Desove del coral cuerno de ciervo en Guanahacabibes
- Escrito por Mónica Brizuela Chirino
EL Parque Nacional Guanahacabibes en la provincia Pinar del Río acogió nuevamente a especialistas y expertos del Acuario Nacional de Cuba y del Centro Nacional de Áreas Protegidas para documentar por vez primera en el país el desove del coral cuerno de ciervo (Acroporacervicornis), que está en peligro de extinción.
El resultado fue satisfactorio y forma parte del proyecto de cultivo y propagación de corales pétreos para la restauración y conservación de arrecifes en aguas cubanas.
Con trascendental relevancia científica, el equipo de trabajo que tuvo a su cargo la expedición marítima estuvo casi 10 días en alta mar, donde realizó también buceos nocturnos, con el objetivo de documentar el desove de este coral y colectar los gametos, con los cuales se pretende realizar la fecundación asistida y cultivar las larvas hasta su asentamiento en bases artificiales.
Posteriormente se fijarán las bases en los arrecifes del Parque Nacional y en sus 24 guarderías de corales, ubicadas en profundidades de entre seis y 10 metros.
«Este procedimiento es esencial porque aumenta la diversidad genética de las poblaciones de la especie y el número de individuos en periodos relativamente cortos», informó Dorka Cobain Rojas, especialista en Biología Marina del Parque, el cual pertenece al centro de investigaciones y servicios ambientales Ecovida.
De igual forma se combina la reproducción asexual y sexual de los corales como herramientas de restauración y conservación de las especies que se plantea el Gobierno cubano.
ESTRUCTURA DEL ACROPORACERVICORNIS
El esqueleto de este coral es macizo. Está compuesto por carbono cálcico. Tras su muerte, su esqueleto contribuye a la formación de nuevos arrecifes naturales, todo esto debido a la acción del dióxido de carbono que lo convierte en bicarbonato cálcico. Por lo que se denomina al coral cuerno de ciervo como un constructor de arrecifes.
El impacto y la connotación de esta noticia son de suma importancia para la comunidad científica cubana. La siembra de estos corales ha servido de ayuda para restaurar las poblaciones dañadas por las enfermedades o la acción del hombre.
«Para alcanzar que sea fructífera, se colocaron alrededor de 60 fragmentos del coral en los distintos puntos del arrecife. Vale destacar que pueden crecer más de 10 centímetros al año, por lo que las primeras muestras se colocaron en el año 2015.
«Métodos innovadores se utilizaron para obtener este propósito. A partir de tubos de PVC (como los utilizados en la plomería) se creó una estructura semejando un árbol de muchas ramas y se colocaron en él los 24 organismos de coral que se plantarían», explicó la especialista.
Luego, en el 2017 se trasplantaron a las zonas El Laberinto y Cabezo de Marcel, lugares muy conocidos en la zona de Guanahacabibes, y en ese momento ya habían alcanzado los 30 centímetros, un crecimiento de alto valor, pues era poco habitual.
Esta tecnología se ha aplicado en otros países anteriormente, como es el caso de México, República Dominicana y Estados Unidos, siempre con excelentes resultados.
La implantación de estos corales en aguas occidentales del archipiélago cubano, específicamente en esa región, Reserva de la Biosfera desde 1987, posibilita que en un futuro no muy lejano, se planteen el mejoramiento y recuperación de otras plantaciones acuíferas.
INICIOS DEL PROYECTO
En el año 2015 comenzó a gestarse este proyecto. Especialistas de Estados Unidos colocaron las dos primeras guarderías con fragmentos de Acroporacervicornis.
Durante años, el monitoreo y mantenimiento de la especie lograron que sus primeras plantaciones fueran en los sitios más afectados de la zona occidental, debido a la navegación, la proliferación de especies invasoras y el buceo.
Anteriormente biólogos marinos del Acuario Nacional de Cuba, institución que lidereó el proyecto, especialistas del Acuario de La Florida, el Centro Nacional de Áreas Protegidas y buzos del centro internacional de buceo María la Gorda, llevaron a cabo la instalación de las 22 guarderías.
El Parque Nacional Guanahacabibes fue el primer sitio del país en contar con un vivero para la restauración de los arrecifes coralinos, los cuales se encuentran en peligro crítico según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
La desaparición de las colonias de Acroporacervicornis también influye sobre muchas especies de peces, crustáceos y moluscos, a los que sirve de refugio. De igual forma ha cambiado la estructura de muchos farallones en la región, por lo que la belleza de los fondos marinos está comprometida.
Sobre el Autor
Mónica Brizuela Chirino
Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba.




