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Cuando la indolencia se adueña del entorno

Cuando la indolencia se adueña del entorno

Vista exterior de la cabaña donde se alojaban Aniuska y Jesús. / Foto: Pedro Paredes Hernández.

Desde el mes de marzo la familia Corrales Hernández planificó sus vacaciones: realizaron una reservación para la instalación perteneciente a la empresa de campismo popular Boca de Galafre; la anticipación suele ser un buen aliado para evitar imprevistos, pero…

DESDE LA SALIDA

Refiere este joven matrimonio que ellos y su hijo no recibieron la información adecuada del horario de salida y el ómnibus partió a las 10 de la mañana. Cuando llegaron a las dos de la tarde al punto de recogida, la alternativa que les dieron fue viajar en el que iba con destino a El Salto de Los Portales. Debieron quedarse en la carretera y alquilar una «araña» para llegar hasta la instalación.

Una vez allí, no había directivos ni estaba disponible su cabaña. Los trabajadores improvisaron para alojarlos. Ellos reconocen la solidaridad del colectivo, pero no bastan las buenas intenciones.

El local que les ofrecieron para su estadía carecía de refrigerador, el lavamanos del baño sin agua, el inodoro debían descargarlo con cubos, las persianas rotas, el televisor sin enchufe para conectarlo a la corriente, la meseta de la cocina desconchada y el techo con serios daños, incluso ramas de árboles sobre el mismo.

A la hora que llegaron ya no tenían derecho a solicitar comida: «Por suerte traje de la casa, de lo contrario no sé qué nos hubiéramos hecho», expresó Aniuska Hernández Fonte, y añadió que las ofertas gastronómicas son pésimas.

En el punto de venta en divisas solo hay bebidas alcohólicas; para adquirir refrescos u otros productos deben caminar más de un kilómetro hasta un quiosco de TRD enclavado en la zona.

El menú para almuerzos y comidas es pobre y poco creativo, por ejemplo, congrí y pollo frito o asado. Su hijo solo come arroz blanco y cuando se lo comentó a la trabajadora que le recibió el pedido, esta le preguntó si ella no tenía dónde hacerlo: «Yo no entiendo, porque si elaboran congrí, también pueden hacer arroz blanco y es otra opción que tiene el campista», comentó.

Claro que es incomprensible, pues con esos mismos productos, y máxime que el pedido es de un día para otro, la gama de elaboraciones puede ser diversa. Solo de arroces podrían realizar tres tipos: blanco, congrí y con pollo.

La pobreza de las opciones recreativas también genera insatisfacción en esta veraneante, que confiesa tener que permanecer encerrados para aislarse de la música excesivamente alta.

Por otra parte, Jesús Corrales Urra, su esposo, expresó la preocupación por la refrigeración. La alternativa que les dieron fue una nevera artesanal, con la promesa de tres sacos de hielo, aunque solo llevaron uno, insuficiente para la preservación de los alimentos, sobre todo con las altas temperaturas imperantes.

RAZONES

La pareja decidió permanecer en el sitio en tan malas condiciones en primer lugar, porque no tenían cómo retornar una vez que estaban allí; en segundo, porque es difícil de explicar a un niño que no podrá disfrutar de la playa por la ineficiencia e indolencia de quienes debieron asegurarle unas vacaciones felices; en tercer lugar, no hay muchas otras alternativas.

Para colmo, el ganado mayor pasta dentro de las áreas destinadas a los veraneantes; la cerca perimetral está rota y los trabajadores permanecen indiferentes ante tal situación.

En el mes de abril la dirección de la Empresa Campismo Popular Pinar del Río convocó a una conferencia de prensa para promover la venta de reservaciones. En ese entonces, la máxima dirección de la entidad dio a conocer que laboraban para lograr un mayor estándar en la calidad en los servicios, elevar el confort y para establecer contratos con la Agencia de Espectáculos Artísticos Turarte S.A. lo que les permitiría diversificar las propuestas culturales al incluir magos, payasos, solistas y agrupaciones; además de rescatar los juegos tradicionales. Las vivencias de esta familia bastan para probar lo contrario, aunque no son los únicos: en la instalación El Salto de Los Portales se constató la pobreza de las ofertas recreativas, solo a cargo de los animadores del centro. Asimismo, los campistas expresaron su inconformidad por la carencia de líquidos, especialmente refrescos en el punto de venta en divisa. ¿Cómo puede comercializarse un producto que no tenga ni los más mínimos requerimientos de calidad?

Tales hechos no admiten excusa y su ocurrencia pone en evidencia todo un sistema que debió funcionar: ¿quién y cómo determina los estándares de explotación para un servicio de alojamiento? Desde el mes de marzo vendieron esas capacidades y es inadmisible que alguien sea expuesto a estos maltratos.

FUERA DEL CAMPISMO

En Boca de Galafre afloran otras prácticas igual de cuestionables, como el emplazamiento en la duna de carretas habilitadas como habitaciones, con servicio eléctrico y vertimiento de residuales directo a la arena, violaciones que ocurren a la vista de todos, lo cual deja mucho que desear del accionar de los organismos reguladores.

Afortunadamente, entre los veraneantes todavía hay quienes muestran su preocupación por la conservación del entorno. José Hernández Yánez disfruta de las vacaciones en la casa familiar y la inconformidad con la inexistencia de un sistema para la recogida de desechos sólidos: «Estamos envenenando la laguna, todo el mundo echa la basura ahí, aquí en la casa tratamos de tomar medidas, pero es complicado porque llega el momento en que no sabes qué hacer; creo que unos carretones podrían ser la solución ya que estamos dañando la línea de costa».

No es solo este el servicio que presenta dificultades allí. En un recorrido por el litoral realizado por una comisión del Grupo Provincial para la Recreación se detectó que centros tan vitales como la farmacia estaban cerrados, al igual que el círculo social y el centro de elaboración perteneciente a la Dirección Municipal de Comercio y Gastronomía. Aunque el restaurante y la cafetería de la entidad tenían diversas ofertas.

Reordenar el trabajo no estatal es otro requerimiento que no admite dilación: el hacinamiento de los diferentes puntos de ventas es propicio para la indisciplina social que también se evidencia en el ganado suelto y vehículos parqueados sobre la arena, entre otras.

Los consejos de la administración, tanto a nivel provincial como municipal, junto a las direcciones de las entidades encargadas de la concepción, organización e implementación de la Jornada de Verano, no deben de tomar a la ligera el encargo que reciben.

Es un periodo corto, por lo que anticipar las medidas para asumir la etapa no es una indicación nueva. La morosidad e indolencia se revierten en insatisfacción ciudadana, daño al medio ambiente y otros males, cuyo alcance es difícil de cuantificar. Ya pasó el momento oportuno para subsanar tales errores, pero es mejor tarde que nunca, esperemos que los responsables actúen con inmediatez.

Sobre el Autor

Yolanda Molina Pérez

Yolanda Molina Pérez

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Oriente.

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