Por los nuevos comienzos, por los constantes esfuerzos

Once minutos, estuvimos once minutos ante la experiencia de un cubano curado de COVID-19, el primero en Pinar del Río. Bastó con ese tiempo para reafirmarnos que las principales motivaciones de vida tienen que ver siempre con lo que amamos; en presencia de médicos que sacrifican su salud y el tiempo con la familia para garantizar la seguridad del país y de pacientes como Michel, ese consolareño que, junto a su esposa e hijo, activaron en la más occidental de las provincias cubanas, una lucha incansable por la vida.

Michel Torres Díaz agradeció más de una vez a la medicina cubana y a Dios, con ese viso esperanzado de fé en la obra humanamente genuina y en aquella protección divina de la que echamos mano, y por la que ponemos rodilla en tierra cuando el camino se presenta difícil, incierto como este que transitamos hoy.

LO QUE NUNCA SE DEJA ATRÁS

Si de tensiones podemos de hablar, esa de saberse contagiado con una pandemia que asola al mundo, ya significa una pesada carga que llevar y superar. Si ello representa, además, peligro para tus seres queridos, la intensidad del momento desborda toda frontera mental.

“Los 15 días de ingreso han sido muy difíciles por estar hospitalizado, a la espera. Lo más duro fue, cuando estaba en el hospital y sabía que testeaban a mi familia simultáneamente. Después de mí, mi esposa resultó positivo y la separaron de mi hijo, ese fue el peor momento”.

Saber a su niño de 13 años sin sus padres al lado, amén de los cuidados médicos, hizo que Michel demandara de los especialistas un ajuste del protocolo inicial definido en el hospital León Cuervo Rubio, para que el pequeño recibiera atención en el mismo cubículo que ellos. Alejandro fue diagnosticado positivo luego de su madre. El equipo respondió.

En una muestra de agradecimiento por la constante petición de información sobre el estado de su familia y la comprensión del personal, el paciente se refirió con respeto al doctor Sergio Montes de Oca, especialista en segundo grado en medicina interna, jefe del grupo básico de trabajo de sospechosos y confirmados en el centro hospitalario; y artífice junto a sus compañeros, de aquel deseo hecho realidad e impulsado por el amor infinito que siembra la paternidad.

“Llevo mucho tiempo de médico y a veces hay que ponerse en la piel de los pacientes y acompañantes, quizás una decisión que desde el punto de vista médico es la más correcta, desde el punto de vista de la estabilidad psicológica de los pacientes, no. Después de tanto estrés entendimos que lo mejor era que su niño estuviera con ellos.

Tomamos la decisión de que permanecieran juntos, se acomodó una camita más para él y ellos siempre estuvieron al lado de su hijo. Comprendimos que, por muchos protocolos establecidos, son cosas que van surgiendo sobre la marcha.

Cuando apareció positivo el niño, no habíamos determinado aquí, cómo era el mecanismo de atención diferenciada entre menores y adultos. Se había hecho la coordinación con el hospital pediátrico y venían en camino dos especialistas. Intentamos cambiar la postura del padre, hacerle entender, pero la verdad es que los hijos nunca se dejan atrás”, afirmó el especialista. 

PRIMER POSITIVO, PRIMERA VICTORIA

La especialista en higiene y epidemiología, Dra. Marta Beatriz Cuello Carballo, también ha pasado los últimos 15 días desde el ingreso de Michel, en el hospital. Conocedora de su área de trabajo, refirió el reto que representó este caso para todo el personal involucrado en su cuidado.

“Uno se prepara para trabajar con los pacientes positivos, pero nunca se sabe cómo se siente tenerlos ahí. Le suministramos, como al resto de los confirmados, todos los medicamentos que Cuba tiene determinados en el protocolo de tratamiento y los que se han usado en otros países.

Ya Michel dio el primer negativo, se retira a casa a cumplir un aislamiento hasta tener la certeza diagnóstica de que está curado”.

El Dr. Sergio reconoció que el caso demandó de capacitación profesional, acondicionamiento de las instalaciones adecuadas para el aislamiento y la habilitación inicial de un cuerpo de guardia para recibir exclusivamente a los contagiados.

“Todo el mecanismo se activó, entre sospechosos y confirmados, cuando llegó Michel. Inmediatamente se designaron dos médicos y cuatro licenciados en enfermería para su atención. Al final todo salió bien”.

Y ahí siguen, al pie del cañón. Viendo partir a ese joven y esperando que le sigan todos los que se encuentran luchando contra el virus. / Foto: Jaliosky Ajete Rabeiro
Y ahí siguen, al pie del cañón. Viendo partir a ese joven y esperando que le sigan todos los que se encuentran luchando contra el virus. / Foto: Jaliosky Ajete Rabeiro

AGRADECER COMO UNO LO SIENTE

A ninguno de los presentes en la habitación se nos veía apenas la cara, pero todos observábamos y escuchábamos con orgullo la complacencia del paciente, la dedicación de los médicos. Michel habló detrás del nasobuco sobre los cuidados recibidos y todas las noches en que le despertaron porque por normativa debían chequear cualquier cambio en sus síntomas y sustituir su marcarilla.

“Siempre tuve el apoyo de los médicos, no podría dejar de mencionar a mi doctora del consultorio que me prestó muy buena atención, al igual que el hospital. Es muy emocionante estar aquí recuperado, con ellos, no sé si estoy diciendo lo suficiente o lo que realmente debería en un momento como este, pero digo lo que siento, como me sale, como lo sé decir”.

Michel tiene también palabras, las exactas, las correctas porque vienen de quien acaba de recuperar su vida; para Ángela, la señora de la limpieza que ha pasado todo el tiempo entre médicos y se ha afanado por cumplir todos los parámetros de higiene.

Ángela nos saludó desde la cinta de seguridad de la sala, junto al equipo médico que, reconoce, no hace distinción alguna con ella; envió un saludo a su madre de 89 años que la espera en casa y reconoció, espontánea, que Michel le dio ánimos más de una vez cuando los nervios y la angustia por la exposición al contagio la invadían.

Michel se fue a casa este miércoles, a permanecer en aislamiento otros 14 días en su hogar, localizado en la comunidad Camilo Cienfuegos de Consolación del Sur que hoy se encuentra en cuarentena. Aseguró que esperará allí a su esposa e hijo, próximos a ser dados de alta por la favorable evolución y, confiado, reiteró que los dejó en buenas manos, esas que, está seguro, asegurarán mucha vida por delante a otros como él.

Conversamos por once minutos. Pensé que el subconsciente me traicionaría y la respiración se tornaría pesada, en su lugar, sentí solo orgullo de mi país.