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La satisfacción de la profesión favorita

Muchas personas cuando llegan a la etapa decisiva de elegir una carrera universitaria aún desconocen su vocación, de ahí que cometan errores y opten por la menos indicada, fallo que a la larga lamentan.

“Quiero seguir aquí, haré mi trabajo mejor cada día, con mayor compromiso y responsabilidad” / Foto: Jaliosky Ajete“Quiero seguir aquí, haré mi trabajo mejor cada día, con mayor compromiso y responsabilidad” / Foto: Jaliosky AjetePero este no fue el caso, todo lo contario, Adayris, a la hora de llenar su boleta en el duodécimo grado, solo anhelaba una, estudiar Derecho y nada más. El resto de los espacios de sus 10 opciones le fueron indiferentes, su objetivo era claro: si no era abogada no sería otra cosa, y así fue. Ya en la universidad su dilema fue otro. No se conformaba con haber alcanzado la profesión de su vida, ahora el reto era ser fiscal, tanto que al graduarse no le importó que, aun siendo del municipio San Luis, tuviera que irse para Sandino o San Juan y Martínez, territorio este en el que definitivamente estuvo sus primeros 11 meses de trabajo. Hoy apenas lleva tres años de graduada y todavía tiene aquel mismo ímpetu de la muchacha obsesionada con las leyes. Con solo 26 años de edad asume con responsabilidad suprema el cargo de vicefiscal del municipio Pinar del Río, demuestra así que los jóvenes no están tan perdidos como dicen, ella es el ejemplo fehaciente de la garantía del futuro. EL IMPULSO A SER FISCAL Según Adayris González Hernández “para ser fiscal hay que tener presente sobre todo la ética, ser además una persona honesta, humilde, sencilla, modesta, hábil, capaz, en tanto ponen en ti decisiones fundamentales, por ejemplo, un derecho violado a un ciudadano o a un interno o la libertad de alguien. Después de la vida, el bien más preciado es la libertad y está en nuestras manos.
“Estoy orgullosa de mi profesión, es muy bonita. A mí me apasiona la parte penal, no sé explicarte las razones, creo que lo hago bien, en el sentido de realizarlo con amor. Me gusta buscar y encontrar, investigar, percatarme de todo, no dejar nada fuera, llegar a la verdad de los sucesos y me encanta el estrado, hablar, defender lo justo”. A ella siempre le gustó de la fiscalía hacer juicios, “aun cuando desconocía el proceder, ya que la universidad no es la realidad íntegra de la fiscalía, lo tenía bien claro; al recibir las asignaturas relacionadas con procesos penales más me gustó y el colofón para la preferencia fueron las clases de Lázaro Guzmán, el fiscal jefe de la provincia, pues es un excelente profesional y nos enseñó mucho a todos. “Las personas ven a los fiscales como malos, pero no es así. Siempre estamos en una dicotomía, pues la familia del acusado dice que actúas fuerte, pero, ¿y la familia de la víctima? En todo proceso siempre hay una víctima: al que le robaron o lesionaron, al que le mataron un hijo, una mujer violada, por citar solo algunos casos, y eso es precisamente lo defendido. Siempre en representación del Estado, cumplimos con un deber establecido en la Constitución: ejercer la acción penal”, explicó. “Aquí aprendí que nunca se nos debe ir la mano; se exige ser siempre lo más equitativo posible y la forma de nosotros de ser justos es solicitándole al tribunal la sanción más acorde. “Con el tiempo te adaptas a que el caso te toque profesionalmente, y no en lo personal, el fin es lograr objetividad, si te sensibilizas en exceso, no verás la verdad de los sucesos. En ocasiones debes sobreponerte a las situaciones. Y debe quedar claro que sí tenemos sentimientos, sí tenemos una familia, yo también quiero casarme y tener hijos”. UNA VIDA NUEVA DENTRO DE FISCALÍA Ser estudiante dista mucho de ser profesional, las circunstancias actuales de Adayris así lo avalan, en tanto aseguró que como fiscal la vida le cambió un poco. “Al salir de la universidad y entrar aquí ya es diferente todo. Antes el diurno se resumía en fiestas, diversiones, gozo, aspectos que no implican negarse ahora, pero hoy ya no soy Adayris, soy la fiscal, incluso, donde vivo me dicen así, y no te dirán más tu nombre aunque sean personas que te vieron en pañales”, reveló. “Ya te ven desde otro punto de vista, esto no significa límites en tu vida, pero sí nos restringe: iremos solo a determinados lugares y a otros, simplemente no vamos. Si antes usabas el vestido corto, ahora lo llevas más largo, el contexto personal es otro. “La gente te ve, te mira y te cuestiona. La familia de las víctimas, sobre todo de los inconformes, dan quejas de cualquier tema, desde cómo estás vestida o peinada, hasta de con quién hablas. Con el tiempo asimilamos los detalles”. González Hernández aprendió bien sus funciones como fiscal, con marcada calidad, tanto así, que a poco menos de dos años de serlo, le fue entregada la responsabilidad de la vicedirección, un reto asumido a la altura de los grandes, porque no muestra miedo ante los cambios, “si confiaste en que puedo, asumo y veré después si respondo o no ante la propuesta”, dijo. “Ser vicefiscal no me apasionaba, traía consigo no hacer más procesos penales, o no trabajarlos como antes, pero ya me adapté, y eso sí, me he superado. Yo sabía algunos referentes de lo penal, y muy poco del resto, pero aquí he aprendido muchísimo, principalmente de los fiscales de más experiencia. “Amén de no tener la preparación necesaria en todas las especialidades, sobre todo en dirección, ser joven me dará la posibilidad de aprender de todo, más fácil, dominaré los contenidos con mayor agilidad”. Un elemento primordial según Adayris “es estudiar, eso es lo primero para mejorar. No es leerme a cada minuto una ley diferente, es prepararme para cuando llegue algún colega a preguntar dudas, poder aclararle; estoy para eso, para suplir las lagunas de mis trabajadores”. Los caprichos de un día le salieron bien, no tuvo porqué lamentarse de los espacios en blanco de su boleta de ingreso. Hoy Adayris resplandece en la Fiscalía Municipal, viste con orgullo la toga en cada estrado, un símbolo que la enorgullece, en tanto se esmera porque reconoce su labor como la mejor experiencia de su vida y en cada discurso siente la satisfacción de ejercer la profesión favorita.

Sobre el Autor

Heidy Pérez Barrera

Heidy Pérez Barrera

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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