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El tiempo que somos viejos

El tiempo que somos viejos

Foto: Januar Valdés Barrios.

La vida es corta, la juventud intensa, la vejez decadente. Son nociones que tenemos socialmente aprendidas, fundidas con montones de experiencias propias y ajenas que las demuestran. Pero, ¿alguna vez pensamos en que, si tenemos una existencia lo suficientemente larga, seremos viejos mucho más tiempo que el que fuimos jóvenes? Es una realidad, el tiempo pasa; sin embargo, me gusta pensar que amén de los achaques de la edad, ser viejo puede ser también un estado del alma.

¿Cuándo nos hacemos viejos en realidad? ¿A los 30, 50… o cuando nos jubilamos? ¿Somos viejos cuando enfermamos gravemente o cuando la libido se acaba?

La percepción que tenemos sobre quiénes somos, qué momentos nos toca vivir cada instante de la vida e incluso hasta el progreso de nuestro plan de vida parece acercarnos a cada momento a esa estadía que llamamos vejez. De modo que la edad cronológica puede no coincidir con nuestra edad biológica, pues aún en plena juventud podemos apreciar cuerpos y mentes envejecidos o por el contrario sentirnos plenos de vitalidad en la tercera edad. El cerebro es nuestra arma más fuerte.

De seguro conoce usted a muchas personas lozanas envejecidas prematuramente, ya sea por su actitud ante la vida o porque las circunstancias han atentado contra su normal desenvolvimiento a lo largo de los años. Quienes se sienten viejos suelen haber abandonado sus sueños y tener niveles bajos de autoestima. Reforzar esa autoestima poco a poco, favorecerá la apertura al exterior y que la persona comience a interactuar con su entorno y con sus similares. No se trata de tener o no arrugas, sino de sonreírle a la vida.

Como inmersos en un proceso cíclico, envejecemos y rejuvenecemos una y otra vez. Sí, tan compleja es nuestra percepción del tiempo. Al llegar los cuarenta, parece que hiciera siglos ya esperábamos la muerte, pero la mente nos sorprende y estamos plenos de vida, de provenir y de presente. Con cincuenta, el climaterio, a pesar de los mitos, no nos jubila sexualmente. A los sesenta no es hora ya de la tercera edad. Si a usted le ha sucedido, entonces su forma de entender las etapas de la vida ha cambiado. Se siente vivo y eso es todo lo que importa.

nina

Los investigadores coinciden en que mientras aún somos jóvenes de edad, pero nos sentimos mayores mentalmente, se da una paradoja de la felicidad asociada a la pérdida de expectativas, de sueños, de proyectos futuros. Todo trasciende más allá del calendario y se asocia al hecho de no tener objetivos por cumplir o al menos no tantos como antes, y sin ellos no hay satisfacción.

Por el contrario, si las personas mayores se sienten jóvenes y con ganas de vivir, crear e innovar, la sociedad en general tiene una increíble oportunidad que no debe desaprovechar, no sólo para romper el estereotipo de “ocaso de la vida” que supone llegar a esta etapa, sino para preparar a las generaciones venideras en el tránsito por este camino, con una concepción y actitud positiva ante los cambios físicos y mentales que suponen el paso del tiempo.

El tiempo que somos viejos también lo definimos nosotros. Si la vida es bondadosa y nos regala salud, ¡sólo viva! Nuestro tránsito por ella no es muy extenso, pero será mucho más agradable si sabemos hacerlo más llevadero.

Sobre el Autor

Vania López Diaz

Vania López Diaz

Periodista y fotorreportera del Periódico Guerrillero.

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