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Historias de una tragedia

Historias de una tragedia

Trágicos fueron los eventos que sucedieron al 20 de octubre pasado en la hermana república boliviana. Tras un proceso eleccionario en el que resultó reelecto el presidente Evo Morales por mayoría, la situación del país comenzó a resquebrajarse. El sufragio fue cuestionado. Se orquestaba un côupe d´etat.

Los medios masivos de difusión, pertenecientes a las hordas imperiales, envenenaron el espacio y casi de inmediato transformaron la realidad y el ambiente de un país tranquilo.

Las semanas subsiguientes colmaron sus agendas de protestas, manifestaciones, represalias, brutalidades policiales y trifulcas populares. El trágico final todos los conocemos: la renuncia de Evo y la toma de posesión de un gobierno títere.

En medio de tal escenario y con extrema inseguridad y zozobra estaba la brigada médica cubana.

No es un secreto lo que les ocurrió a algunos de nuestros galenos. Esas horrorosas historias están escritas con huella indeleble en la historia.

Hoy, a tres meses de un suceso disfrazado por la extrema derecha, una joven pareja de médicos de Pinar del Río, específicamente del municipio consolación del Suer cuentan sobre sus experiencias en el andino territorio.

UN PUEBLO NOBLE

Giselle Morales Hernández, especialista en primer grado en Pediatría, llegó a Bolivia el 16 de junio del 2019 y permaneció allí durante cinco meses. Para ella fue una estancia relativamente corta, pero llena de vivencias fuertes, sobre todo en lo concerniente a su competencia.

Ella, única especialista de su tipo en el hospital que laboraba, ofreció consultas, intervino en emergencias (cuerpo de guardia), tuvo bajo su cargo la sala de hospitalización de pediatría, la de maternidad y el área de neonatología.

«La brigada me ubicó en un pueblecito llamado Monteagudo, perteneciente a la localidad de Sucre. Un lugar muy humilde de personas agradecidas. Fue fácil hacer amigos y desarrollar una vida allí, casi se sentía como Cuba por la tranquilidad de sus calles.

«Era difícil observar desde la parte humana cómo carecían de aseguramiento clínico y hospitalario. En este sentido la realidad es bien distinta a la nuestra; su sistema de Salud no está desarrollado y tienen carencias extremas de personal médico».

Por su parte, Frank Yudel Rodríguez Rodríguez, cirujano pediatra, comenzó su labor en este territorio en diciembre del 2017, prestó servicios de cirugía en Valle Hermoso, en uno de los hospitales más importantes de la región, hasta que tres meses más tarde se trasladó a la que sería la localidad de trabajo de su esposa.

«Desde un principio la población nos abrió sus puertas y sus corazones. Fue casi un año y seis meses; periodo en el que realizamos más de 200 operaciones y salvamos más de 100 vidas.

«No es de extrañar que el pueblo de Bolivia agradeciera la atención. La misión nuestra llevaba allí más de 10 años ininterrumpidos bajo condiciones adversas, sin recursos. No obstante, el personal médico cubano siempre compartió su sabiduría, amor y profesión con los menos favorecidos. Levantamos puentes de hermandad, por así decirlo».

EL 20 DE OCTUBRE... ANTES Y DESPUÉS...

«La diferencia una vez llegado el proceso eleccionario fue radical. Se vivían momentos tensos, a pesar de que en el área de nosotros no hubo mucho movimiento.

«Es cierto que históricamente durante estos procesos en Bolivia han existido huelgas, manifestaciones, paros..., pero en nuestro caso nos trataban con cordialidad y al menos en la localidad no hubo actos en contra de la brigada médica cubana.

«La renuncia de Evo Morales y el traslado hacia Cuba fue quizás la etapa más difícil. Es cierto que no vivimos asedios, pero esa etapa final, esa última semana fue bastante difícil, especialmente para aquellos colegas en Potosí, La Paz y El Alto. Siempre estuvimos informados con las noticias de diversos medios, pero la presión psicológica era muy fuerte sobre todo porque no se sabía lo que iba a pasar. Había mucha incertidumbre.

«La parte del traslado fue lo más tenso. Un camino trazado por accidentes geográficos, zonas de extremas lluvias en áreas montañosas sin asfaltar. Al entrar a la ciudad nos paraban en puntos de control y nos revisaban. Llegamos horas después de que otros colegas fueran intervenidos por la Interpol y la policía boliviana», expresó la doctora.

«Se nos ordenó en los días previos al 20 de octubre que debíamos velar por la seguridad de todos los colaboradores. No era un lugar tan conflictivo, pero teníamos que estar alertas.

«Las constantes denuncias de Evo sobre el golpe de estado que se gestaba tras ganar en las primeras rondas eleccionarias, daban mucha inseguridad a la brigada.

«Por aquellos días hubo un incremento de la actividad de la derecha en contra del presidente Evo, pues se manipularon informaciones, lo cual influyó en las opiniones que finalmente creó las condiciones para el golpe de estado.

«Gran responsabilidad tuvieron los medios masivos de difusión. Quedaba entonces, en manos de los que escuchaban, tomar una posición a favor o en contra, pero con una red tan enrevesada de televisión nacional, el cierre de cadenas informativas como TeleSur y las nocivas tergiversaciones de Facebook, Twitter, Youtube y otras plataformas, era muy difícil para ellos tener un criterio agudo de la situación imperante», narró el cirujano.

LA DESPEDIDA... EL REGRESO...

«Todo fue muy duro. A pesar de que el boliviano tiene una idiosincrasia diferente a la nuestra e independientemente de que existiera un movimiento opositor, ellos lamentaron mucho la retirada de los cubanos. Incluso, personas en la parte más radical de la oposición, sintieron que se suspendieran los servicios médicos.

«Siempre supimos que la misión y el país nos protegerían a cualquier costo, pero ante aquella fatídica noticia oficial de la renuncia de Evo, nos quedamos desesperanzados. Esa es la realidad.

«El sentimiento de regreso a la Patria es algo indescriptible. No se puede comparar. Es lindo saber que estás en tu tierra con tu gente que te apoya. Que no estás solo. Divisar el avión de ‘Cubana’ fue algo intenso, pues nos venían a socorrer, a rescatar, a ayudarnos a salir de aquel conflicto», comentó Giselle.

«Debo decir que a pesar de los conflictos políticos de aquel momento y de las creencias e idiosincrasias, los bolivianos sufrieron la retirada. Y así lo expresaron en cada momento. Incluso en las horas más tensas.

«Una vez dentro del avión, sientes una calidez que ya estás en un pedazo de Cuba. Es tener la felicidad a flor de piel, que en poco tiempo estarás en brazos de tus seres queridos.

«Esto fue solo un contratiempo en la lucha de justicia y de salud para el mundo. Nada va a impedir que ayudemos a todos los pueblos que lo necesiten. Allí estaremos siempre, hasta en las condiciones más adversas. Ojalá más temprano que tarde podamos volver a ese pueblo a brindar una mano amiga y nuestros modestos conocimientos», concluyó Frank.

Sobre el Autor

Ariel Torres Amador

Ariel Torres Amador

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba

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