Actualizado 19 / 11 / 2018

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Dolor en silencio

Hombre preocupado

“No me atrevo a decirlo, en muchas ocasiones lo intento, pero me da vergüenza. ¿Qué sucede si se enteran las chicas? Seré el alma reír de todos”.

Diego hace un buen tiempo guarda consigo un secreto. Él es un buen mozo, alto, trigueño y seductor. Las féminas de la universidad lo miran con picardía, otras le regalan un beso y las más jóvenes lo ven como un galán de telenovelas. El muchacho siempre se las arregla para seducirlas y conquistar a aquella que reúne las cualidades que anhela, tanto físico como moral. En el momento más ansiado por ambos, donde el tiempo supuestamente sería una eternidad, ocurre lo inesperado. La justificación muy sencilla, “es un rapidito, la próxima vez será mejor”. Y ahí entra la mentira hacia la pareja. Diego está consciente del hecho, mas su imagen está por encima de todo y desconoce lo que a la larga le provocaría la eyaculación precoz y no confiar en su pareja. La angustia, el sufrimiento, el dolor en silencio, las ganas de llorar, el pavor, el sentimiento de culpa, la rabia (incontrolada a veces) y la impotencia se adueñan de un alma que poco a poco es transformada por una enfermedad que es tratable y se puede curar si se dispone de una buena información. La eyaculación precoz es la falta de control sobre el reflejo eyaculatorio que, en ocasiones, sucede antes de iniciar la penetración. Es más frecuente en hombres y son escasos quienes lo confiesan al médico, como Diego. Dicha disfunción sexual se clasifica en primaria o secundaria. La primera está asociada a la masturbación practicada de forma inadecuada por los adolescentes, quienes no han tenido relaciones sexuales y se desesperan por alcanzar el clímax. La segunda afecta a hombres que tuvieron control por una etapa y luego lo perdieron por algún motivo, entre ellos mencionar el estrés, la inactividad sexual prolongada, los problemas emocionales o una nueva pareja que le cause un alto grado de excitación. Diversas son las causas de este padecimiento como la ansiedad, relaciones sexuales infrecuentes, infecciones de la próstata, el alcoholismo y el tabaquismo crónico, factores psicológicos y ambientales, entre otros. En cuanto al tratamiento, este depende de la gravedad del caso y de lo que afecte al individuo. Es recomendable acudir primero al médico o a un psicólogo, quien le orientará realizar terapias psicológicas para modificar las técnicas sexuales, y resulta imprescindible la presencia de la pareja para lograr un resultado más eficaz. Según la bibliografía consultada para este material periodístico existen ejercicios para la eyaculación precoz como los de Kegel que tiene como principal objetivo fortalecer los músculos, localizados en la región de la pelvis, entre el ano y los testículos. Se basa en realizar contracciones con dicho músculo en el momento de orinar, deteniendo la orina, reteniéndola unos segundos, y volviendo a orinar. La técnica Start-Stop (iniciar y parar) permite tratar el problema durante la masturbación, donde en un ambiente adecuado y tranquilo, cuando se esté a punto de eyacular la acción se detiene, se deja pasar los deseos y retorna el movimiento. Controlar la respiración también permite que el organismo reciba la cantidad de oxígeno correcta y las relaciones sexuales se prolonguen. Por último conseguir que la mente se relaje, evitar pensar en pensamientos negativos y de culpabilidad y dejar el estrés atrás proporciona disfrutar mejor de las relaciones íntimas. Diego ya no es el joven con dudas y penas. Ahora prima en él su salud sexual y la confianza en su pareja y decide desgarrar aquel dolor en silencio, que lo consume.

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

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