Mártires 13 de Marzo

Mártires de La Palma
Pinareños en el Granma
Lucha contra Machado

Patriotas pinareñas

Las Pascuas sangrientas
Comandante Pinares
Adela Azcuy
Isabel Rubio
Miguel Cabañas Perojo
Isidro de Armas
Antonio Juan Pulido
Juan Palacios
Silvio Caro
El capitán San Luis
Orlando Nodarse
Juan Hernández Moseguí
Rafael Morales
 

 

Los mártires de La Palma
Vivos junto a este pueblo

El aserrío de Flores Cruz, en las cercanías del poblado de La Palma, era el lugar escogido para que se escondieran los miembros del 26 de Julio en su tránsito hacia las montañas. El día 7 de diciembre de 1958 llegaban hasta allí cuatro compañeros, para al día siguiente partir con el guía.

José A. Arteaga (Pitute) y Pablo Fernández Alegre, pinareños, y Otto Barroso y Luis Gonzáles Pardo, habaneros, esperaban, cuando el sargento del puesto ubicado en el central Niágara, hoy Sanguily, acompañado de un casquito llegaban a “cobrar “ su parte del negocio el día 8.

El casquito reconoce a Pitute, por ser también pinareño, e intenta detenerlo, tras lo que comienza un tiroteo en el que sale herido de gravedad Otto, quien busca ayuda en los alrededores y los otros tres llegan a la sierra.

Aunque el sargento sólo recibió un tiro a sedal exageró y puso el hecho como un combate con los rebeldes, en el que había hecho siete bajas. Ya se encargaría de buscar los muertos para que se creyera la mentira.

En el cuartel de La Palma pusieron una posta y detuvieron a unos cien “sospechosos”, entre los que se escogieron algunas de las víctimas: Sergio Dopico y Pedro Zamora, fueron las primeras, ambos trabajadores del aserrío; también Joaquín Pérez, yerno de Flores, vinculado a las actividades revolucionarias y Leoncio Sánchez, quien vivía en La Habana, pero visitaba la casa de sus padres.

Ambrosio y Francisco Cruz Caballero, dos hermanos que abrazaron el Movimiento 26 de Julio, al primero lo detuvieron cuando intentaba llegar a las lomas y al segundo, cuando junto a su ayudante Angel Ramírez regresaba de alertar a Flores para que no fuera por el lugar.

Todos fueron torturados y sus cuerpos enterrados en el patio del cuartel en un primer momento, pero después sacados y tirados en una alcantarilla en las afueras de La Palma y vueltos a ocultar en un sitio cercano al aserrío, para que no se conociera del crimen ante la inminencia de la caída del régimen. 

Veinte días después también allí era sepultado Otto Barroso, el joven miembro de la Marina de Guerra, descubierto y vilmente asesinados.

De aquellos hombres sencillos y valientes hoy se nutre este pueblo que no olvida, para luchar por que nunca regrese aquel pasado. 

Blanchie Sartorio

   
     

 

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Suplemento Próceres de Vueltabajo  de la  Edición Electrónica del Periódico Guerrillero Órgano del Comité Provincial del Partido en Pinar del Río. Jefa de información: María Isabel Perdigón.  Correctora: Marianela Montesino. Diseño: Rolando Hernández Páez. Realización: Héctor Figini.

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