Médicos
y combatientes
Por
Idalma Menéndez Febles
La
historia de la medicina cubana durante los años de la república,
además de contar con hechos mezquinos, deshonrosos y de ser
utilizada con fines lucrativos, también cuenta con ejemplos
decorosos y dignos.
Hombres que antepusieron las necesidades al deber y cumplieron cabalmente
con los preceptos éticos de los médicos. Hombres que
juntaron la profesión con el heroísmo e hicieron de
sus vidas una fuente inagotable de la cual las nuevas generaciones
pueden beber, sin llegar a saciarse.
De hecho, el trabajo que llevan a cabo los médicos graduados
después del triunfo revolucionario, demuestran que la semilla
sembrada por estos pinareños, germinó y hoy se recogen
sus frutos.
Hijo de españoles, Antonio Juan Pulido Humarán nació
el 23 de junio de 1908 en la provincia más occidental de
Cuba. Quizás, fue la belleza de sus paisajes lo que hizo
que este matrimonio se radicara en Pinar del Río, para consolidar
con el nacimiento del hijo su matrimonio.
Aunque no ejerció en la región pinareña, la
tierra del mejor tabaco del mundo, se siente orgullosa de que sus
primeros pasos por la vida los haya dado en ella.
Estudió en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa
Clara, donde terminó los estudios de bachiller en Letras
y Ciencias en 1925. En la Universidad de La Habana se graduó
como médico el 34 y ejerció como tal en Sancti Spíritus,
entonces provincia de Villa Clara.
Desde joven fue muy decidido y defendía sus ideas con un
valor extraordinario al extremo de llegar a polemizar en cierta
ocasión con el eminente profesor Gustavo Aldereguía,
defendiendo su tesis sobre los trabajos de terapéutica en
la tuberculosis experimental del curiel.
Pero esta discusión profesional, no impidió que lucharan
por la misma causa, a pesar de que por aquel entonces, estaban lejos
de imaginarlo y ambos, se enfrentaron a las crueldades de la época
y pelearon contra el régimen imperante.
Aún no había amanecido aquel 26 de octubre de 1957,
cuando el doctor Pulido Humarán, fue detenido por agentes
batistianos, torturado salvajemente y posteriormente asesinado.
Su cadáver fue hallado en el cruce de las calles de Rancho
Boyeros y Tulipán, en La Habana, el día siguiente.
En el Necrocomio, se informó a las autoridades que había
sido arrollado por un auto, sin embargo, la autopsia señalaba
que había muerto a palos.
El 28 de ese mes, el Colegio Médico Nacional y la Federación
Médica de Cuba, elevaron al presidente del Tribunal Supremo
de Justicia la denuncia del alevoso asesinato de otro médico
Jorge Ruiz Ramírez y la de Pulido Humarán, en la que
consta:
“Precisamente en el día de hoy ha confrontado nuestra
clase un nuevo trágico hecho: El doctor Antonio Pulido Humarán
es sustraído de su domicilio en la madrugada del día
26 por individuos armados de ametralladoras, no teniendo sus familiares
otras noticias de él que el hallazgo de su cadáver
en el Necrocomio de La Habana al día siguiente, presentando
signos evidentes de haber sido brutalmente golpeado hasta ocasionarle
la muerte, lo que puede comprobarse en el resultado de la autopsia”.
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