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América Latina: “Un terreno en disputa”

Elier Ramírez Cañedo.

La pasión por la historia siempre ha sido una constante en la vida de Elier, por eso siempre se encuentra rodeado de libros y, a pesar de su ocupada agenda, busca tiempo para leer una buena obra. / Fotos: Lianet Suárez Reyes.

En un contexto en el que los pueblos hispanoamericanos son víctimas de numerosos conflictos, el joven historiador, Elier Ramírez Cañedo, ofrece una visión detallada acerca del panorama político actual de la región.

“Disculpa por el reguero de libros, no te fijes mucho en ellos”, después de saludarnos y hacer las pertinentes presentaciones, así me recibe Elier Ramírez Cañedo en la oficina que ocupa como historiador del Consejo de Estado.

Elier Ramírez Cañedo 2“América Latina se encuentra en un medio desafiante, pero lleno de posibilidades”, afirmó el historiador Elier Ramírez Cañedo.

El lugar está repleto de estantes abarrotados con obras de autores cubanos y foráneos, entre ellas algunas de su autoría. En una de las paredes armoniza el ambiente un mapa político del mundo, propio de quien es consciente de los fenómenos históricos y su ubicación geográfica, para lograr un mayor entendimiento de la dualidad causa-efecto de todos los procesos que ocurren a nivel global.

Con solo 36 años Elier Ramírez es Doctor en Ciencias Históricas, analista de esta esfera en el Consejo de Estado y Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por el municipio capitalino de La Lisa. Autor de títulos relacionados con el tema, en el que se ha especializado en los últimos años como parte del ejercicio de la profesión: El diferendo Cuba-Estados Unidos (EE.UU).

Quien conoce sus responsabilidades, quizá no espera encontrar a un joven afable, carismático y comunicativo como el que llega todos los días al edificio del alto mando del gobierno. Sin más preámbulos nos pusimos a dialogar sobre el tema que motivó nuestro encuentro.

-Al analizar la historia más reciente de las relaciones Cuba-EE.UU tenemos, por un lado, a la administración Obama con un intento de normalización y por el otro, a Donald Trump, quien llevó a la mínima expresión todo el avance logrado hasta el momento. ¿A qué se debe, en su opinión, este cambio de estrategia de un gobierno a otro?

-Donald Trump ha convertido a Cuba en una especie de moneda de cambio. En su actuación no están prevaleciendo los intereses estratégicos de seguridad nacional de EE.UU, sino un interés personal del presidente estadounidense en función de perpetuarse. Para ello hace pactos con un sector que es cada vez más minoritario, pero todavía influyente y significativo. Estas personas le dan beneficios a él como presidente, aun en detrimento de otros intereses.

Hay que ver cuánto va a durar ese “matrimonio feliz”. No lo sabemos. Y como Trump es una figura que se caracteriza por adoptar cambios radicales en su postura, habría que seguir observando cómo se comporta en el escenario internacional para poder proveer qué le espera a Cuba en este panorama tan convulso.

-En la actualidad Estados Unidos ha impuesto una visión de sí mismo en América Latina, y otra muy diferente del resto de los pueblos. ¿Cómo influye ese país en los conflictos de la región?

-Históricamente EE.UU ha incidido en todos los procesos de América Latina propiciando el deterioro de las realidades sociales de estos pueblos, lo que se acentúa sobre todo en la etapa de las dictaduras sociales en la región hispanoamericana. Con su política neoliberal apoyó e incentivó todos esos fenómenos. El resultado que estamos viendo hoy es consecuencia de esto. Con sus lógicas de dominación busca someter al resto de los países a sus voluntades políticas y económicas. Así empieza a cerrarse el cerco contra países progresistas como Cuba, Venezuela y Nicaragua.

-¿Qué objetivo persigue el gobierno estadounidense con la implementación de un discurso abiertamente totalitario?

-Siempre ha sido parte de las políticas de los diferentes gobiernos norteamericanos la construcción del enemigo y la utilización del miedo en función de implantar determinadas políticas para lograr seguidores. Muestra de cómo van fabricando el temor en la sociedad norteamericana para posicionarse y ejercer la dominación a lo interno de ese país. Esto le es muy funcional a Trump para así responder a los intereses de determinados sectores, principalmente, los que lo llevaron a alcanzar la presidencia del país.

La política que el magnate está llevando a la práctica, no solo con los países progresistas, sino también con sus supuestos aliados en la región, podría ser un recurso movilizativo para la izquierda. Necesitamos rearticular todos los movimientos progresistas y lograr una mayor unidad en función de enfrentar la ofensiva del gobierno estadounidense.

América Latina es todavía un terreno en disputa en el que no se puede hablar de un avance de la derecha o la izquierda, incluso, en muchos países está surgiendo una nueva izquierda. En el subsuelo hay muestras de movimientos que aún no han llegado al poder, pero que tienen grandes posibilidades de llegar en algún momento. Sigue siendo un terreno en disputa, aún no hay nada decidido.

-¿Existe en la región una tendencia a no detectar figuras que terminan siendo falsos seguidores de la izquierda latinoamericana?

-Ahí puede haber de todo. A pesar de no tener pruebas para demostrarlo, no me llamaría la atención que personas como estas hayan sido colocadas en el poder precisamente con ese interés. Posicionadas con el objetivo de ascender por el camino de la izquierda para llegar, en el momento oportuno, a revertir todos los avances. Es muy llamativo que situaciones como estas hayan sucedido en varios países de forma similar. Todo tiene que ver con ese juego político de la llamada democracia representativa burguesa que, lejos de radicalizar, le abre el camino a la derecha.

-¿Cómo se implementa el trabajo con las masas en función de crear los sujetos políticos para el cambio que necesita América Latina?

-Definitivamente, una vez que los sectores más desfavorecidos salen de la pobreza, se vuelven nuevos consumidores que esperan encontrar ahora un candidato que los lleve a un estatus superior. Entonces votan por una persona con un discurso tan agresivo y fascista como Bolsonaro en Brasil o Donald Trump en Estados Unidos.

Independientemente de los errores de conducción de la izquierda, está claro que dichas figuras siempre van a presentar como agenda un regreso al pasado. Esto demuestra que los pueblos de América Latina necesitan no solo una revolución económica. Necesitan una revolución cultural y política profunda.

Sobre el Autor

Lianet Suárez Reyes

Lianet Suárez Reyes

Estudiante de Periodismo.

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