Actualizado 21 / 04 / 2018

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Narices rojas en el Pediátrico

Doctora payasa

El colectivo es feliz por la felicidad que le regala a sus pacientes. / Foto: Jaliosky Ajete

A presencia del payaso, para un niño, inobjetablemente es más agradable que la del médico o la enfermera; el primero significa alegría, los segundos, enfermedad. ¡Cuán maravilloso sería poder unir ambas cosas!, dirán algunos, pero eso existe, se les llama payasos terapéuticos.

“Los payasos terapéuticos es una modalidad que hace algunos años comenzó en el mundo, es de un tipo que trabaja en los hospitales o más precisamente, que lo hace con personas enfermas y no necesariamente tiene que hacerlo en un hospital. Este proyecto a nivel internacional se creó por la iniciativa de un médico en los Estados Unidos llamado Pacht Adams...” Así se originó la animada plática con la doctora Nadia Arteche Díaz, a quien iremos presentado poco a poco, porque a pesar de ser joven, atesora resultados profesionales y académicos que conocerán en su momento. En el difícil arte de comunicar enfrentamos muchos riesgos, si les digo que conocí a una médico payaso, la mayoría la imagina por una acción ridícula o una falta inoportuna, igual sucedería si les cuento de una doctora payasa. Sin embargo, aunque la lengua materna le concede diferentes acepciones, quiero hablarles de las payasadas, como acción divertida de esos artistas que se desenvuelven en el maravilloso mundo de los niños y que hace varios años transmutaron sus técnicas a los profesionales de la Salud por el probado efecto sanatorio. La doctora Nadia es apasionada y conversadora –a la vez excelente comunicadora– con mucha naturalidad expresa: “Cumplo mi función como pediatra y como profesora en la sala de Misceláneas, primera infancia, son lactantes, pero también tenemos niños grandes. “Nací en Cienfuegos, aunque creo que pertenezco a toda Cuba; me crie en la Isla de la Juventud, viví en Granma, tengo toda mi familia en La Habana y me desempeño como médico en el hospital pediátrico Pepe Portilla, por lo tanto soy pinareña. “Mi esposo, Abel Morejón Galá, artista de la plástica, me ayuda muchísimo en el proyecto y tengo una hija de 17 años, Diana de las Mercedes Cruz Arteche, que ha devenido mi más pequeña y útil colaboradora. “El proyecto lo idee hace muchos años, por primera vez oí de los payasos terapéuticos en una conferencia en el 2009 en la Universidad de Ciencias Médicas de Pinar del Río, con una payasa que vino de Canadá. En mayo del 2016 vi una convocatoria a nivel nacional sobre la primera jornada en Cuba y ahí me entero que desde el 2009 había una campaña de formación de payasos terapéuticos y decidí crear mi propio grupo. Como profesora asistente de Neurología me apoyo en el grupo de alumnos de la rotación de cuarto año y con los residentes de Pediatría”. LA LLEGADA DE NANKA La llegada de Nanka cambia el decorado de la conversación, pero antes de darle la palabra debo aclarar que Nadia, además de especialista de primer grado está diplomada en Genética Clínica, y es la secretaria de la Sociedad Cubana de Pediatría en la provincia. Ahora Nanka nos habla: “Se ha demostrado cómo el payaso puede a través de la terapia del humor actuar sobre las personas enfermas y mejorar su estado de salud, tanto en niños como en ancianos. “En realidad hay pocas investigaciones sobre resultados concretos, aun cuando otras avalan a través de la psicología cómo el efecto de la risa es favorable a la salud y se escriben artículos científicos de que está demostrado que aumentan los niveles de hormonas, disminuye el estrés, la depresión y por supuesto, ese efecto neurofisiológico de la risa mejora el estado inmunológico y anímico del paciente. Nanka, la payasita que alegra a los niños. / Foto: Jaliosky AjeteNanka, la payasita que alegra a los niños. / Foto: Jaliosky Ajete “Yo hago el pase de visita como Nanka, no quiero confundir a los lectores, Nadia es la doctora, Nanka es la payasa; nombre del personaje que represento, y que traigo de la infancia. Cuando yo era niña mis hermanos me decían Nanka, parece que les era difícil pronunciar Nadia... solo me lo decían mis hermanos y una amiga especial. “En el pase de visita me acompañan mi colaboradora, la doctora Tania Pampillo, y mis alumnos, ellos también se disfrazan de payasos, al principio no tenía recursos materiales, solo contaba con la idea conceptual y en la actualidad ya tengo narices rojas para todos, pelucas para los residentes y ellos desarrollan sus propias iniciativas. “El pase de visita es importante, porque es una manera diferente, habitualmente se hace muy serio, no podemos olvidar que es una sala de Pediatría y lleva sus rigores; resulta difícil, tienes que actuar con lactantes que son muy pequeños, no hablan e interactuar es dificultoso; debes tener una sensibilidad especial para ellos y un modo diferente al de otros médicos, porque además en ese momento el niño está enfermo, hospitalizado, triste, fuera del marco familiar, de la casa, no se juega en los hospitales y si cambiamos un poco la dinámica, aunque sea una vez a la semana, tiene su efecto positivo. “La primera vez que hablé en un encuentro en Santiago de Cuba, yo decía:´ Soy médico primero que todo, aunque use la técnica del payaso con mis pacientes para lograr una sonrisa; sé que es formativo para los alumnos y los padres lo aprecian de una manera distinta, es formación de valores y humanización de la atención médica”. El periodista indaga, comprueba, evalúa y observa que quizás este noble empeño no sea atractivo para algunos, posiblemente no tenga detractores, pero la indiferencia causa el mismo efecto, porque los humanos –una parte– creen que el ceño fruncido es sinónimo de seriedad. Con su lema Por la sonrisa de un niño y su programa Pedialegría, esta anónima heroína mejora la espiritualidad de los menores y su familia; hace más aceptable la estadía hospitalaria, y consigue una diferente formación de valores en los médicos, que en la Pediatría tienen una misión especial, pero además, le aporta mucha satisfacción a Nadia, por la colaboración de Nanka. Doctora Nadia Arteche, mucho de médico y parte de artista. / Foto: Jaliosky AjeteDoctora Nadia Arteche, mucho de médico y parte de artista. / Foto: Jaliosky Ajete

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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