posibilita una mayor información al cerebro y este comienza a segregar sustancias químicas que provocan numerosas sensaciones. Los labios, los cuales juegan un papel esencial en esta actividad, tienen 100 veces más sensibilidad que los dedos e incluso la corteza somatosensorial del cerebro, responsable de registrar las sensaciones. Aunque el arte de besar produce bienestar, como riesgo para la salud trae distintos padecimientos entre ellos gripe, mononucleosis infecciosa y herpes simple. Las infecciones de transmisión sexual no representan un grado de contagio en el contacto labial, excepto cuando existe una lesión bucal que propicie el contacto de la piel sin protección contra los vasos sanguíneos de la piel expuesta. No obstante, besar es bueno y estimulante, la única recomendación que se hace es no dejar de hacerlo y vivir apasionadamente eso momentos.

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

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