Actualizado 30 / 11 / 2019

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Enamorada por azar

Darlen Rubier Pérez.

Darlen Rubier Pérez. / Foto: Pedro Paredes Hernández.

El 21 de junio desde 1975, quedó instituido como el Día del Trabajador Forestal en Cuba, Pinar del Río, es una de las provincias con mayor superficie cubierta de bosques, contar con el capital humano capaz de hacer el adecuado manejo de los mismos es esencial.

A pesar del tórrido calor, lleva sudadera, es la manera que ha encontrado para protegerse del sol al recorrer el vivero tecnificado que está junto a la dirección de la unidad empresarial de base (UEB) La Fe, en Sandino, perteneciente a la Empresa Agroforestal Macurijes.

Darlen Rubier Pérez, es una de las 17 mujeres que integran el colectivo de 186 trabajadores, ingeniera Forestal, graduada de la universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, se encuentra en el tercer año de su servicio social, confiesa que esa era la novena opción en su boleta de solicitud, pero una vez que empezó a estudiarla, se enamoró de la carrera, desde el mismo inicio.

Hoy se alegra, y agradece a los profesores que sembraron la pasión en ella, no obstante, sabe que la historia pudo ser muy diferente, afirma que anduvo con suerte porque llegó a 12 grado sin la adecuada orientación profesional.

DEL AULA AL CAMPO

Con 26 años, reconoce que apenas está comenzando a prepararse, pasa gran parte de su tiempo en la nave de semillas, es el área en que se especializa, escogió ese campo porque cuenta con asesores en el tema, y no tenía posibilidad de adentrarse en otros de mayor motivación, pero menos accesibilidad.

Una vez más las circunstancias la han llevado a descubrir por azar el gusto por lo que hace, es un trabajo minucioso del cual depende la continuidad de las especies, hay que supervisar el proceso de recolección, selección y beneficio de la semilla, para garantizar su posterior germinación.

Simiente de caoba, ébano carbonero, cedro, frutales, entre otras, se procesan en el vivero. Este año ha sido difícil, el paso del huracán Michael el pasado mes de octubre incidió negativamente sobre la floración de los bosques.

Problemas con el transporte se suman a la compleja situación y a veces ir desde el poblado de Sandino, donde reside, hasta su centro de trabajo le lleva más de dos horas, pero insiste en que seguirá trabajando allí, porque no quiere abandonar su profesión, al contrario, ya busca horizontes en aras de la superación.

Le encantaría poder vincular lo que hace con algún proyecto de ecoturismo, investigar sobre el proceso de germinación de algunas especies y contar con un laboratorio sofisticado dónde hacerlo, esos son sus sueños, en tanto los acaricia y deposita entre planes futuros, sigue poniendo empeño en sortear obstáculos y ser útil.

LA REALIDAD…

Darlen, es una joven de Pinar del Río, como otras muchas que asumen la realidad y la enfrentan, sin renunciar a tener otros anhelos, ya lleva dos años de relación con su pareja, se define como “acompañada”, porque no han oficializado mediante el matrimonio su vínculo, sin hijos, pero cargada de energía positiva.

No le importa el sol, “la botella” para arribar a su destino o lo aislado del vivero, quiere hacerse doctora y seguir aportando, si no es un laboratorio idóneo, lo hará en otros campos.

Lleva pantalones “ripiaos”, anillos en las manos, las uñas arregladas, el pelo recogido en una coleta, a primera vista nada la diferencia de su generación, la que a juicio de algunos está perdida, pero los jóvenes se parecen más a su tiempo que a sus padres y ella no es excepción.

Segura de sí misma, confía en lo hace y se necesitan hombres y mujeres así para que el futuro siga siendo una meta alcanzable.

Sobre el Autor

Yolanda Molina Pérez

Yolanda Molina Pérez

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Oriente.

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