Miguel
Cabañas Perojo
El
Granma, su última trinchera
Autor:
Juan Carlos Hernández, Consolación del Sur
El
25 de noviembre de 1956 con su gloriosa carga de 82 hombres, partía
de Túxpan, México, desembarcando en un punto cercano al pueblo de
Niquero, en el sur de Oriente.Dentro de ese grupo venía el patriota
consolareño Miguel Cabañas Perojo. Nacido el 23 de mayo de 1930,
hijo de una familia numerosa y muy humilde, Migue como le llamaban
familiares y compañeros de juego, fue de carácter rebelde, campechano
y valiente hasta la temeridad.
Era
además muy noble y leal, cuando la amistad ganaba su corazón. Estudió
en Consolación del Sur hasta el cuarto grado, y abandonó la escuela
a temprana edad, como la mayoría de los niños de su época, para
ganarse la vida, siendo su primer oficio el de aprendiz de zapatero
en la fábrica “La lucha” de Consolación del Sur.
Decide
marcharse hacia la capital de la República en busca de nuevos horizontes
que le permitieran mejorar su situación, y se dedica a techar naves.Por
su amistad con estudiantes de la Universidad de La Habana, entre
ellos Joaquín Peláez Canellada, por entonces presidente de la FEU
y René Anillo Capote, se incorporó a las actividades estudiantiles
participando en desfiles, refriegas contra la policía y pintando
letreros en las paredes, entre otras actividades por las que fue
perseguido.Miguel levantó con sus manos el pedestal de ladrillos
del busto que los estudiantes universitarios erigieron a Mella frente
a la escalinata.
En
1955 marchó al exilio debido a la persecución de que era objeto
y regresa al país desde Centroamérica en el mismo año, y al recrudecerse
la lucha contra la tiranía abandona nuevamente el país.Por su amistad
con Ñico López establece relaciones con el grupo de Fidel. Al desembarcar
el Granma, tres días después son sorprendidos en Alegría de Pío.
El
grupo donde Miguel iba se internó en un monte que quedaba en dirección
a los farallones de la costa. El día ocho en la casa de Manolo Capitán
junto a seis expedicionarios fueron delatados por este campesino
y asesinados por el tristemente célebre Julio Laurent, del Servicio
de Inteligencia Naval y el sargento Pedro Matos Nieves, del puesto
de la Guardia Rural de Pilón y fuerzas a su mando. Manolo Capitán
fue ajusticiado por traidor en 1957.
Miguel junto a los demás combatientes que cayeron por la definitiva
y plena independencia nacional, está presente en escuelas, centros
de trabajo, bases campesinas y organizaciones de masas, donde nuestro
pueblo avanza en la actual Batalla de Ideas inspirados en su ejemplo.
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