Una profesión de ética y respeto
- Escrito por Dorelys Canivell Canal
Foto: Alejandro Rosales
Cándido quiso desde su regreso de Angola, por allá por el año ´88, ingresar a las filas de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Cuando se presentó apenas tenía noveno grado y las plazas que ofertaba el Minint para ese nivel no resultaron de su agrado.
Se marchó a su casa de Mantua y matriculó en la Facultad Obrero Campesina. Cándido quería ser policía, no otra cosa. Al terminar los estudios acudió nuevamente y esta vez sí se hizo parte de la PNR. Bastó un curso de seis meses para estar en la carretera. “Eran los años duros del período especial. La gente quería ‘resolver’ y uno estaba para poner orden. El dólar estaba penalizado y la situación era difícil para todos, pero no se podía cejar en el empeño, si no el caos hubiese sido mayor. “Ahora es diferente, el escenario en el que trabajo es distinto y nuestra labor tiene una mayor connotación, desde el punto de vista de que constantemente se intercambia con extranjeros”, explica con serenidad. A Cándido Azcuy Martínez lo podemos encontrar los días de servicio en la carretera que va entre Pinar del Río y Viñales, y hasta el entronque de La Palma; con regularidad, más cerca de Los Jazmines, El Veguero y El Mirador; otras veces por el entronque hacia los Cayos de San Felipe. Más de 20 años de servicio en la Unidad Provincial de Patrulla, le dejan a este primer suboficial, la experiencia para saber que lo más importante es el respeto a los ciudadanos. “Un policía nunca debe olvidar que es parte del pueblo. Por eso ante una violación determinada en la vía, lo primero que hacemos es escuchar con atención lo que tiene que decir la persona. Después uno valora y determina si se procede a notificar la infracción o se hace trabajo profiláctico. “Incluso si el ciudadano se molesta, uno debe tener paciencia, ser afable, y tratarlo con respeto. Sobre todo porque en mi caso trabajo en un polo turístico, y la imagen que ellos se llevan de la policía cubana es esa. Hemos percibido que se nos advierte como una autoridad, reconocen que les ofrecemos seguridad y protección. “Además de las infracciones en la vía revisamos que no se cometan ilegalidades u otro tipo de hechos que puedan ser tipificados como delitos. Entre ellos se encuentran el tráfico de tabacos, de leche en polvo, de langosta, productos estos muy demandados en el lugar. “A Viñales viene gente de toda Cuba, a veces detectamos taxis sin patentes transportando extranjeros, y en esos casos también interferimos nosotros”. Al referirse al trabajo en equipo puntualiza: “Es esencial. El jefe del carro y el chofer deben estar muy atentos uno del otro, de esta forma cualquier situación imprevista tendrá una respuesta rápida”. Que no se cometan infracciones en la vía, no se conduzca ebrio, evitar ilegalidades, ofrecer seguridad a cubanos y extranjeros, están entre las misión de la PNR en Viñales. Azcuy ha sido objeto de intento de soborno, un delito tipificado como cohecho, el cual distingue como una falta grave. “Uno tiene que mantener la ética”. Refiere además que trata de ser ejemplo en el barrio y estar informado: “Así puedo aclarar cualquier cuestión, dar una respuesta oportuna, explicar un tema en el contexto en el que a uno lo necesiten. Ser policía es una responsabilidad”.
Sobre el Autor
Dorelys Canivell Canal
Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba. Corresponsal del diario Juventud Rebelde en Pinar del Río.