Logo

Aquí no se rinde nadie…

Aquí no se rinde nadie…

¡Aquí no se rinde nadie…! Siempre me ha gustado esa frase, tanto por la carga semántica que aporta como por su importancia histórica. La locución, pronunciada por el comandante Juan Almeida Bosque aquel cinco de diciembre de 1956 durante el combate de Alegría de Pío, pasó entonces a la historia como un grito de guerra. Hoy, años más tarde, resucita a modo de una nueva carga al machete, como consigna defensora de esta Cuba Libre.

Y la recordaba justo en los días pasados, cuando nuestro presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez informaba a todos en la mesa redonda sobre el nuevo escenario que sobrevenía.

A mi modo de ver, la intervención del presidente no tomó por sorpresa a ningún cubano. Ya estamos acostumbrados a este tipo de situaciones, y no por resignación, sino por la convicción invariable de que por un lado o por otro salimos adelante sin importar cuán mala esté la “cosa”.

Es cierto, “la cosa” se muestra mala por estos días. Pero esto solo nos recuerda momentos pasados, períodos más duros que también sorteamos y eleva aún más el patriotismo, la resistencia, la solidaridad…el mambí que llevamos dentro.

“Coyuntural”. Ese fue el término que usó Díaz-Canel para definir los escasos días que restan de septiembre y los primeros de octubre. Una palabra que inunda hoy el vocabulario de cada cubano dentro o fuera del país debido al desabastecimiento de combustible, y no de otras cosas como los fanáticos y paranoicos desean creer.

Por supuesto, no debemos olvidar que el presente escenario se debe a la agresividad del gobierno de los Estados Unidos, y a su ensañamiento con la isla.

La meta del imperio con esta nueva treta, es crear descontento, provocar y derramar la culpa sobre las decisiones internas de este sistema político socialista; pero en su impotencia, el “Tío Sam” olvida la dignidad, la ideología y la fidelidad de los del lado de acá del estrecho de la Florida.

Estos son tiempos distintos, por lo que debemos trabajar de igual forma. Debemos ser conscientes que la victoria, esta vez, debe basarse en los principios, la creatividad y la búsqueda de soluciones. Debemos aferrarnos a la voluntad de seguir creando, amen de las condiciones externas. Debe prevalecer el espíritu, la cubanidad… que es decirlo todo.

Como expresara nuestro presidente durante su comparecencia el pasado miércoles en la televisión nacional: “Esta Revolución no va a dejar de ser contada, ni cantada, porque ni nos vamos a amargar la vida, ni vamos a perder el sueño”.

Ahora más que nunca es momento de apretar el paso y cerrar filas a la contrarrevolución, de denunciar lo mal hecho, de apoyarnos como hermanos de “tierra” y de “alma”.

Es tiempo de trabajar distinto, con valentía, inteligencia, responsabilidad y optimismo, pero sobretodo con la seguridad de los días por venir, los de un futuro mejor.

De frente a las circunstancias actuales, no podemos permitir la subida de precios, el acaparamiento o la especulación. Es necesario obrar en la misma dirección y ayudarnos en el día a día.

Recordemos que lo que logremos ahora, será fruto del pensamiento colectivo como país; y una vez más, triunfadores de esta nueva escaramuza enemiga, saldremos fortalecidos como mejores cuadros, mejores servidores públicos, mejores revolucionarios, mejores ciudadanos, mejores cubanos.

La “coyunturalidad” de la que se habla es solo por unos pocos días. No me asusta. Y tampoco me sorprendería en lo más mínimo que mañana regresáramos a la normalidad. Ya me acostumbré a las presiones del imperio y a “jugárselas” ¡qué caraj’! Sé que más temprano que tarde estas fechas quedarán como siempre: no en el olvido, pero sí como otra jugarreta fallida de Washington y un motivo más para reír y narrar historias.
¡Aquí no se rinde nadie …!

Sobre el Autor

Ariel Torres Amador

Ariel Torres Amador

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba

Más artículos de este autor

Guerrillero © Todos los derechos reservados.