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«Somos el resultado de nuestros pasos»

Ha incursionado además en el diseño de vestuarios de fantasía / Foto: Januar Valdés Barrios

Ha incursionado además en el diseño de vestuarios de fantasía / Foto: Januar Valdés Barrios

En la terraza de un café de la ciudad Pinar del Río conversamos hace unos días con Albertho Díaz de León, talentoso diseñador editorial y de vestuarios. Llevaba una camisa blanca decorada por él mismo mediante una técnica milenaria de costura oriental conocida como Boro Japonés.

El Boro alude a las prendas de vestir de los antiguos campesinos y artesanos nipones. Estos vivían en la más cruda pobreza y debían remendar sus ropas una y otra vez mediante parches y puntadas visibles de hilo grueso de algodón.

Dichas piezas durarían todo el tiempo que vivieran sus propietarios, por lo que se cosían con un cuidado exquisito hasta lograr un patrón de bordado único que ha trascendido a nuestros días por su increíble belleza.

Albertho conoció esta historia tras consultar varios artículos y tutoriales en internet. A golpe de estudio logró dominar la técnica y hoy la incorpora con acierto a sus trabajos.

«Una de las cosas más divertidas que he hecho en mi vida ha sido estudiar. Nunca lo vi como algo que me pesara, al contrario, cada día procuro aprender cosas nuevas», confesó el artista.

Caminos distintos ha recorrido en el afán de encontrarse a sí mismo. De niño estuvo en el equipo provincial de natación y fue subcampeón nacional de esta disciplina.

En la adolescencia le atraían asuntos complejos como las propiedades del espacio, el tiempo, la materia, la energía... y llegó a representar a la Vocacional Federico Engels en dos olimpiadas internacionales de Física.

Luego se interesó por la Medicina y venció con las mejores notas cuatro años de esta carrera; pero su verdadera pasión no consistía en curar el cuerpo de la gente sino en iluminarles el alma a través de la creación artística. Paralelamente a sus estudios, siempre amó dibujar.

«Decidí entonces cambiarme para Historia del Arte en la Universidad de La Habana. Allí me instruí en las expresiones artísticas tanto clásicas como populares de distintas naciones del mundo y adquirí una visualidad y una manera de interpretar la creación que me permitió crecer como persona y como profesional».

En los años ´90, época en que las publicaciones eran muy austeras a causa del periodo especial, asumió el diseño editorial de las revistas Meñique y deLiras. Tiempo después colaboró con Cauce y Chinchila e ilustró interesantes volúmenes, entre ellos, una antología poética de Nersys Felipe dividida en tres títulos: Me gusta mandar recados, Sembré mariposas para cantarte y Bajo un sol rosado, ganador este último del Premio Anual de Diseño del Libro Raúl Martínez.

«El diseño editorial es un trabajo precioso. Los libros están donde tú no puedes. Un niño en Guantánamo, podría hojear ahora mismo un trabajo de mi autoría y eso es verdaderamente gratificante.

«Los pequeños adoran los dibujos y muchas veces eligen las lecturas porque les atraen las figuras de las páginas. El impacto de lo visual es tan grande, que actualmente muchos álbumes ilustrados prescinden de texto, o el texto es un simple complemento de las ilustraciones que expone».

HERENCIA

En el diseño de vestuarios encontró Alberto otro reto a su intelecto, además de una fuente para el sostén económico de su hogar.

El oficio le atrae desde pequeño. Los recuerdos más vivos de su infancia recrean el traqueteo de la máquina de coser de la abuela, descendiente directa de franceses y profesora de corte y costura. Sus manos virtuosas eran capaces de concebir en pocos días decenas de blusas bordadas, entre otros encargos.

Guayabera moderna con el toque de Artelier Guayabera moderna con el toque de Artelier «Inspirado en esa herencia familiar nació Artelier, un proyecto mío y de mi madre. Siempre digo que ella es mi arma secreta, me va mostrando cada día los conocimientos técnicos que atesora y que son esenciales para lograr un buen producto.

«Nuestro objetivo es rescatar la tradición de la ropa hecha a la medida. Hemos recibido últimamente pedidos de entidades importantes como el Centro de Gestión Estratégica del Desarrollo Local (Gedel) y la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería (Génesis), ávidas de contar con un uniforme que se corresponda con sus códigos y su estrategia de comunicación; pero que a su vez les permita ser reconocidas en la sociedad de una manera creativa y elegante.

«Procuramos además, incentivar el gusto por las prendas de vestir identitarias como la guayabera. Nuestros diseños dejan de tener ese corte ancho, amplio y cuadrado y se ajustan más al cuerpo del cliente, como estrategia para atraer a la juventud».

Algunos insisten en calificar al diseño de modas como un ejercicio banal. ¿Qué opinas al respecto?

«Ver el diseño de modas como algo banal es una actitud inocente. El 90 por ciento de la información que recibimos del mundo viene a través de los ojos. El vestuario es una forma más que tenemos los seres humanos de construir identidad. Los interlocutores puede tener una idea aproximada de quiénes somos y de nuestros estados de ánimo por la manera en que nos vestimos.

«Ahora bien, hay banalidad cuando damos al atuendo una visión suprema. Nunca debemos juzgar a una persona porque se vista mejor o peor, con más o menos recursos», sostuvo Albertho.

Su vasto portafolio de trabajo le permitió registrarse como profesional en la Oficina Nacional de Diseño (Ondi), a pesar de que su formación en esta área es completamente autodidacta.

Asegura que todo cuanto ha hecho en la vida, incluso aquello que alguna vez le pareció desacertado, lo ha encaminado hasta aquí:

«La Física, por ejemplo abrió mil interrogantes en mi cabeza y avivó mi creatividad; la Medicina, por otra parte, me permitió valorar de una manera diferente las proporciones del cuerpo humano y desde entonces mis dibujos son más profundos, tienen otro concepto. Yo creo que todo ocurre por algo, somos el resultado de nuestros pasos».

Uniformes de Gedel concebidos por Albertho / Foto: Januar Valdés BarriosUniformes de Gedel concebidos por Albertho / Foto: Januar Valdés Barrios

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

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