Actualizado 15 / 09 / 2019

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Twitter Youtube  Rss 

23ºC
33ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Luis Raúl los vio antes de que nacieran

En el paraninfo de la venerable Academia de Ciencias de La Habana, el 14 de agosto de 1881, el científico cubano Carlos Juan Finlay presentó ante la Real Academia de Ciencias Médicas su trabajo El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla y ahora, como continuidad histórica, reúnen en ese lugar a ocho figuras de las ciencias médicas para congratular sus obras de toda una vida.

Luis Raúl recibió el premio a la Obra de la Vida en Genética Médica, un reconocimiento que alcanza a todos los profesionales de la especialidad en Pinar del Río / Foto: Cortesía del entrevistadoLuis Raúl recibió el premio a la Obra de la Vida en Genética Médica, un reconocimiento que alcanza a todos los profesionales de la especialidad en Pinar del Río / Foto: Cortesía del entrevistadoEsta vez los agasajados pertenecen a la Genética Médica y el motivo el aniversario 35 de la fundación de la emérita sociedad cubana sobre la cual la doctora Estela Morales Peralta hizo una remembranza del avance del país en este quehacer.

UNO DE PINAR

Entre los escogidos estaba un vueltabajero, el doctor Luis Raúl Martínez González, especialista de II Grado en Ginecología y Obstetricia y responsable en Pinar del Río del servicio de ultrasonido en diagnóstico prenatal de malformaciones congénitas.

Y se nos antoja pensar: ¿cuántos bebés pinareños Luis Raúl vio antes de que nacieran? ¡Son incontables, ni él lo sabe!

En esta persona de rostro serio y adusto se esconde un buen conversador, de fino y permanente humor, servicial, respetuoso, exigente y un gran amante de su profesión a la que ha dedicado toda su vida.

Él define, con palabras llanas, que es la ultrasonografía en Obstetricia y la conceptualiza como la parte que atiende a las embarazadas, que en el caso de la Genética principalmente observan y reafirman diagnósticos de alteraciones estructurales del feto.

«Eso quiere decir que, si el feto tiene alguna alteración en su morfología, puede que el ultrasonido lo diagnostique en un alto porcentaje. No es al ciento por ciento, pero sí con elevada posibilidad», aseveró Luis Raúl.

Disfrutando con la tecnología más avanzada en el país / Foto del autorDisfrutando con la tecnología más avanzada en el país / Foto del autor

De sus 68 años le dejó grandes huellas la escuela de ciencias básicas y pre-clínicas Victoria de Girón, en La Habana, tanto, que llegó a disfrutar la fetidez del río Quibú como si fuera la laguna Estigia y sentía el formol en la anatomía como cualquier perfume de Chanel... una breve acotación humorística.

Entonces, qué decir allí de las croquetas adosadas en el cielo de la boca y los espaguetis blancos que degustaba como si estuviera en la mejor pizzería de Palermo, porque era una época en que los jóvenes atesoraban todo como la mejor riqueza.

UN PANTALÓN Y DOS CAMISAS

Recuerda como pertenencias un pantalón y dos camisas, aparte del uniforme de becario y un par de botas; sí, porque los zapatos estaban ausentes, y en los días de asueto había que «ganarse el pase» en el preuniversitario especial Cepero Bonilla, más cercano a lo militar que a lo académico.

¿Y quién asocia a este hombre de letras y manos más apropiadas para el transductor del ultrasonido con su época juvenil cuando tenía que tumbar diariamente 120 arrobas de caña en corte manual, en Piedrecitas, Camagüey, durante la zafra de los 10 millones, para ganarse un fin de semana en Pinar del Río?

Fueron los años duros, como relata un libro de aquella época, y es que en su formación ayudó su infancia, en su aldea capitalina, escapado de su madre para jugar quimbumbia, aunque corriera el riesgo de perder un ojo.

Esa madre exigente, Rosa González Reina, maestra normalista que le dio las lecciones iniciales de primer grado con el trato de un niño más de la clase. Así era entonces, nada de distinción, el respeto y la exigencia se aplicaba por igual, y en la casa sucedía similar con Ana, su hermana, que lo sigue adorando aunque esté lejos.

Su padre, Francisco Martínez Bretau, de la línea de descendencia de los pinareños creadores de la radio en la provincia, un hombre que sabía interpretar el código morse y hablar con los colegas en el lenguaje de tic tic, tac tac de los correos.

La escuela Valella, su primer centro; luego la secundaria básica Rubén Martínez Villena y el vertiginoso salto al pre Bonilla de La Habana, primera forja antes de entrar a la universidad.

Ahora no puede olvidar los gratos recuerdos del pre con su «hermana del corazón», Lili Garrido, y su muy buen amigo Humberto Vidal, «una de las personas más inteligentes que he conocido», aseveró.

LA SAPIENCIA DE LOS PROFESORES

Tampoco se libra de la sapiencia de los profesores de La Habana que lo dejaban boquiabierto, como igualmente sucedería dos años después en Pinar del Río, en su tercer año en el hospital docente clínico quirúrgico León Cuervo Rubio, en un grupo de 28 que más que alumnos eran hermanos.

Fue el rico aprendizaje bajo la tutela de los doctores profesores Humberto Rodríguez, Marcos Montano y Carmen Serrano que siempre están en su corazón.

El aprendizaje académico tuvo impronta rural, la caña camagüeyana, el Censo de Población y Viviendas en El Cayuco -como le decían en la época al poblado de Manuel Lazo- y desde el cuarto año, el adiestramiento en San Juan y Martínez y La Coloma.

A San Juan volvió graduado. Corría el año 1976 y en el hospital de la localidad extendió su estadía: estuvo dos años como médico obstetra y ginecólogo, visitaba pacientes a domicilio y se desempeñó como vicedirector y director.

Su deseo de oftalmólogo se frustró por no existir la especialidad en aquel momento y decididamente lo envolvió la Ginecología y Obstetricia, la que concluyó en 1979; luego se hizo especialista de primer grado en 1981 y 10 meses de labor en Bahía Honda.

En la época que realizaba partos / Foto: Cortesía del entrevistadoEn la época que realizaba partos / Foto: Cortesía del entrevistado

Hoy, en la privacidad de su consulta, revela su agradecimiento para sus empeñados profesores Magalys Abreu Mérida; Rogelio Fernández Alech, Caridad Morales y Díaz Mendoza. Eran tiempos de mucho estudio, pero había espacio para el asueto en casa de Albertico González.

Su espíritu de superación encontró ayuda en el doctor Teobaldo Aguilar Moreno, quien le permitió formarse en Ultrasonido en 1984 en el «León Cuervo Rubio», que lo llevó al mundo del diagnóstico prenatal de malformaciones de Genética, con la doctora María Julia Fuentes.

Con la experiencia del médico asistencial, más sus conocimientos y aprendizaje continuo, casi simultáneamente se hizo docente para tener la dicha de haber formado a una legión de médicos en Ultrasonido, pero sin dejar de estudiar, escribir folletos, crear programas y ocupar diferentes responsabilidades, todo ello es parte de alguien que integra el cuadro de fundadores de la Genética Médica actual.

Ha sido premiado, reconocido y admirado, pero quizás lo que más le inspira y agradece, es la placidez de una paciente cuando el diagnóstico es favorable, porque él está hecho para servir.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero