Polizonte teatro y la gira de la verdad

Una gira nacional siempre es el mejor premio al trabajo realizado por un grupo de teatro, así lo ven los artistas de esta manifestación. No por azar esto se repite con frecuencia, solo aquellas piezas que logran fijarse en la piel del público son premiadas de esta forma.

Recientemente, Polizonte Teatro regresó de su segunda gira nacional con el espectáculo En esta obra nadie llora, versión y puesta en escena de su directora Lisis Díaz.

Esta vez la gira del grupo de teatro de Pinar del Río contempló las provincias centrales del país y llenó los teatros de risa y reflexión ante los avatares de un grupo en aras de estrenar una pieza de teatro llamada de igual manera. La obra aborda los 15 minutos colmados de ansiedades, que anteceden al estreno y donde su actriz principal, a partir de un performance nos incluye de golpe haciéndonos partícipes del gran juego que es el teatro.

De esta segunda gira la directora y su grupo han quedado satisfechos, no solo por la audiencia que lograron recalar en las salas, sino porque la obra llegó a la cifra de 35 presentaciones desde su estreno el pasado año como culminación de la tesis de grado en máster en Dirección Escénica de su directora.

Heredera de las formas escénicas de su maestro y mentor Carlos Celdrán, en esta pieza se muestra como actriz y directora, en ambos roles se despliega magistralmente desde la autoreferencialidad que siempre la caracteriza en la doble condición que por lo general asume en sus puestas.

El grupo de polizontes, formado por Ainelys Ramírez en el papel de la Punk, Adrián Albóniga y Dayán Gónzalez, en el de la travesti; Arlett Cabrera, Jesús Morejón Ferrer e Iriselia Mantilla en el del productor; Sandra Pérez, Pedro Javier Valdés y Leonardo Antonio Bustamante en el de la voz de cabina, giran desde sus propias esencias como actores alrededor de los dilemas existenciales de esta directora. Juntos han pasado como parte de diferentes elencos por las escenas de varios teatros como el José Jacinto Milanés, Argos Teatro, Eddy Suñol en Holguín, José Joaquín Palma en Bayamo, en el Mirón Cubano de Matanzas, en Teatro a Cuestas de Cienfuegos…

En el caso de El Mejunje santaclareño, el público se sumó a la puesta con una participación activa, que demandó de los actores improvisaciones que colmaron de creatividad las escenas y que son el fruto de la interacción. La gira cerró en el Teatro Principal de Sancti Spíritus.

Además, el grupo fue invitado al Festival Internacional Traspasos Escénicos en La Habana en dos oportunidades y se presentó en Fábrica de Arte Cubano convocado por el director teatral Raúl Martin para este espacio alternativo durante todo el mes de febrero pasado.

Muchas han sido las presentaciones, todas colmadas de aplausos y felicitaciones, unas veces de parte de los profesores del Instituto Superior de las Artes (ISA), otras de parte del público y finalmente de las instituciones. En todas se ha hecho gala del rigor estético y de las exigencias de la compañía a la cual voluntariamente hoy se le suman actores en aras del goce que produce la escena.

En esta obra nadie llora es untexto original de la dramaturga Mariana de Althaus, y en él Lisis refleja la cosmovisión teatral que asumen los teatristas en nuestro país, que atados a las limitaciones tecnológicas y de todo tipo, se proyectan por sobre todas las cosas.

 Desde una escena ataviada con elementos mínimos se produce un espectáculo que atrae por su diseño estético y por la teatralidad que queda inmersa en el diseño de luces y de sonido que se escogió para hacerse presente en la escena contemporánea cubana. Un espectáculo que quedará inscrito en la memoria visual de los espectadores a lo largo de la Isla (amén de las posibles barreras que hayan podido surgir), hoy perdura como criterio ineludible de las buenas practicas escénicas y de la verdad.