Un campesino sin pelos en la lengua
- Escrito por Dainarys Campo Montesino
Rodolfo Lamas Valdés. / Foto: Januar Valdés Barrios.
Rodolfo Lamas Valdés ha trabajado la tierra toda su vida. Hace cinco años comenzó a explotar una vega que era de su tío, y junto a cuatro campesinos más es parte de un proyecto de 40 hectáreas perteneciente a la cooperativa Chongo Contreras del municipio de Sandino.
«Somos cinco productores, aquí sembramos mayormente granos y cultivos varios. Ahora comienza la campaña de invierno y ya plantamos yuca, boniato, plátano y estamos preparando la tierra para más frijoles y boniato. También están en plan maíz, tomate, pepino y calabaza».
El año pasado la producción de frijoles fue de cerca de 22 quintales. Sus cosechas se destinan al mercado estatal del municipio y a la Empresa de Acopio. En el caso del maíz lo venden seco y para el consumo porcino.
El trabajo en estas tierras es mecanizado y están insertados en el Programa de Apoyo Local a la Modernización Agropecuaria (Palma) que patrocina el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).
«Ellos nos facilitan un sistema de regadío eléctrico que es fundamental para los sembrados. Todos los meses lo pagamos, según lo que se gaste».
Rodolfo comienza a trabajar a las seis de la mañana y termina a las ocho de la noche. Confiesa que el trabajo es duro, pero es lo que sabe hacer y lamenta que la gente haya perdido la tradición de sembrar boniato debido al precio, pues es muy barato. «No como el frijol que sí da bastantes ganancias».
-¿Y por qué lo siembra?, le pregunto.
-¡Porque las tradiciones son tradiciones, niña!, dice como aquel que le molesta la pregunta.
«Las tradiciones se respetan y este cultivo ya lo conozco bien».
Según Lamas, en lo que depende de la cooperativa, ya sea el abono, los fertilizantes no tienen problemas; sin embargo, necesitan más apoyo y seguimiento con la maquinaria. El día de nuestra visita preparaban la tierra con un tractor prestado por la Empresa de Tabaco.
«El área es muy grande, debe ser trabajada con maquinaria, no con bueyes. El proyecto necesita un tractor estable, que no tenemos. Ese que ves ahí nos lo prestan cuando se puede.
«Si a esto le pusieran la mano, tú ves que da, daría el triple, te lo dice un campesino en nombre de los demás que laboramos aquí.
«Y eso que nuestra cooperativa es la mejor del municipio por los índices de producción y por el colectivo que tiene, pero no posee maquinaria propia. Eso está planteado a todos los niveles. Hay otras entidades y cooperativas con más recursos que nosotros y están pa’ que decirte. Si han repartido tantos tractores, ¿por qué a este proyecto no le han dado al menos uno?».
Rodolfo Lamas Valdés es un guajiro de Pinar del Río sin pelos en la lengua. El sacrificio que hace diariamente lo ve recompensado al ver el fruto germinando en el surco. Es de esos que se empeña en reafirmar la sentencia martiana de que si el hombre sirve la tierra sirve.
Sobre el Autor
Dainarys Campo Montesino
Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha trabajado como traductora de la versión en inglés del Periódico Guerrillero.




