Antonio
Sánchez Díaz
El Comandante Pinares
Recopilado por Edmundo Alemany Gutiérrez
Llegó
a la Sierra Maestra por donde más grandes le parecieron las
montañas, y como no fue enviado por el Movimiento 26 de Julio
tuvo que ganarse su estancia en las filas rebeldes con la firmeza
de los que saben lo que quieren.
Era
abril de 1957 y el joven Antonio Sánchez Díaz llevaba
casi tres meses en las montañas orientales buscando cómo
incorporarse a los que desde diciembre del año anterior luchaban
por la libertad de Cuba en aquella zona.
Había
vendido sus herramientas de albañil, como último recurso
para tener con qué sobrevivir hasta llegar a la Sierra. Ya
en enero de ese año había fracasado en su primer intento
y esta vez se propuso no regresar: quería luchar por la verdadera
independencia de Cuba.
TITE
El
siete de diciembre de 1927 nació en la finca La Cantera,
barrio de San José, en Pinar del Río. Recibió
por nombre Antonio por la coincidencia histórica de venir
al mundo, el mismo día que cayo en combate el Titán
de Bronce.
Fue
el sexto de los 12 hijos de una familia campesina que tenía
arrendado un pedazo de tierra para subsistir con lo que sembraban.
Por
la situación de los suyos, se ve precisado a trabajar con
su padre desde los siete años, fundamentalmente en las labores
del tabaco. Pero no por ello, Tite, como le llamaban en el barrio,
perdió lo vivaz de la niñez en la que también
aprendió a tirar muy bien porque era aficionado a la cacería.
Alternando
con el trabajo en el campo, logró llegar a séptimo
grado e inició estudios de Comercio por las noches.
Ya
con 18 años aprendió el oficio de albañil y
todo lo que tenía que ver con la carpintería de encofrados.
Así ayudaba a mantener a sus padres y a otros cinco hermanos
que aún no habían puesto casa propia.
Después
del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, Tite se declara como
antibatistiano. Por entonces participa activamente en las manifestaciones
contra la dictadura y en algunas acciones de propaganda y sabotaje.
En
cierta ocasión, al presenciar cómo los esbirros disolvían
violentamente una manifestación, exclama que esos abusos
no podían continuar: "¡Yo soy un cobarde si no
me voy para la Sierra!", exclamó.
PINARES
Ya
en la comandancia rebelde, bien pronto perdió su nombre y
se le comenzó a llamar Pinares, por su provincia de origen.
Se
le confió la responsabilidad de la única ametralladora
calibre 30 que tenían por entonces los revolucionarios. Para
ello se tuvo en cuenta su fuerte complexión física
y la buena puntería que tenía.
Pese
a los avatares de la vida guerrillera, mantuvo siempre dos rasgos
que definieron su personalidad: su carácter jovial y su valor
personal.
En
la batalla de El Purialón, durante la ofensiva batistiana
contra el Ejército Rebelde, cae su jefe, el capitán
Andrés Cuevas. Al observar que algunos compañeros
lloraban e intentaban cargar al fallecido, les conmina así:
"¡Aquí no se pelea con lágrimas sino con
tiros!".
Se
destacó tanto durante los 11 días que defendieron
y mantuvieron su posición que es ascendido de soldado a capitán.
Posteriormente
fue designado jefe de la retaguardia de la columna invasora Antonio
Maceo, que bajo las órdenes del comandante Camilo Cienfuegos
partió de la Sierra Maestra hacia occidente el 21 de agosto
de 1958.
Ya
en Las Villas, Pinares se destacó por su valentía
en 10 combates.
Por
su destacada participación en la etapa final de la lucha,
se le asciende a comandante el cuatro de enero de 1959. Su jefe
le impuso los grados, en una ceremonia sencilla que se realizó
en Ciudad Libertad.
Pinares,
como todos le decían por entonces, ocupó diversos
cargos en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en lugares como
Isla de Pinos, Camagüey, Oriente y Pinar del Río.
A esas
tareas sumó el estudio en varios centros de instrucción
militar que le ayudaron a elevar sus conocimientos como oficial
de las FAR.
En
1965, al constituirse el primer Comité Central del Partido
Comunista de Cuba, Antonio Sánchez Díaz fue uno de
sus miembros.
Sus
familiares rememoraron que esa ocasión fue la más
feliz en que lo vieron: "Estaba alborotado, no podía
estarse quieto. Eso fue algo grande, pero muy grande para él".
MARCOS
Sólo
cuando el comandante Ernesto Guevara lo llamó, en 1966, para
formar parte de la guerrilla internacionalista que combatiría
en algún sitio de nuestra América, fue que dejó
las responsabilidades que tenía y hasta de nombre tuvo que
cambiar.
A Bolivia
arribó el 20 de noviembre de 1966. Ese día el Che
anotó en su diario: "A mediodía llegaron Marcos
y Rolando. Ahora somos seis..."
En
el diario del Guerrillero Heroico aparecen varias referencias a
las cualidades y a los errores del combatiente.
Por
eso el Comandante en Jefe señala en la introducción
al texto: "El Che sabía tocar las fibras más
sensibles de los revolucionarios. Cuando Marcos, reiteradamente
amonestado por el Che, fue advertido de que podía ser expulsado
deshonrosamente de la guerrilla, respondió: ‘¡Antes
fusilado!’ Más tarde dio su vida heroicamente..."
El
15 de abril de 1967 aparece en el diario la última anotación
sobre él: "Se completó el armamento del grupo
asignando la ametralladora 30 a la retaguardia (Marcos), teniendo
de ayudantes a los de la resaca".
El
17 de abril, en un lugar conocido por Bella Vista, a orillas del
río Ikira, el grupo guerrillero se divide en dos, y Marcos
queda bajo el mando de Joaquín (Vitalio Acuña).
Contra
esa retaguardia, integrada en su mayoría por enfermos, se
desata durante semanas una persecución constante.
Hoy
se sabe que el dos de junio de 1967, en un sitio conocido como Peñón
Colorado, cae Marcos asesinado cuando se dirigía con el boliviano
Víctor (Casildo Condoni Vargas) en busca de alimentos a casa
de un campesino.
Antonio
Sánchez Díaz había dicho cuando era simplemente
el albañil Tite: "Me gustan las cosas en grande porque
se ven desde muy lejos".
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