Sin tiempo para el cansancio
- Escrito por Elizabet Colombé Frías
Paula Frontela Márquez y Victoria Incerne Caro / Foto: Jaliosky Ajete
Paula Frontela Márquez y Victoria Incerne Caro constituyen las únicas dos mujeres del sindicato de la administración pública condecoradas con la orden Lázaro Peña y el Escudo Pinareño, este último, máximo galardón de la Asamblea del Poder Popular en Vueltabajo.
Hace más de dos décadas pertenecen al sector de Comunales en el municipio de Mantua. Incansables en una labor vertiginosa, narran su satisfacción de permanecer la mayor parte del tiempo entre plantas, tierra y, aunque parezca surrealista, entre flores.
Paula
Tengo 57 años. Me levanto todos los días a las 6 de la mañana. Trabajo en el vivero comunal La Gardenia. Reproduzco plantas ornamentales. Y me siento orgullosa.
Entré en el vivero hace 26 años y hace 25 que soy vanguardia nacional. Cuando comencé, a los tres meses me hicieron un reconocimiento por empleada destacada y solo era un contrata laboral.
Mi felicidad es levantarme y salir a iniciar mi función, cuando hago eso, en mí todo está bien.
I
Pinto las calles o el cementerio el día de los fieles difuntos, hago coronas, busco estacas de plantas... Mi familia lo entiende, y que tienen que hacerlo, porque por mi oficio nadie me para.
Ni aunque me sienta mal o tenga un muchacho enfermo. A mí algunos me dicen: “Paula, tú te vas a morir en el vivero”, y les digo: “Óyeme, déjame tranquila, yo sé lo que hago”.
II
Ahora soy administradora, pero sigo haciendo la función de obrera, lo mismo corto, siembro, hago injertos que margullos.
Me pongo junto a las productoras, cojo una escoba y barro. Si antes lo hacía porqué ahora no. Tiene que ser que no pueda estar, porque tengo que ir a una reunión, pero yo sentada mirando en la cabecera, que va, no tengo sangre para eso. Lo mío es pa’ allá y pa’ allá.
Soy muy apasionada y mi colectivo me sigue. A veces si realizan algo un poquito mal, cuando regreso, aunque tenga que arreglo, les digo: “¡Así mismito es cómo me gusta!”, para estimularlas. Yo las embullo, las pongo contentas y las defiendo.
III
No tengo pereza, así con todo lo vieja que estoy. Para obtener todas estos reconocimientos hay que tenerle cariño y dedicación al oficio.
Quisiera tener más plantas en mi hogar, pero no tengo tiempo, además no me gusta traer las plantas del vivero para mi casa.
Victoria
Trabajo con flores desde 1992. Mis plantas favoritas son el gladiolo y la rosa roja. Confecciono coronas y arreglos forales en la florería el Jazmín. Me gusta manipularlas.
Es una tarea muy sensible porque es el último aporte que recibe el familiar de un fallecido. Atender a esas personas resulta muy difícil pero nunca he tenido problemas. Trato de complacerlos y algunos van y me felicitan.
También hacemos ramos para bodas, quinces, fiestas, cumpleaños u otras actividades o pedidos.
IV
Pienso que lo he hecho bien si alcanzo tantos reconocimientos. Nunca esperé que fuera a obtener tantos lauros, visitar lugares, estar junto a Raúl y participar en un Primero de Mayo en la Plaza José Martí desde la tribuna representa lo más grande que me ha pasado... Yo los recibo, pero es para todas las que laboramos allí, además para mi familia y mis hijas que se sienten felices.
Donde trabajo la persona más joven tiene 45 años. A todas las he enseñado yo, unas cogen poco y otras mucho. Pero, bueno, todas me han seguido. Ellas me quieren y yo las adoro.
El salario es poco pero no pienso mucho en eso. Aunque las posibilidades no están a la altura de lo que queremos hacer, resolvemos. El secreto está en la dedicación.
Sobre el Autor
Elizabet Colombé Frías
Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.




